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Académicos de Negocios UAI publicaron caso en Harvard Business Publishing

8 de Febrero 2021 Noticias

Los académicos de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, Ariel Casarín y Verónica Devenin, publicaron recientemente un caso en Harvard Business Publishing centrado en Cumplo S.A.: una fin-tech chilena basada en principios de economía colaborativa, que tiene como objetivo brindar acceso al crédito y tasas de interés justas a las pequeñas y medianas empresas.

El caso -señala el abstract en la plataforma de Harvard- subraya, entre otros aspectos, la competencia de los operadores tradicionales en la banca, los vacíos institucionales que comúnmente encuentran las empresas de economía colaborativa y los bajos niveles de confianza en la sociedad. También destaca los debates sobre las Empresas B y las ventajas y desafíos de hacer negocios con una agenda social o ambiental.

Los académicos de la Escuela de Negocios UAI comentan qué los llevó a interesarse por el caso de Cumplo S.A. “Acá combinamos dos intereses distintos. Por un lado, Verónica que está preocupada en su investigación por los temas de la sostenibilidad de las empresas y empresas con propósito, y por otro lado el mío, más vinculado a temas de estrategias de mercado y de no mercado”, explica Ariel Casarín.

“El caso de Cumplo me pareció tremendamente atractivo porque muestra el de una start-up que es disruptiva en una industria consolidada, como es la de los servicios financieros, y cómo con un modelo de negocios innovador y estrategias para enfrentar los desafíos regulatorios del status-quo, logran posicionar una propuesta de valor para los empresarios pymes, pequeñas empresas, los emprendedores, por un lado, y el mercado financiero tremendamente atractivo. Lo que me gusta de este caso es cómo un emprendimiento enfrenta los desafíos de una industria consolidada, se hace un espacio a partir de los debates regulatorios y, además, es de una exportación de una propuesta de negocios interesante. La empresa de Chile saltó a México, entonces me parece que muestra una buena historia, donde se combinan desafíos competitivos y de entorno, más allá del propósito social de la empresa”, agrega.

La profesora adjunta de la Escuela de Negocios UAI, Verónica Devenin, complementa: “Este caso es interesante porque combina dos modelos: el de la economía colaborativa, en tanto plataforma de crowd-lending, y el de las empresas B, pues utiliza el potencial de las plataformas de economía colaborativa para beneficiar a pequeñas y medianas empresas que suelen ser más castigadas en el sistema financiero tradicional en términos de las tasas de interés”.

“Esto abrió una gran oportunidad”, añade. “Para las pymes abre una nueva fórmula de financiamiento más ventajosa, pues las tasas de interés se negocian en función de la confianza que la misma empresa va creando frente a los inversionistas de Cumplo. La reputación dentro de la plataforma es un activo para la empresa. Mayor reputación, menor tasa de interés. Por otro lado, es una oportunidad para pequeños inversionistas, que buscan invertir montos más pequeños, tener mayor control sobre en qué se invierte, y retornos más rápidos. Para Cumplo ha sido una gran oportunidad de mercado y para generar impacto social: para 2016 la empresa había cerrado operaciones crediticias con más de 750 pymes, por un valor aproximado de USD 175 millones, financiadas por más de 3500 inversionistas. Actualmente la empresa ya se ha expandido a México”.

¿En qué se traduce la baja confianza en la sociedad? El profesor Ariel Casarín explica: “El tema de la baja confianza en la sociedad es típico del crowd-lending. Uno en estas plataformas presta plata y no sabe el que está del otro lado, entonces el que está del otro lado, que recibe la plata, tampoco sabe quién es el que lo financia y eso lleva a mecanismos perversos, que a lo mejor hacen que el sistema no funcione. Y ahí la transformación que hizo Cumplo es seguir contando con el inversionista individual, pero prestarle a las empresas con cierta garantía, donde Cumplo hacía como intermediario de asegurar esas garantías”.

“Desde ese punto de vista es muy valioso, porque cumple una función similar a la que hacen los bancos con el crédito a pequeñas empresas, pero lo hacen como bien dicen ellos más democráticamente, porque abren esa opción de financiamiento a pequeños inversores, por un lado, y por otro lado cumplen una función de proveer o reducir asimetrías de información a los inversores con los que requieren el dinero, y más visiblemente de lo que hace un banco; porque uno deposita el dinero en el banco y no sabe bien cómo se lo prestan a las empresas pequeñas y en qué condiciones. Cumplo hace muy transparente esa función y reduce las asimetrías de información, lo hace visible y garantiza la visibilidad de las transacciones entre las partes, entonces, hace un aporte valioso en la industria, buscándose y ganándose un espacio donde típicamente ha sido protegido por pocos y grandes bancos”, afirma el académico.

Para Verónica Devenin, el caso es interesante porque se beneficia de las características de un negocio de economía colaborativa, más conocido en empresas como Airbnb, donde se habilita un espacio para la transacción entre pares (peer-to-peer). “Utilizando su plataforma web, quienes han prestado su dinero pueden valorar a las empresas según su comportamiento y esta información es pública para todos quienes están dispuestos a invertir en Cumplo. Es lo que Shea llama ‘la plaza pública’. Quienes tienen más reputación, más rápidamente logran financiamiento”.

“Por otro lado, el caso también muestra los desafíos que ha enfrentado frente a vacíos regulatorios que son propios de la economía colaborativa, y la resistencia a dar espacio a la innovación en modelos de negocios como éste frente a la industria tradicional”, agrega.

Aporte de la Escuela de Negocios UAI

Los autores del caso compartieron su mirada sobre el aporte de la Escuela de Negocios UAI en las temáticas señaladas, a través de esta publicación.

“Creo que es muy bueno que en la Escuela se generen casos aplicados a enseñanzas con empresas de la región. Para nuestros estudiantes y participantes de nuestros programas tiene tremendamente más valor aprender sobre situaciones de negocios que son más próximas a otras situaciones de negocios que a lo mejor no lo son. Entonces, cuando uno quiere enseñar un aprendizaje real en un mundo real, tiene que fomentar el desarrollo de estos casos porque es lo que nos acerca a nuestros participantes… Creo que todos tenemos que hacer un esfuerzo en desarrollar este tipo de material, porque asegura un elemento diferencial de nuestra Escuela, que es como decimos ´aprendizaje real en un mundo real´ y en este caso, un mundo más próximo a la comunidad de negocios de Latinoamérica”, reflexiona el profesor Casarín.

“Con este caso podemos mostrar a los estudiantes un ejemplo real y próximo de que es posible emprender o desarrollar un negocio próspero, generando a la vez impactos positivos, por ejemplo, en términos de equidad social”, comenta la profesora Verónica Devenin.

“Necesitamos que haya más casos de negocios que muestren que sí es posible crear valor simultáneo: social, ambiental y económico. Si enseñamos con casos que solo priorizan la creación de valor económico para los accionistas, no integramos aspectos que son cada vez más cruciales para la legitimidad y resiliencia de los negocios, así como para el bienestar de la sociedad: la relación con los grupos de interés, y el cuidado y regeneración de los ecosistemas. Pero no solo eso. Dejando de mirar o integrar estas otras dimensiones, se pierde un horizonte de innovación en la creación de nuevos productos o servicios, como demuestra el caso de Cumplo”, concluye la académica.

El caso está disponible para la comunidad académica UAI a través del convenio con la colección de casos de Harvard, AQUÍ.

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