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Mario Pavón: “49% de los hogares en situación de pobreza por ingreso tienen jefatura femenina”

El Gerente General de Fondo Esperanza, Mario Pavón, visitó la Escuela de Negocios de la UAI para dictar la segunda charla del Ciclo de Conversaciones MBA UAI, una iniciativa que reúne a líderes inspiradores que han logrado transformar el propósito y la cultura de las organizaciones de Latinoamérica, haciéndolas más innovadoras y sostenibles.

En ese sentido, Fondo Esperanza destaca por apoyar a 120.000 emprendedores en situación de vulnerabilidad, para darles una oportunidad con un modelo de negocios basado en las microfinanzas: altamente innovador, pero a la vez sostenible porque se autofinancia.

Microempresarios en Chile

Pavón comenzó su exposición realizando un panorama general del microempresariado en Chile: En el país hay, según la encuesta de microemprendimiento del Ministerio de Economía del año 2015, 1.865.000 pequeños empresarios: esto es, que cuentan con un máximo de 10 personas, incluyendo al emprendedor. De ellos, 70% trabaja solo y 700 mil son mujeres.

La mayoría se emplea en el sector comercio, “debido a que son personas en situación de vulnerabilidad y tienen baja capacitación, y este rubro tiene pocas barreras de entrada,” explicó Pavón. Un dato interesante, es que en el caso de los hombres, la mayoría trabaja en el domicilio del cliente o en un negocio, mientras que las mujeres trabajan principalmente en el hogar, “debido a que a ellas se les exige múltiples roles. Y de ese emprendimiento femenino, el 66% obtiene ganancias por debajo de los 225 mil pesos al mes, mientras que en los hombres ese dato baja al 40%.” Las razones de esta diferencia, nuevamente tiene que ver con los roles que se le impone a la mujer: los cuidados domésticos implican que dediquen menos tiempo a sus emprendimientos y a su vez, el prejuicio social que influye en los sectores que se desempeñan hombres y mujeres. ¿Ejemplo? Un gásfiter puede alcanzar ganancias sobre 900 mil pesos, pero hasta el día de hoy, culturalmente existe un prejuicio si una mujer realiza esa labor.

De estos microempresarios, pocos han recibido capacitación, pero de los que sí lo han hecho, un  un 90% indica que los ayudó en sus negocios. ¿Problema? La mayoría dice no saber dónde acudir para capacitarse, y la mayoría, también, tiene seguridad social precaria.

Ciclos de Emprendimiento

Pavón relata que independiente de los ciclos económicos, los emprendedores han representado históricamente cerca del 23% de la fuerza laboral. ¿La razón por la cual emprenden? En los hombres, es porque no quieren tener jefes, y eso se explica porque “a las personas les duele más la desigualdad de trato que la desigualdad de ingresos.” Las mujeres, por su parte, emprenden para poder compatibilizar trabajo con el cuidado de los niños y las labores domésticas, es decir, para poder compatibilizar múltiples roles.

Si la mayoría de estos emprendimientos no crece por falta de financiamiento, entonces… ¿quién se hace cargo de este problema?

En Chile, explica Pavón,  hay una pequeña “industria” de micro finanzas. El 90% está agrupada en la red de micro finanzas de Chile, que son 6 instituciones. Hay instituciones que entregan créditos productivos a negocios en sectores de pobreza.

La red de micro finanzas de Chile hoy día atiende a casi 370 mil personas, dice Pavón.  Hay bancos y cooperativas que atienden a  200 mil personas, el más grande de ellos Banco Estado. El saldo promedio del crédito en un banco son 5 millones de pesos.

Pero son sólo 4 instituciones las que prestan dinero a los microempresarios más pequeños. Fondo Esperanza es la más grande de ellas, y en promedio entrega créditos de 400 mil pesos.

“En Fondo Esperanza, recuperamos 99,5% de lo que prestamos. Somos la institución más grande en este mercado, donde lamentablemente casi no hay competencia, porque tampoco hay más incentivos para que entren más actores,” dice Pavón, quien cuenta que la institución es sostenible: pagan sus gastos con el interés de los créditos.

Fondo Esperanza

En Chile, más del 70% de los emprendedores informales no acceden a crédito en la banca formal, lo que no contribuye en nada a disminuir la desigualdad, que alcanza niveles impactantes: “El 10% que más gana, gana 27 veces más que el 10% que menos gana.”

En ese contexto nace Fondo Esperanza el año 2002,  con un objetivo que continúa hasta hoy: “Que las personas que atendemos mejoren sus condiciones de vida. El cambio lo hace el emprendedor. Fondo Esperanza les da acceso,” señala Pavón, quien cuenta también que 82% de quienes ingresan a la institución son mujeres, porque el foco está en la pobreza.

Pero ¿cómo es el servicio que ofrece Fondo Esperanza?

Mario Pavón explica que el servicio tiene 3 aristas: Microfinanciero, capacitación – 120 mil personas se capacitan todas las semanas en  Chile- y una tercera arista que son las redes de apoyo.

“Trabajamos la metodología de la banca comunal: se juntan grupos de 20 personas donde cada uno es un emprendedor. Lo diferente es  que entre ellos se co-avalan su capacidad de pago.” Este co-avalamiento es lo que permite que entre ellos mismos se autoseleccionen y para Pavón, otro punto importante es que finalmente, trasciende mucho más allá del crédito. Por ejemplo, si se enferma el hijo a uno de los emprendedores, se forman redes para que alguien lo cuide e igualmente pueda realizar su trabajo.

Todas las semanas, además, los emprendedores se capacitan, pero son ellos mismos quienes eligen el camino por el cual se quieren desarrollar.

Próximamente en Ciclo de Conversaciones MBA UAI

El invitado a la 3° charla del Ciclo de Conversaciones MBA UAI será Carlos Abogabir, director ejecutivo de GeCO, una aceleradora de sostenibilidad que  asesora a otras firmas en esta materia. Un ejecutivo con muchos años de experiencia dedicado a crear negocios que generen valor compartido e impacto social.  

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