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Diplomada en Dirección Estratégica cuenta cómo lidera óptimamente a su equipo gracias a la UAI

8 de Enero 2020 Entrevistas Postgrados UAI

Paula Inostroza ostenta el doble título de Ingeniera Civil Química e Ingeniera Civil Ambiental, currículum académico al que decidió adicionarle, hace algunos años, el Diplomado en Dirección Estratégica de Ventas, de la UAI.

“Son dos ingenierías que poco o nada tienen que ver con el área comercial. Por temas de vida, llegué a esta área que me encantó. Busqué alternativas de profesionalizarme con un grado. La Adolfo es la alternativa para el desarrollo de cualquier habilidad en el área de los negocios”, dice.

“Buscaba alguna herramienta de gestión asociada a lo comercial. No es que me faltara algo, pero sentía que podía darle una directriz a lo que hacía, los temas de negocios fluyen o no fluyen, eso va con tu personalidad. Yo tenía la veta”, cuenta Paula.

“Quería darle un sustento a los temas de negocios, que fue lo que nos enseñó el diplomado, que hay una estrategia, que uno puede entender que los clientes toman decisiones por razones específicas, lo que a veces uno no es capaz de identificar”, dice Inostroza admitiendo que, previo a su regreso a las aulas universitarias, “no tenía herramientas para de analizar al cliente, no cuestionaba lo que había detrás de sus decisiones, decisiones que finalmente son determinantes en un cierre de negocios”, comenta.

Cuando le consultamos si siente que, ahora, es una mejor negociadora, Paula tiene claro que hoy aborda el ámbito laboral desde un lugar más cómodo para ella y su entorno. “Sí. Porque validas al otro, no como un cliente simplemente, sino como alguien que necesita razones para comprar“, relata.

“El diploma le da más sentido a mi trabajo, para desarrollar mi relación, no sólo con el cliente, sino con mi equipo de trabajo. Así como uno adquiere más herramientas, también esas herramientas las puede implementar en su equipo, evaluarlo con más recursos. Antes, podía hacerlo en función de si alcanzamos o no una meta, pero ahora puedo levantar más información, tengo más recursos para hacerlo. Eso es súper interesante”, asegura con certeza.

Un respaldo que trasciende a lo laboral

Es evidente que la realización de un posgrado impulsa la carrera de cualquier profesional, sin embargo, en el caso de Paula, los créditos trascendieron a este ámbito y, de acuerdo a sus propias declaraciones, hoy se siente mucho más habilitada y segura en diversas áreas.

Por eso cuando le consultamos cuánto le ha aportado a su carrera el diplomado, es categórica. “Es invaluable no sólo a nivel laboral, te hace cuestionarte a nivel personal. Por ejemplo, qué liderazgo ejerce uno. Hace que uno se cuestione porqué las personas toman decisiones. Y eso me hace cuestionarme también, cómo funciono yo, bajo qué estructura, cómo me es más fácil analizar la información, entender que no todos la analizamos de la misma manera, ayuda a entender el porqué de los otros, que lo que para ti es básico, para el otro no lo es. Ese entendimiento implica una perspectiva del mundo, en general, que yo no tenía”, dice convencida.

“Recuerdo que tenía un colega que, cuando estaba haciendo el diplomado, estaba todo el rato diciéndome, ‘lléname la planilla, lléname la planilla’. Yo pensaba, ‘¿para qué?’. Pero para él, en su estructura mental, era necesario llenarla y para que él opere y funcione de manera eficiente, la necesita. Entender eso es importante, comprender que todos funcionamos de manera distinta, validarnos desde ahí. Ese un ejercicio que realmente aporta a los equipos de trabajo, permite ser más empático con la gente que a una la rodea. Una piensa que todos funcionan igual”, reflexiona.

Con este nuevo enfoque ya integrado, la ingeniera tuvo la posibilidad de asumir nuevas funciones laborales. “Tomé un cargo de jefatura y toda la información, el trato con las personas, el uno a uno en todo esto, me ha ayudado mucho. El diplomado ayuda a darle dos o tres vueltas a cómo funcionamos como individuos, lo que finalmente define nuestro actuar como grupo o equipo de trabajo. Lo que antes para mí era básico, ya no lo es”, cuenta.

“En esta jefatura que asumí, el diplomado fue de tremenda ayuda, otorga herramientas para gestionar a la gente que no hubiera tenido sin él”, resume.

“Me gusta el lado sicológico y, antes, no había tenido la posibilidad de desarrollarlo. Creo que, en la vida diaria, que es toda una vorágine, uno no se detiene a pensar cómo funcionamos, qué te molesta, no se da el minuto para detenerse y pensar. Este espacio ha sido súper valioso. Y va más allá de lo laboral”, es su certeza.

El resultado ha sido tan óptimo, que Paula incluso se aventura a sumir que hoy trabaja más feliz que antes. “Con más sentido. Tanto así, que me gustaría hacer más cosas de las que puedo por un tema de dinámica laboral. Me gustaría traspasar más de lo que aprendí a mi equipo de trabajo, pero se me hace un poco difícil”, admite antes de relevar un aspecto no menor de su plan de estudios.

“El diplomado te entrega una tremenda fortaleza a nivel laboral, te da un lenguaje distinto, una corporalidad diferente, una impronta distinta”, reconoce tras haber finalizado su capacitación en la UAI.

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