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La moderación

26 de Marzo 2016 Noticias

Rector

La Tercera

Hace unos días leí un comentario al último libro de Vargas Llosa, Cinco Esquinas, que me llamó la atención. No porque el autor, reconocido crítico español, considerara que la novela fuera buena, sino por el tono de su columna. Dejaba en claro de que no estamos frente a un gran texto, pero lo hace con el respeto que merece el autor, un hombre que ha provocado algunos de los mejores libros del habla hispana.

Algo parecido percibí en la crítica de Héctor Soto sobre la película de Woody Allen, Hombre Irracional. Nuevamente, estamos frente a una obra que no está a la altura de las mejores del director, pero salva. En ningún caso es peor que otras que están en cartelera. Y Soto recoge aquello, pero también recuerda que estamos frente a uno de los gigantes del cine. Un hombre que nos ha entregado grandes emociones, risas y momentos buenos a nuestras vidas.

Y guardando todas las diferencias, me pasó lo mismo con el tono que usa Enrique Correa, en una entrevista publicada en “The Clinic”. Al ser consultado por el caso de Pablo Longueira, señala que hay asuntos que deben ser investigados por la justicia -nadie está sobre la ley-, pero también agrega que eso no borra los servicios que el ex senador le prestó a Chile en el pasado. “Creo que él fue parte de un esfuerzo por hacer de este, un país en el que podíamos convivir”.

En el fondo, lo que impresiona es la moderación. Algo que hemos perdido en Chile. Hoy vivimos en un cierto integrismo, que todo lo reduce a bueno o malo, a blanco o negro, olvidando que la vida, la de todos, está llena de grises. Desconocer aquello, incendiar la pradera por lo malo, terminará quemando a todos, como de hecho está sucediendo.

Mirar la cosas con sentido de historia, no significa ser firme ante las cosas. Nadie dice que hay que hacer la vista gorda si Vargas Llosa escribe una novela mala o Woody Allen produce una película de baja calidad. Menos si, finalmente, se prueba que Longueira actuó mal. Pero otra cosa distinta es hacerlo con moderación, atendiendo a quien es la persona que estamos juzgando. La ley, de hecho, considera como atenuante la conducta anterior, cuando es buena. Si eso es justo, ¿por qué la opinión pública no puede hacer lo mismo?

Se que todo esto es muy impopular. Algunos dirán que estoy comparando una mala novela o una película débil, con un supuesto delito. No es así y las consecuencias de uno y otro son muy distintas. Estoy hablando de la sana moderación que debe existir el juzgar a las personas, cuando han tenido una trayectoria importante. Y Longueira la tiene. En esto, tampoco creo que el ex senador sea a la política, lo que es Vargas Llosa en la literatura, ni Woody Allen al cine. Pero la justicia nunca ha estado al servicio del talento.

Como vivimos en un país incendiado, nada de esto importa. Por eso, Camila Vallejo se da el lujo de decir que Ricardo Lagos no tiene legitimidad para ser candidato. Por favor. Lo único que faltaba es poner en la hoguera uno de los mejores presidentes que ha tenido Chile. Y que lo haga una diputada que recién comienza su vida política, habla de la falta de moderación en que estamos viviendo.

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