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Daniel Crossley: ¿Cómo es trabajar en innovación para una de las compañías más grandes del mundo?

No hay un día –ni siquiera una hora- igual en la vida profesional de Daniel Crossley, ingeniero comercial de la Universidad Adolfo Ibáñez, Master in International Management, CEMS. El lunes, por ejemplo, puede que comience trabajando con Nespresso, generando una nueva aplicación para pedir cápsulas desde el celular con un solo clic. ¿Martes? Quizás esté con Maggi analizando el desempeño de una nueva herramienta de WhatsApp para recibir recetas y el jueves, lo podríamos encontrar testeando las ventas de atún vegano que se realizan a través de Amazon Marketplace.

¿En qué trabaja Daniel? Es Consultor de Innovación y Transformación Digital para Nestlé en Frankfurt, Alemania. “Trabajo siempre en 3 a 4 diferentes proyectos en paralelo que duran entre 3 a 6 meses cada uno y, por lo tanto, tengo diferentes equipos según el proyecto. Todos tienen en común generar nuevos modelos de negocios digitales para la compañía que expandan el core del negocio y ayuden a acelerar la innovación y la transformación digital. A esto le llamamos Innovation Beyond the Core. Al ser un equipo de consultores in-house, nuestros clientes son las diferentes unidades de negocios, unidades funcionales o incluso a nivel corporativo transversal a todos o varios negocios” relata desde Europa el ingeniero comercial UAI.

“Asumimos la responsabilidad de acercar la innovación y la mentalidad ágil de una start-up a una empresa famosa por su tradición y estabilidad. No es fácil, pero es muy entretenido. Cada día nos preguntamos, ¿Qué podemos hacer mejor? ¿Qué es lo que pide el consumidor? Todos los proyectos usan un enfoque centrado en el consumidor, pues creemos que es la única forma de generar innovación disruptiva.”

Una meta cumplida

Desde que salió del colegio, Daniel se había propuesto vivir y trabajar en el extranjero. “Me intrigaba mucho saber cómo podía llegar a ser mi vida en una ciudad europea. En un nivel más profundo, creo que había un deseo interno de desafiarme y salir de la zona de confort. Quería trabajar en otro idioma, tener que buscar apartamento y lidiar con todo lo relacionado. Había un bichito que quería salir del nido y descubrir cosas nuevas; nuevas personas, nuevos lugares, nuevas formas de trabajar y nuevas formas de pensar.”

Esa fue una de las razones que lo llevaron a postular a CEMS UAI en primer lugar. Pero…¿Qué es CEMS? Uno de los programas de magíster en negocios internacionales más prestigiosos del mundo. Se trata de una asociación que incluye a 33 universidades y más de 70 empresas – Corporate Partners –  alrededor de la orbe, que busca educar a la siguiente generación de líderes de empresas globales que las compañías necesitan.

Una de las características del programa es que los estudiantes cumplen un período académico en su universidad de origen y el siguiente período, en otra universidad de la alianza CEMS. Su práctica profesional también la realizan en el extranjero.

Además de su multiculturalidad, CEMS destaca por la alta calidad académica de sus estudiantes y una intensa colaboración y crecimiento conjunto entre las escuelas de negocios que integran la red.

Daniel sabía que la UAI tenía el increíble privilegio de ser la única (junto a Brasil) en Latinoamérica en impartir el programa. “Cuando decidí que quería vivir en el extranjero, me di cuenta de que la única forma de hacerlo era con un trabajo de por medio para poder costear mi vida en el exterior. Así, me di cuenta de que para conseguir un trabajo en Europa necesitaba aumentar mi competitividad frente a egresados europeos, asiáticos o norteamericanos. Por lo tanto, vi la oportunidad de utilizar CEMS como trampolín para establecerme en Europa.

Y no estaba equivocado.

Hace 9 meses, ingresó a Nestlé como practicante. La oferta había aparecido en un portal CEMS, pues su primera jefa también era egresada del master. “Ella realizó el programa en Barcelona (España) y Dublín (Irlanda), mientras que yo lo hice en Santiago (Chile, impartido por la UAI) y Londres (UK). Sin haber pasado por las mismas universidades, solo por ser CEMS, ambos conectamos rapidísimo en la entrevista y creo que eso ayudó mucho. Yo no tengo pasaporte europeo, y sin embargo, con el contrato en mano firmado, fue súper fácil conseguir la visa. Si necesitas una visa de trabajo, siempre es más fácil conseguirlo trabajando para una multinacional.”

Cuenta que CEMS es un  título muy reconocido en Europa, “y de los más difíciles de acceder a través de universidades europeas. Gente en Alemania que ni estudia administración o economía conoce el programa. Sin el espaldarazo de CEMS, habría sido muy difícil conseguir el trabajo que tengo actualmente.”

El camino UAI

Parte del modelo educativo de la Universidad Adolfo Ibáñez incorpora la formación de Artes Liberales en todos sus estudiantes, con el fin de formar profesionales integrales con una mirada amplia y crítica de la realidad, que desarrollen habilidades cada vez más necesarias en un contexto de cambios vertiginosos a nivel global. Así lo ha podido experimentar Daniel: “La UAI me enseñó a generar pensamiento crítico. Cada discusión de contingencia económica o análisis político me enseñó a no memorizar, sino a razonar lógicamente. Todo lo que aprendí en emprendimiento e innovación, es tan relevante que lo uso en mi día a día como consultor. “

Sobre la carrera de Ingeniería Comercial, uno de sus objetivos es –precisamente- apuntalar la internacionalización de sus egresados, y es ahí que CEMS juega un rol importante. El programa es uno de los 14 magísteres de especialidad que la carrera de Ingeniería Comercial UAI ofrece a sus estudiantes en el quinto año de la carrera, y quienes postulan saben que la exigencia será alta, no solo en lo académico, sino también porque se imparte completamente en inglés y se debe aprender a trabajar con estudiantes de todas partes del mundo. “Tuve compañeros que siempre buscaron dar lo mejor de sí mismos y esto me llevó a desafiarme aún más. CEMS me enseñó a trabajar con compañeros de China, India, Australia y Rusia en un mismo equipo. Me mostró lo que es tolerar y lo valiosa que es la diversidad en los equipos de trabajo.”

Todos –dice Daniel-  hablan de lo importante que es la diversidad o multiculturalidad en un mundo globalizado, pero… ¿Qué significa realmente? “En CEMS aprendí lo difícil que es trabajar con gente de China o Corea. Sí, no me queda fácil, lo admito. Son diferentes formas de pensar, de relacionarse, de interactuar y de planificarse.”

¿Ejemplos? Una compañera de Finlandia una vez le dijo, “estoy muy molesta, pues no entiendo por qué si la clase parte a las 9:00, siempre partimos a las 9:05”. Otro compañero de India una vez lo llamó a agradecer por haber trabajado juntos, pues en su país se acostumbra a ello. “Un alemán una vez cambió todo el Power Point un día antes de presentar porque no le hacía sentido cómo estaba armado y tengo un amigo italiano que siempre se queja de lo mala que es la comida en los restaurantes fuera de Italia. Son pequeños detalles, pero que, sumados, te enseñan a tolerar.”

Y esta palabra es la que adquirió un significado muy diferente para él después de haber cursado el programa. “Para mí hoy tolerar va más allá de solamente respetar diferentes puntos de vista o culturas; tolerar es para mí hoy querer empatizar con alguien diferente y, que, aunque te cueste o te moleste, buscas la comprensión de su punto de vista, de quién es y cómo es. Es algo que, según yo, solo lo aprendes al vivirlo. En la oficina me ha tocado trabajar con gente de China y, mientras veo a mis colegas desesperarse, yo me logro entender fácilmente con ellos. No me queda fácil, pero podemos trabajar perfecto juntos.”

Conoce más de CEMS-MIM UAI AQUÍ.

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