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Océano de plástico

Los seres humanos son los causantes del 80% de la contaminación de los océanos, arrojando millones de toneladas de plástico a una de las principales fuentes de vida planetaria. Es por eso que en la celebración del Día Mundial de los Océanos el lema elegido es “Limpiemos nuestros océanos”, que busca concientizar el cuidado de uno de los elementos esenciales de la biósfera.

El académico de la Facultad de Artes Liberales, Marco Lardies es Doctor en Ciencias Biológicas mención Ecología y hoy se encuentra trabajando en varias investigaciones que buscan comprender cómo diferentes estresores ambientales de origen natural y/o antropogénico afectan el ecosistema marino como los son el calentamiento del océano, la acidificación oceánica, los procesos de desoxigenación en la costa y la contaminación a escala global y local.

Sobre la contaminación oceánica el investigador UAI se encuentra estudiando – junto a otros expertos de diversas disciplinas- cómo los microplásticos (menor a 5 mm.) están destruyendo la vida oceánica: “el microplástico no es recuperable y es el que se encuentra biodisponible para la fauna marina. Este material por ejemplo, no es retenido en las plantas de tratamiento de aguas y llega libremente al mar”, recalca Lardies.

Asimismo, el biólogo explica que Chile liberaría entre 0,1 y 0,25 millones de toneladas de microplástico anualmente generado de la fractura y erosión de plástico de mayor tamaño o directamente del que viene en cosméticos, jabones exfoliantes, etc. “Su cantidad es desconocida pero claramente se encuentra subestimado a nivel mundial porque hasta ahora es casi imposible de cuantificar”, sostiene.

Si bien Lardies destaca la nueva ley chilena que prohíbe las bolsas plásticas- que se encuentran dentro de los macroplásticos (aquellos que se pueden recuperar)-  comenta que éstas son parte muy menor del problema de la contaminación de plástico en los océanos donde los cálculos más conservativos estiman en más de 10 millones toneladas de plástico liberadas al mar en un año y que alrededor de un 3% de éste sería microplástico, es decir, más de 300 mil toneladas de plástico irrecuperable y flotando en el mar.

Para Lardies, el hecho de que la cantidad de microplásticos sea casi imposible de cuantificar hace que no veamos que es el que mayor daño está causando a la fauna marina y nuestro ecosistema. Además advierte que los microplásticos también afectan la salud humana: “según la FAO la acuicultura a nivel mundial es la única fuente de alimento que crece alrededor de un 8% cada año. En términos simples, gran parte de nuestra futura alimentación depende de la salud de nuestros océanos”.

Es por esto que para el biólogo es primordial conocer cuánto microplástico existe en nuestras costas, qué organismos marinos lo pueden consumir y acumular,  para posteriormente evaluar acciones para su erradicación y/o manejo. “La acuicultura de peces y moluscos en Chile es una actividad económica muy relevante y generadora de empleos en las regiones del sur de Chile por lo que asegurar su sustentabilidad y expansión de este sistema socio-ecológico es deber de todos”, concluye.

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