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Edgardo Boeninger

16 de Septiembre 2019 Columnas Profesores

Ayer se cumplieron 10 años desde que nos dejó Edgardo Boeninger, un servidor público excepcional.

Boeninger combinó su inteligencia, tonelaje político, mirada de largo plazo y búsqueda de acuerdos con una incansable preocupación por la calidad de nuestras políticas públicas. Virtuosa combinación que, lamentablemente, parece ser cada vez más escasa en nuestro alicaído debate público y en liderazgos políticos que privilegian la popularidad de corto plazo, rechazan el gradualismo de los acuerdos y son reticentes a evaluar las políticas que impulsan.

En medio de una serie de iniciativas oportunistas, la insensatez que a ratos predomina en la arena pública y un creciente clima de polarización, la figura de Boeninger se realza como un ejemplo y una esperanza. Cuánta vigencia tiene su llamado poco antes de morir: “es imperativo levantar la mirada por sobre la coyuntura y fijarla en los decenios que vienen, es decir, hacer una lectura desapasionada del país que esté en clara contradicción con el clima de máxima tensión política que hoy vivimos”.

Publicado en El Mercurio.

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