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Inesperado

10 de noviembre 2016 Noticias

El martes recién pasado, a pocas horas de llevarse a cabo la elección en Estados Unidos, dije en este medio que Hillary Clinton ganaba la presidencia por dos puntos de diferencia sobre Donald Trump. Nobleza obliga hacerse cargo de lo dicho.

El rotundo triunfo del republicano tiró por la borda las proyecciones de analistas, cientistas políticos y prestigiosas encuestadoras de todo el mundo. Cada quien hará el ajuste que requiera su modelo predictivo (o método de recolección).

En lo personal, y tal como lo dije el martes, creo que en sistemas de voto voluntario como el estadounidense es clave la capacidad que tengan los equipos de campaña para  movilizar a los nuevos votantes y a los indecisos. Mi error estuvo en darle mayor crédito al equipo de Hillary para hacer ese trabajo, al suponer que detrás estaban los artesanos de campaña de Obama. A la luz de los resultados tal parece que la rabia y el descontento contra las élites políticas es un movilizador mayor. Brexit, Colombia, Valparaíso y ahora Estados Unidos tienen, aparentemente, ese adn.

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