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Paraísos fiscales

17 de Septiembre 2016 Noticias

Hace algunos días, el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi, dijo que las universidades privadas viven en paraísos fiscales y que los grandes perjudicados de aquello son las instituciones estatales. No es la primera vez que el rector se refiere en términos peyorativos a la educación privada, usando todo tipo de eslogans baratos para enlodarla. Es más bien su costumbre.

Bueno, dicen que por la boca muere el pez. Esta semana, se supo de una denuncia por un millonario fraude que involucra a la propia Universidad de Chile, específicamente a la fundación de la Facultad de Economía y Negocios, de donde se esfumaron más de $ 270 millones. El caso, que está siendo investigado por la justicia, ya tiene a más de diez formalizados. El mismo decano de la citada facultad, quien jugó un rol clave en destapar el escándalo, señaló como testigo que hubo apropiaciones de dinero, contratos ideológicamente falsos, en los que no se prestaron los servicios, o no eran necesarios, y que en muchos casos los servicios estaban vinculados con la Municipalidad de Maipú. De ahí que esto se ha vinculado con el financiamiento irregular de campañas políticas.

Hasta ahora, Vivaldi, rápido para criticar a los demás, ha guardado silencio respecto de este verdadero paraíso fiscal instalado en su universidad. Claro, está en un problema no menor. Su lógica de hacer extensivo cualquier problema puntual del sector privado, llevaría a la conclusión de que lo sucedido en la Facultad de Economía pone en tela de juicio no sólo a la Universidad de Chile, sino también su sagrada educación pública.
Pero caer en ese juego, el de Vivaldi, no ayuda en nada. Desprestigiar el sistema como un todo, sólo siembra una duda equivocada e innecesaria sobre los miles de alumnos que estudian en la educación superior. Un sistema que, como todo, es perfectible, pero de ahí a satanizarlo, es irresponsable. Yo mismo, como exalumno de la Facultad de Economía de la Chile, tengo un gran recuerdo de su formación y de sus profesores. Claro, lo sucedido indigna, como lo han manifestado los actuales alumnos, pero en ningún caso invalida el aporte que ha hecho la facultad en su historia.

Por eso, más allá de este caso, lo primero que uno debe concluir es que se requiere más prudencia en el debate.Partiendo por el rector Vivaldi, porque lo que cuando menos se espera de un rector de la Universidad de Chile, es un discurso con sentido país y no de trinchera o ideológico, como el que acostumbra a tener.

Lo segundo, habla de que los problemas no se solucionan con entidades públicas, como se pretende hacer creer. Y no me refiero sólo a los fraudes, sino a la educación como un todo.Basta mirar los rankings de calidad, para dar cuenta de que ella está repartida en el sector privado y el estatal. O basta mirar las preferencias de los mejores alumnos, que también se reparte en ambos tipos de instituciones. Para qué hablar de los egresados, de las tasas de empleo y sueldos, que muchas veces son superiores cuando vienen de instituciones privadas. No reconocer aquello es tapar el sol con un dedo y sólo lleva a decisiones equivocadas y malas políticas públicas.

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