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Mindfulness corporativo: ¿mejora o complica la cultura laboral?

5 de Noviembre 2021 Noticias

Por Luis Gajardo, La Tercera

¿Qué es el mindfulness? La definición de Kabat Zinn es la siguiente: “Prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”. Dice también que es una manera de conectar con tu vida y que se trata de cultivar la atención de una forma determinada, enfocada exclusivamente en el momento presente.

Para lograrlo, sugiere el siguiente gancho: hacerlo como si tu vida dependiera de ello. “Porque en realidad depende de ello”, ha dicho. “La atención es la facultad de navegar por la vida, saber lo que nos pasa y estar en una relación más sabia con nuestro entorno y nosotros mismos en vez de estar a merced de nuestras emociones”.

No se trata de sentarse de cierta forma, ni de buscar la iluminación o la sabiduría. Es mucho más aterrizado. Por medio de un programa estandarizado, llamado Mindfulness Based Stress Reduction (Reducción del estrés basado en la atención plena), se aprende a enfocar la mente en el momento presente, lo cual suena simple pero por alguna razón nuestra cabeza siempre está atascada en escenas pasadas o urgida por escenarios futuros.

Suena bello. Sin embargo, la migración del mindfulness al mundo laboral, organizacional, no está exenta de detractores. En un categórico ensayo para el sitio Current Affairs, Thom James Carter plantea que “los programas de mindfulness corporativo son abominables” y una “nueva cortina de humo para que las empresas pongan sus beneficios por sobre las personas”.

“Sentarte en un taller de meditación mientras tu bandeja de correo está explotando y hay una cantidad indecente de trabajo por hacer puede sentirse insultante”, opina.

Su argumento principal es que estas prácticas no apuntan a solucionar los problemas estructurales, sino que cargan todavía más peso en el individuo. En el fondo, alega que se busca secuestrar las bondades de la meditación para lograr mayor productividad y ganancia.

“Es súper válida como crítica”, sostiene Claudio Araya, doctor en Investigación en Psicoterapia, Magíster en Psicología Clínica y director del Diplomado en Mindfulness Relacional y Técnicas del Bienestar impartido por la Escuela de Psicología UAI.

Puntería y mindfulness

La evidencia científica es contundente al confirmar los efectos positivos que tiene el mindfulness en el tratamiento de la ansiedad, depresión y el estrés. Desde Harvard para abajo, las investigaciones entregan suficiente evidencia al respecto e incluso la neurociencia plantea que la meditación puede prevenir el envejecimiento del cerebro.

Sin embargo, según plantea Araya, el riesgo se corre cuando se busca instrumentalizar la práctica y usarla como un analgésico individual en vez de “analizar las dinámicas que sostienen los síntomas y tomar acciones que apunten a enfrentarlos”.

En ese sentido, el mindfulness organizacional requiere de “un compromiso de los liderazgos, no sólo en el discurso sino también en la práctica. Que haya espacios de comunicación consciente, escucha activa y diálogos al servicio del bienestar de las personas”.

Profundicemos. Claudio Araya explica que la práctica del mindfulness implica una disposición a estar presente en la vida cotidiana con otros y a desarrollar la habilidad de re-conectar con lo que está ocurriendo, valga la redundancia, en el momento presente.

Se trata, básicamente, de hacer una calistenia mental para que los pensamientos no se arranquen hacia escenarios pasados o futuros. Eso, asegura, contribuye tanto a un bienestar personal como también a un mejor clima laboral, y finalmente puede repercutir en mayor flexibilidad y compromiso. Sin embargo, advierte que el mindfulness, cuando se practica “bajo una lectura cultural moderna, individualista y competitiva, corre el riesgo de ser usada con otros fines, como los de obtener mayor productividad”.

 

Todos los lunes el profesor Claudio Araya brinda un espacio de práctica online gratuito.

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