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Los islandeses del sur

16 de octubre 2018 Columnas

El gobierno anunció que lanzará un piloto en algunas comunas del “modelo islandés” para reducir el consumo de sustancias peligrosas en jóvenes. Se anunció que, en el marco de este piloto, en algunas comunas se prohibiría la venta de cigarrillos a menores de 20 años. Se deben tomar medidas urgentes en este sentido, ya que los jóvenes chilenos están entre los que más consumen alcohol, drogas y tabaco en las Américas y, en algunos casos (ej, tabaco en niñas), en el mundo. Pero creer que adoptando las partes más “blandas” de dicho modelo va a resolverse este problema es de una candidez pasmosa.

Hace más de una década que la edad legal para comprar cigarrillos y alcohol es de 18 años. Según datos del Senda, la edad promedio de inicio de consumo, tanto de alcohol como de tabaco, es de 13,5 años. Las leyes actuales no se cumplen y no parece sensato esperar que comiencen a cumplirse ahora, solo por el deseo de parecerse a Islandia.
¿Cuál es el secreto del modelo islandés? Que es una política integral, que no solo incorpora políticas “blandas”, sino que también algunas “duras”: Islandia tiene los impuestos al alcohol más altos de Europa; uno de los precios de cigarrillos más altos del mundo; prohibición completa de publicidad de alcohol y tabaco; severas penas a quienes no cumplan con las leyes que regulan la venta a menores y una fuerte regulación al lobby de las empresas.

En Chile, la industria del alcohol “autorregula” su publicidad; los precios relativos de las bebidas con más alcohol (en relación a las de menos alcohol) están entre los más bajos del mundo; los impuestos a las bebidas alcohólicas cubren una parte ínfima de los costos sociales generados por su consumo; y el lobby de las empresas es enorme. En el caso del tabaco, por ejemplo, el Ministerio del Interior invita a la industria a participar de grupos de trabajo sobre contrabando de cigarrillos (a una empresa condenada en otros países por contrabandear); el Ministerio de Hacienda recibe a lobistas internacionales que defienden los intereses de las tabacaleras (recientemente, a José María Aznar); Aduanas recibe “capacitación técnica” de funcionarios de BAT Chile en temas de contrabando, etc. Todo eso bajo la atenta mirada del Ministerio de Salud, que debiera denunciar todo esto en virtud de tratados internacionales en el control del tabaco firmados por Chile.

Publicado en La Tercera.

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