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Pymes: ¿Para cuánto tiempo nos alcanza la caja?

3 de Abril 2020 Columnas

Ya no se discute que la pandemia del covid-19 será larga y profunda. Es menos reconocido que las reservas de caja de las pymes, que son necesarias para pagar a los trabajadores y proveedores y cubrir los gastos en estos tiempos difíciles, se acabarán en unas pocas semanas, y entonces su problema de liquidez devendrá en uno de solvencia. Cuando muchas empresas quiebran, los balances de los bancos se deterioran, el desempleo aumenta violentamente y la economía entra en una espiral descendente de la cual es muy difícil salir. Por eso, mejorar la caja de las empresas es una de las necesidades más urgentes.

¿Con cuánta caja cuentan las pymes en Chile? No tenemos información pública para cuantificar, pero un estudio del Instituto del Banco JP Morgan Chase publicado en 2016 sugiere que aun en tiempos normales es escasa. El estudio examinó casi 600 mil pymes norteamericanas durante 2015, y mostró que el 25% contaba con reservas para menos de 13 días, y la mitad, para menos de 27 días. Las reservas de caja varían con el rubro. Por ejemplo, la mitad de los restaurantes golpeado violentamente por la crisis del covid-19, mantienen caja para menos de 16 días, algo menos que los talleres (17), el retail (19), la construcción (20) y los servicios personales (21).

No hay razones para pensar que la situación en Chile sea muy distinta, y en cualquier caso podemos estar seguros de que la caja de muchas empresas ya estaba deteriorada después del 18 de octubre. Ante el golpe del covid-19, las empresas han respondido como han podido, concentrando sus esfuerzos en dos áreas.

Una es tomar todas las medidas posibles de protección sanitaria para asegurar el cuidado y la salud de sus colaboradores y sus familias. Mantenerlos sanos es indispensable para darle continuidad operativa a la empresa, seguir vendiendo y preservar el mayor número de empleos.

Al mismo tiempo, las pymes han batallado para su continuidad financiera disminuyendo los gastos fijos al mínimo posible, intentando renegociar las deudas con proveedores y acreedores financieros, reduciendo nuevas adquisiciones y stocks, y postergando inversiones.

Sin embargo, las medidas individuales son insuficientes, porque la caída de las ventas es muy grande y las escasas reservas de caja de las empresas se están acabando rápido. Incluso, desde el punto de vista de toda la economía y del empleo, los esfuerzos individuales son En efecto, todas las empresas están disminuyendo gastos simultáneamente, contribuyendo aún más a la caída de la demanda agregada, lo que en parte está agravando la recesión. Es urgente que mientras dure la instituciones financieras cubran el déficit de caja de las empresas, especialmente pymes, y sobre todo del comercio, los restaurantes y los servicios personales, los rubros más afectados por las medidas de distanciamiento y aislamiento social.

La ayuda financiera debe ser rápida (estamos hablando de las próximas dos semanas) y cubrir los déficits de caja del mayor número de empresas viables posible. Los plazos deben ser suficientemente largos (no ¡ menos de 24-36 meses), las tasas de interés, bajas y el período de gracia, de unos seis meses a partir del fin de la crisis del covid-19. En efecto, una vez superada la crisis, las pymes seguramente requerirán de un plazo largo para recuperar sus niveles de actividad normal y su capital de trabajo.

Adicionalmente, el Estado, quizás a través de Corfo o del Banco del Estado, debería darles una garantía incondicional a los créditos adicionales otorgados para cubrir déficit de caja. La finalidad es que los intermediarios financieros presten lo suficiente para que las empresas se mantengan operando, sin tener que provisionar por esos créditos. Al contrario de lo que ocurre en tiempos normales, una garantía que aumente el acceso al crédito hará que el déficit de caja de todas las empresas disminuya, porque la actividad económica y el empleo caerán menos y robustecerá al sistema financiero.

Al mismo tiempo, el Estado debería asegurar que las garantías no se ocupen para salvar créditos de empresas que eran insolventes antes de la crisis. Y, por supuesto, es muy importante que el mecanismo de garantía sea expedito y que el canal de distribución no sean solo los bancos, sino también otras instituciones financieras no bancarias debidamente calificadas que habitualmente les dan crédito a las pymes.

Es casi inevitable que la crisis del covid-19 genere una recesión que muchas empresas no van a sobrevivir. Pero para evitar que la recesión se transforme en depresión y se pierdan incontables empleos, es necesario que las empresas solventes sobrevivan. Si lo hacen, saldrán fortalecidas y más eficientes y la economía chilena se recuperará más rápido y se adaptará mejor a las grandes transformacio¡ nes que traerá esta crisis sin precedente.

Publicado en El Mercurio

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