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200 años de la escuadra nacional

16 de Octubre 2018 Columnas

De todos los reinos hispanos en América, Chile era de  los pocos, que no contaba con una fuerza naval basada en su territorio. El control del Pacífico sur se entregaba a una Escuadra basada en el Callao, Perú, y esta situación fue usada extensamente en favor realista durante las Guerras de la Independencia. Esta situación ponía en evidencia la condición geopolítica de aislamiento de Chile, e hizo forzoso que los líderes patriotas se dedicaran a la construcción de una Marina y, especialmente, una Escuadra a la brevedad. De hecho, solo días después de Chacabuco, O’Higgins enviaría a Gran Bretaña los primeros emisarios a comprar buques y contratar marinos que cooperaran a la construcción de esta fuerza. Los resultados serían brillantes; la Primera Escuadra Nacional sería construida rápidamente. Esta fuerza debutaría capturando una expedición hispana en la Bahía de Concepción.

Lo más interesante, sin embargo, sería la temprana comprensión de la utilidad y forma de empleo del Poder Naval. La llegada del Almirante Cochrane y el envío de la Expedición Libertadora del Perú demostraría cómo O’Higgins entendía que el mar es un instrumento que permite entregar al país la iniciativa estratégica, y de la mano de ese proceso, poder imponer a un adversario los términos propios.

El control del Mar y su proyección al territorio adversario, así, pasaría a ser un objetivo permanente de la Escuadra, y lo conseguiría brillantemente a través de sus operaciones durante el siglo XIX. La única ocasión en que el país se encontró sin medios navales adecuados, como fue la Guerra contra España en 1866, el precio pagado fue enorme, con el Bombardeo de Valparaíso del 31 de Marzo. La lección fue clara, Chile no puede prescindir de una Fuerza Naval Organizada capaz de operaciones oceánicas.

El siglo XX fue azaroso para Chile, pero al menos se consiguió un envidiable récord en términos internacionales. Los 135 años de paz continuos de los que ha disfrutado Chile desde el fin de la Guerra del Pacífico hasta el presente no han sido gratuitos. Varias crisis vecinales han puesto a prueba la voluntad nacional de defender lo propio. El que la disuasión haya sido efectiva se ha basado reiteradamente en el símbolo y señal que representa la Escuadra como instrumento de poder. En algunos momentos, como 1978, no cabe duda de que el zarpe al combate de la Escuadra fue uno de los instrumentos decisivos para disuadir un proceso de agresión, ya lanzado sobre nuestro territorio austral.

Ya casi al final de la segunda década del siglo XXI, el bicentenario de la Armada y de la Escuadra la encuentran como una fuerza notablemente capaz, moderna y eficiente. El desafío, sin embargo, es pasar de la mera disuasión de intentos agresivos sobre nuestro país, al uso proactivo y cooperativo de nuestro Poder Naval dentro de la cooperación con países amigos de la Cuenca del Pacífico. Parte relevante de la prosperidad de la que goza el país, depende de esa red de cooperación y comercio que es principalmente conducido por vía marítima. El próximo desafío para Chile, su Marina y su Escuadra es salir al Pacífico a demostrar que el Pacífico ya no es parte del futuro, sino de un presente concreto, del que depende el desarrollo material de nuestra sociedad.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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