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Innovación en medio de la crisis

18 de Junio 2020 Columnas

La pandemia covid-19 ha generado la necesidad de innovar en la gestión y tecnologías bajo extrema incertidumbre, y a una velocidad y capacidad de adaptabilidad inimaginable pocos meses atrás. Uno de los principales desafíos lo ha enfrentado el sistema hospitalario que debe tratar a pacientes coronavirus con Síndrome Respiratorio Severo Agudo (SRSA).

En este último ámbito es relevante destacar el esfuerzo desarrollado por un grupo de médicos, empresarios y médicos que se autoconvocó a finales de marzo, para formar un Consejo Multidisciplinario que promoviera y articulara iniciativas de innovación en la gestión del sistema de atención a pacientes críticos. La primera tarea de este Consejo fue promover la reparación de ventiladores que habían sido dados de baja por el sistema de salud pública y quedó a cargo de la empresa DTS, que desde hace un mes está recuperando ventiladores mecánicos estándares a un 10% del costo de un ventilador importado nuevo.

Cuando los médicos del Consejo dieron a conocer que, para evitar la alta  letalidad del tratamiento con ventiladores mecánicos para pacientes con SRSA, se estaba innovando con cánulas nasales de alto flujo (CNAF) que evitan la entubación de hasta el 50% de pacientes críticos, el Consejo actuó. Con esa información, priorizó el poder contar con estos equipos en Chile, e involucró la CPC y a empresas de la Gran Minería en la adquisición de 600 CNAF en China y Nueva Zelandia. 400 de ellas ya están en servicio, facilitando la atención de pacientes críticos.

Sin embargo, su tarea más relevante ha sido la validación de los ventiladores mecánicos made in Chile. A principios de abril, la Sofofa le solicitó al Consejo  que condujera el proceso de validación de los prototipos de ventiladores mecánicos de emergencia (VME) del programa “Un Respiro para Chile”. El principal logro, de este trabajo público-privado, academia y sociedad civil, ha sido haber facilitado, en conjunto con las sociedades médicas, el desarrollo en tan sólo 40 días, de un protocolo de validación de seguridad, eficacia y funcionalidad de VME y la creación de capacidades de evaluación in vitro, pre-clínico y clínico en universidades chilenas. El sistema de validación creado ya se encuentra en pleno funcionamiento, con más de 14 equipos que han iniciado el proceso de validación.

Otra área de innovación en que se ha involucrado el Colectivo ha sido el promover el uso de software que permitan visualizar en tiempo real y a nivel regional, la disponibilidad en tiempo real de camas intermedias e intensivas. Esta iniciativa, que se está piloteando en la Araucanía y se espera desplegar en Antofagasta, podría ser un enorme aporte en un sistema de salud seriamente congestionado por el covid.

La gran lección de esta experiencia es que el factor clave para innovar en un ambiente de elevada incertidumbre es la generación de capital social, confianza y comunidad de propósito. La colaboración es fundamental en la innovación y esta experiencia es un ejemplo interesante.

Publicada en el Diario Financiero

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