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Gonzalo Villela, ex alumno Psicología UAI: “los estudiantes reciben el desencanto de la mayoría de los chilenos”

25 de Febrero 2016 Noticias

Gonzalo Villela, egresado de la Escuela de Psicología y recientemente elegido como uno de los “100 jóvenes líderes” por la revista Sábado a raíz de su trabajo en el área de educación cívica, conversó con el diario La Segunda sobre este tema y lo difícil que resulta generar espacios de reflexión con los jóvenes.  

Dato número 1: El 61,4% de los jóvenes chilenos cree que se pueden conseguir más cambios a través de las redes sociales que votando (encuesta Injuv 2012).

Dato número 2: En las últimas elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales sólo participaron 6.599.973 de chileno, como si sólo hubiese votado la población de la Región Metropolitana.

Dato número 3: El 40% de los jóvenes cree que una de las funciones de los diputados es pavimentar calles.

Con estos y otros antecedentes en mano es que fue creado “Aula Cívica”, un programa de voluntariado con clases de Educación Cívica impartidas por universitarios para jóvenes de colegios vulnerables. ¿El objetivo? Formar ciudadanos más participativos, informados y responsables. Bajo un esquema de 10 clases durante un semestre, y el apoyo de 200 voluntarios, han formado a 5 mil alumnos usando las horas de libre disposición de los colegios de Santiago, Temuco, Concepción, Viña del Mar y Valparaíso. El director de la iniciativa, Gonzalo Villela, Psicólogo y ex alumno UAI, cuenta que si bien le parece una “buena noticia” la reciente aprobación en el Congreso de un Plan de Formación Ciudadana, cuestiona la falta de detalles de “contenidos y formas en que se realizará”.

— ¿Cuáles son las principales dificultades de enseñar Educación Cívica a escolares?

—Nos hemos encontrado con salas de clases acostumbradas a un método rígido de enseñanza, con un sistema en el cual los profesores imparten contenidos y los alumnos sólo tienen que absorberlos, memorizarlos y retenerlos. Es muy difícil generar espacios de reflexión y desarrollar espíritu crítico en los escolares.

—Y los alumnos, ¿demuestran interés?, ¿qué temas son los que más les atraen?

—Cuando logramos aterrizar los contenidos a su vida cotidiana, a la participación en los barrios, en sus colegios, entonces les llama la atención y se comienzan a involucrar, a hacer el enlace con lo que pasa a nivel municipal, regional y nacional. Empiezan a entender que el quehacer político sí afecta a la realidad de todos los chilenos. Los temas que más les atraen de nuestro programa son los DD.HH. y lo relacionado con la sociedad civil.

— ¿Y los contenidos más difíciles?

—La Constitución y los elementos del Estado. A los estudiantes estos conceptos les parecen muy ajenos y abstractos. Reconocen haber escuchado discusiones sobre la Constitución por ejemplo, pero no les resulta de mayor relevancia para su quehacer diario.

— ¿En los escolares hay ese “desencanto” que tienen los adultos por la política?

—Sí, esto se percibe cuando se trata de la política a nivel nacional o partidista. Los estudiantes reciben el desencanto de la mayoría de los chilenos y lo hacen propio. Pero cuando comprenden que la política es más que eso, y que también hay actividad política a nivel local, sí se sienten partícipes y comprometidos.

Villela lamenta que “nadie a nivel de gobierno central nos ha invitado ni considerado” en la elaboración de planes y estrategias en esta materia: “Sin embargo, nuestro trabajo consiste en generar redes con municipalidades para realizar las clases en sus colegios, por lo que sí tenemos relación con ciertos municipios y ese nexo ha funcionado muy bien (…) Esto también nos ha demostrado las diferencias sustanciales que existen en los distintos establecimientos y comunas del país, lo que nos alerta sobre la potencial estandarización de los contenidos que se pretenden instaurar, omitiendo diferencias y homogeneizando el problema”.

— ¿Cuál sería tu “plan perfecto”, a nivel nacional?

—No creo que el “plan perfecto” pase sólo por educación cívica, sino que debe ser un cambio transversal en la educación de nuestro país, y este cambio es urgente (…). Hoy las reformas se piensan de manera superficial, pero debe ser un cambio global, que involucre la formación cívica, pero también otros problemas que son más de raíz, como la situación de los profesores, la calidad de la educación, la infraestructura, las diferencias entre las regiones, los entornos de vulnerabilidad en que se desenvuelven los escolares fuera de clases, etcétera.

*Fuente: La Segunda

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