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El Desafío de Incorporar las Generaciones Futuras

24 de enero 2017 Columnas Noticias

Cuando se debate sobre las razones por las que las empresas se deben preocupar por problemas como el calentamiento global, el uso indiscriminado de recursos naturales, las hambrunas o incluso la propagación de enfermedades infecciosas, el foco de la discusión se centra en el legado que se dejará a las generaciones futuras.

No obstante, resulta muy difícil dar un argumento de negocios pensando en las generaciones futuras, ya que aparentemente no tiene efectos de corto plazo para la firma. Pero al parecer, esto ya no es así. La evidencia preliminar de algunos estudios en países desarrollados sugiere que existe un elemento de temporalidad de la acción empresarial que es gravitante para los grupos de interés al momento de tomar sus decisiones. Así, los grupos de interés directos (proveedores, colaboradores, clientes, organismos fiscalizadores e incluso comunidad, por nombrar algunos) evalúan el comportamiento de la firma no solo en términos de su relación con ellos, sino también en relación al legado o herencia socio-medioambiental que la firma dejará a las generaciones futuras, incluso por sobre el legado económico. 

En términos prácticos esto significa que algunas acciones hacia los grupos de interés que pueden parecer justificables o incluso beneficiosas a corto plazo, pueden parecer injustificables para esos propios grupos cuando se amplía la mirada a las generaciones futuras, llevando a que se rompa la relación entre las partes con las consecuencias económicas negativas que ello conlleva para la firma. Es urgente, por tanto, cambiar los actuales modelos estáticos y cortoplacistas de involucramiento y gestión de grupos de interés, por modelos donde se incorpore la reflexión y preocupación por las generaciones futuras. ¿Fácil? No. ¿Necesario? Absolutamente.

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