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El liberalismo frente al desafío migratorio

6 de Septiembre 2019 Noticias

En el marco del Ciclo “Liberalismo y Debates Contemporáneos” de la Escuela de Gobierno se realizó un conversatorio en el que participaron Daniel Loewe, académico de la UAI; Isabel Aninat, Investigadora del Centro de Estudios Públicos (CEP); Mauricio Rojas, Senior fellow de Fundación para el Progreso y Mayra Feddersen de la Facultad de Derecho de la UAI, en el que se debatió en torno a cómo mirar el desafío migratorio desde el liberalismo.

El moderador del encuentro, Cristóbal Bellolio, abrió el debate señalando que la llegada de miles de extranjeros al país ha cambiado de manera permanente a la sociedad, porque, además: “los migrantes una vez que llegan pueden conservar sus formas culturales, aunque esas formas culturales no sean las de un liberalismo de los Derechos Humanos. En Gran Bretaña, por ejemplo, David Cameron dijo que el multiculturalismo ha fallado y que necesitábamos un liberalismo más muscular, refiriéndose justamente a una visión más asimilacionista”.

Isabel Aninat, la primera invitada en exponer, presentó algunos de los resultados de su libro “Inmigración en Chile: una mirada multidimensional”, editado recientemente junto a Rodrigo Vergara. Aninat centró sus argumentos en explicar que la inmigración es un tema del cual pueden surgir muchos miedos, surgir xenofobias o nacionalismos exacerbados lo que puede ser muy problemático para un país.

Además, Aninat destacó la necesidad de nuevos enfoques, dinámicos y recurrentes para entender el fenómeno migratorio: “La inmigración es un fenómeno complejo, en cuanto requiere un análisis temático multidisciplinario y bien comprensivo. (En el libro) buscamos cruzar las miradas, preguntarnos qué pasa en educación, qué pasa en salud, qué pasa en pensiones, etc. Pero también, por ejemplo, si lo que pasa en pensiones conversa o no con el resto de los temas. Eso enriquece mucho más la discusión”.

Mauricio Rojas, en tanto, se refirió a cómo potenciar la fuerza de la sociedad civil de las comunidades migrantes, sin que eso lleve a una fragmentación del país y “especialmente sin que termine produciendo un orden paralelo, lo que puede implicar el desarrollo de mafias. O sea, el estar fuera de las instituciones de un país implica que (los inmigrantes) tienen que construir sus propias instituciones y sobre éstas también deben tener un aparato coercitivo”.

Desde lo más teórico, Daniel Loewe hizo un recorrido por las teorías que cruzan el liberalismo y las migraciones y planteó que: “lo que hay desde una perspectiva liberal es un derecho a la movilidad, eso es lo que hay y cualquier derecho a movilidad es coacción y por lo tanto tiene que estar justificado”.

Loewe planteó que lo que quiso mostrar en su presentación “son algunas teorías que tratan de justificar esa coacción, es decir, demostrar que esa coacción es legítima, pero que ninguna de ellas lo logra. No lo logra la idea del liberalismo nacional, no lo logra la idea del Estado mínimo, no lo logra la idea del Estado concebido como una asociación de comunidades y no lo logra la idea del derecho de asociación”. En este sentido, su posición es contraria al derecho de asociación como un modo de dar cuenta de la legitimación de poderes coercitarios de los Estados e incluso de la soberanía.

Por su parte, Mayra Feddersen afirmó que los acuerdos sociales pueden verse alterados por nuevos grupos de la población que llegan y cuestionan de cierta manera cómo se están resolviendo los problemas sociales y para eso hay iniciativas de mediadores interculturales que ayudan a resolver esos problemas de convivencia que se pueden generar, no son fundamentales, pero si son del día a día, puntualiza.

Feddersen sostuvo que: “a nivel nacional esos acuerdos sociales en nuestra sociedad se determinan por la institucionalidad y por el derecho a voto que solamente se obtiene al momento de la nacionalización, entonces ahí hay todo un periodo de por lo menos de 5 años, donde la persona está en el país y eso hace que vaya como asimilando de algún modo las costumbres locales y, en este sentido es más difícil o pareciera más difícil que vaya a cuestionar la manera como institucionalmente Chile se organiza”.

Finalmente, los invitados concordaron en que la inmigración es un tema de complejo abordaje, pero dada su incidencia, cada día es más necesario debatir y analizarlo.

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