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Día del Patrimonio: extrañas sensaciones

28 de Mayo 2021 Columnas

Cuando Valparaíso fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el 2003 parecía que todo lo que vendría para la ciudad puerto serían buenas noticias. Los esfuerzos de salvaguarda del patrimonio arquitectónico que se habían realizado a principios de la década de 1990, por fin rendirían frutos y muchos creímos que, con esta nominación, el futuro estaba casi asegurado.

A lo anterior se agrega que el trabajo de toma de conciencia patrimonial, en especial entre la juventud, estaba comenzando a dar frutos porque desde 1999 se había instaurado en el país el día del Patrimonio Cultural de Chile, una instancia que pocos años antes era solo el sueño de unos pocos, puesto que la palabra “patrimonio” generaba bastante incomprensión frente a lo que realmente significaba conservar para el futuro construcciones que ayudarían a preservar la identidad cultural. Además, pocos imaginaban que dicho patrimonio podía convertirse en un potencial económico para una industria que para entonces era poco desarrollada en la ciudad, el turismo.

Han transcurrido 22 años desde la primera celebración del día del Patrimonio y 18 desde aquel tan celebrado reconocimiento de la UNESCO, y la verdad es que las sensaciones en Valparaíso son extrañas. De aquella ilusión inicial, que vino acompañada de una fuerte inversión privada en algunos sectores del sitio protegido, en especial en los cerros Alegre y Concepción, mas una tímida inversión municipal y estatal, hoy el resultado es preocupante.

Valga reconocer que, desde un comienzo, las autoridades y especialistas advirtieron que el proceso sería lento por lo que solo un trabajo planificado daría frutos, sin embargo, con el correr de los años la situación en algunos lugares empeoró. Solo como ejemplo, la realidad del Barrio Puerto, incluyendo la emblemática calle Serrano es hoy infinitamente peor que el 2003, puesto que al deterioro material de las edificaciones se sumó la destrucción económica comercial del entorno.

Y si sumamos el caso de la tradicional calle Esmeralda, hoy más empobrecida tras el vandalismo, nos damos cuenta de que poco de lo presagiado se cumplió, con una realidad nada auspiciosa para el futuro.

Las responsabilidades claramente son compartidas, y en lo político, absolutamente transversales porque de derecha a izquierda o viceversa, ninguno de los proyectos políticos de Valparaíso -incluyendo el actual- ha sido capaz de afrontar con altura de miras lo que es ser Patrimonio de la Humanidad. Solo como ejemplo, es increíble que tras 18 años aún la Municipalidad de Valparaíso no instale una señalética oficial con estándares internacionales en las zonas de la declaratoria. Sería una pequeña señal para comenzar a afrontar el tema con la urgencia que amerita.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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