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La innovación como herramienta de supervivencia en entornos altamente competitivos

21 de Enero 2020 Entrevistas Postgrados UAI

Ariel anda liviano por la vida. Satisfecho y expectante, tras enfrentar un 2019 que asume como un gran año. ¿Qué fue lo que experimentó? Básicamente, el Diplomado Gestión Estratégica de la Innovación que hizo en la UAI le permitió asumir su existencia con otra actitud. Y es que el ingeniero civil industrial de la Usach, como él mismo relata, “buscaba algo un poco más blando que me empujara a cambiar el perfil, quería abrir un poco más la mente, que es lo que se necesita hoy, no sólo en el trabajo, sino en la vida y en el contexto social que estamos viviendo”, dice acerca de su motivación para capacitarse.

Javier Traslaviña, uno de los profesores que tuve en el diplomado decía, ‘hay que salir a la calle’”, comenta nuestro entrevistado acerca de su evidente avidez por hacer cosas. “Hay que salir para saber qué es lo que la gente necesita, cuáles son las oportunidades, eso hay que aplicarlo en el trabajo y en el crecimiento personal y profesional, por eso busqué el diplomado”, complementa en su diálogo con este portal.

Llegué sin saber nada y fue una sorpresa absolutamente grata. A mí, personalmente, me cambió la vida. Profesional y personalmente, porque está orientado a aprender mucho más que metodologías, se complementa con un profundo contenido humano, abordando temáticas relacionadas a las personas, enriqueciendo el aprendizaje a través de distintas experiencias y puntos de vista, lo que me permitió crecer como persona”, cuenta el ingeniero.

Un innovador asumido y convencido

Estaba en un proceso personal y profesional de cambios que, sumados al diplomado, se convirtió en lo que necesitaba. Y creo que, cuando uno habla de innovación, más allá de lo técnico, no como una herramienta, sino como una forma de vivirlo día a día, ahí sí que tiene valor”, dice convencido Schatz, respecto del momento previo a su regreso a las aulas universitarias.

En el plano estrictamente laboral, Ariel da claras señales de cómo está enfrentado este ámbito. “En los últimos siete años, he trabajado en isapres. Y siento que, así como en muchas otras industrias, estamos al debe en cuanto a hacer cosas que sean más tangibles para los clientes, esto es más que usar la isapre solo al momento de una eventual enfermedad, es importante cómo tratas de darle valor al cliente en todo punto de interacción con él, considerando todo lo que existe hoy día”, argumenta con la certeza de que el cambio es un camino que hay que asumir desde el lugar que sea.

Eso es desarrollo y, también, cuestionamiento, empezar a conectar puntos. Vuelvo a citar al diplomado, que tiene mucho valor. No sirve trabajar encerrado entre cuatro paredes o conectado todo el día al correo electrónico, hay que relacionarse con otros, conocer realidades de otras industrias, start-ups, emprendedores y buscar soluciones que, finalmente, sean de valor y atractivas para el cliente. Si voy a hacer un producto y alguien me lo va a comprar, tiene que servirle al cliente. Ya pasamos del modelo de vender por vender. Vendamos cosas a la medida, salgamos de la segmentación masiva”, agrega.

Si tuviera que recomendarle a alguien que va a hacer el diplomado y quiere le sirva, le diría que tiene que pensar de otra manera. Abrirse, empatizar, no pensar qué, sino por qué lo va a hacer, se va a convertir en un innovador. Yo aún estoy en una transición, viendo cómo lo que aprendí, lo puedo aplicar en el día a día”, comenta.

Hay mucha gente que quiere hacer cosas, que está intentando salir de la estructura, hay miles de ejemplos de quienes están tratando de hacer cosas que le sumen a la gente en este mundo del emprendimiento. Y la empresa, también es un muy bonito lugar para tratar de innovar. La innovación no tiene que ver con un cargo ni un área, no tiene que ver con ser emprendedor, sino con las personas, con cambiar la forma cómo trabajo, cómo me desafío día a día y cómo quiero aportar en lo que aprendo”, dice el profesional antes de citar a un docente de su diplomado.

Un profe dijo que la innovación es conectar cosas que, en el mundo tradicional, la gente no pensaría jamás en cruzar. Es desestructurar, volver a construir”, parafrasea Schatz.

Cuando le consultamos cómo fue que el programa de estudios modificó su existencia, el ahora ejecutivo de una compañía de seguros, es categórico. “Cambió mi forma de pensar y cómo veo mi día a día laboral. Absolutamente. Cambié, no solo en lo profesional, también en lo personal muy fuertemente. El grupo que me tocó fue muy rico en experiencia y, además, muy humano. Y me acercó a eventos de innovación en salud, algo que me importa mucho por lo profesional. Y como también tenía redes en ese entorno, el 2019 participé mucho en eventos y amplié mis contactos. Me empezaron a conocer más personas y ahora entré a MetLife”, cuenta quien hoy se siente bastante realizado con el curso que ha tomado su vida.

La felicidad no es una búsqueda, es una consecuencia. Por eso me siento tranquilo y feliz como consecuencia de que sé, con claridad, qué es lo que hoy me moviliza y qué quiero hacer”, concluye.

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