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Ex Director de Finanzas de la Armada, cuenta cómo su Magíster lo ayudó a ejercer su cargo

24 de Enero 2020 Entrevistas Postgrados UAI

La motivación que nos acercó a Rodrigo Vega, fue el Magíster en Dirección Financiera que hizo en la UAI entre abril de 2017 y enero de 2019, circunstancia que nos llevaría a una interesante historia de vida que él mismo se encarga de relatar a este portal.

“Yo era marino en servicio activo y, luego, Director General de Finanzas de la Armada. Como mi conocimiento no estaba en finanzas, porque soy ingeniero naval electrónico, oficial de Estado Mayor, hice el Magíster en Dirección Financiera, cuenta el ex alumno UAI.

“Llevaba 37 años en la Armada y llego a estudiar el diplomado primero, con la opción de hacer el magíster en dos años, que fue lo que hice”, ilustra respecto del último y gran paso que daría como marino activo, antes de pasar a retiro, una etapa que, inevitablemente, llega a los 40 años de servicio, pudiendo ocurrir antes, como terminó siendo el caso de Rodrigo. Y es que cuando su salida de la institución estaba próxima a concretarse, asumió como su director general de finanzas, lo que lo desafió a capacitarse para responder óptimamente a la envergadura del cargo.

“Fue cansador. La responsabilidad del trabajo, los viajes, venía de Viña a Santiago a clases, estábamos con el cierre de año, en diciembre de 2017, ya tiraba la esponja. Al final me decidí y seguí con el magíster, eso fue extraordinario. Lo terminé en enero del 2019 y me fui a retiro el 1 de abril de ese año”, pormenoriza respecto del plan de estudios en el que se involucró mientras se encontraba en pleno ejercicio de sus nuevas responsabilidades, que no eran menores.

“Mi principal motivación para hacer el diplomado, era el cargo que estaba asumiendo. Son cientos de millones de dólares que administrar. Justamente, el tema que me interesó y que fue tremendamente importante, es el ramo de Administración del Fraude, cómo detectarlo y cómo prevenirlo”, agrega al tiempo que admite el respaldo que le otorgó el plan de estudios. “Si no hubiera hecho el magíster, se me habría complicado la cosa, lo bueno es que lo que he aprendido, lo he aplicado día a día, permanentemente”, es la certeza de quien nos habla sobre la presión que sentía sobre sus hombros mientras estudiaba.

La relevancia de capacitarse para un cargo de gran responsabilidad

“No era yo el que estaba haciendo el diplomado, era el director general de finanzas de la Armada, lo que implicaba una gran responsabilidad para mí. Y era el primero que lo hacía. Sin haberlo buscado, como preparación para el futuro, es una tremenda herramienta que me queda. Y lo que me pareció muy valioso, fue la impronta que le dio el director del magíster, Roberto Bonifaz. Él nos transmitió toda su experiencia de vida”, destaca nuestro entrevistado en medio de su relato.

“Su humildad acerca, él es un tipo que a los 24 años tenía un doctorado. Nos contó su primer gran fracaso, que fue reventar un fondo de inversiones. Y al año siguiente, nos dimos cuenta del error que cometió, por eso nos transmitió su experiencia”, agrega quien hoy se encuentra en otra etapa de su vida.

“Actualmente, me desempeño como asesor en el Centro Naval de Liderazgo, de la Armada también. Ahí hago clases, transmitiendo a las nuevas generaciones de marinos la experiencia acumulada durante mi carrera. Es otra etapa. Tenemos un modelo de formación de liderazgo y ahí está la capacitación, porque líder no puedes ser si no te capacitas, eso me motivó”, transparenta Rodrigo.

“La vida se fue dando así. El curso me dio la posibilidad de vincular a mis compañeros del diplomado y el magíster, para que conocieran la Marina. Organizamos dos visitas a Valparaíso, el 2017 formamos un grupo de 35 personas. Los llevé a la Academia de Guerra, luego al monumento a los héroes de Iquique, al edificio de la comandancia en jefe y a conocer uno de nuestros buques, la Fragata Almirante Lynch. Estuvimos desde la mañana, hasta como las 20:00 horas. El 2018 fueron 105 personas, profesores y alumnos del magíster y el diplomado en Dirección Financiera, con sus familias. Fuimos a conocer el SHOA y a la Escuela Naval”, ilustra antes de detenerse en una particular historia que vivió al interior de la institución.

Y es que a Rodrigo le correspondió ponerse al servicio de las labores de rescate del fatal accidente del Casa 212. “Eso fue increíble, en esa época yo era el comandante de la Fragata Lynch, estaba con mis hijos más chicos visitando a mi mamá, cuando me llaman y me dicen, ‘se cayó un avión, hay que zarpar a Juan Fernández’. Estuvimos del 2 al 18 de septiembre allá”, cuenta aún conmovido por la desgarradora experiencia.

“Estuve todos los días con el ministro de Defensa y el comandante en jefe de la Fuerza Aérea. Yo estaba a cargo de la rebusca, dormí en promedio, cuatro horas diarias durante 16 días”, relata evidenciando la intensidad de la misión. “Encontramos efectos personales y otras cosas, eso es muy fuerte y delicado”, dice antes de poner fin a su relato muy sensiblemente. “Había que tener respeto por las familias, mostrarles que estábamos haciendo todo lo que ellos necesitaban para encontrar a sus familiares”.

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