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Desafíos y oportunidades de los nuevos gobiernos regionales

22 de Diciembre 2021 Noticias Vinculación con el Medio

Con la presencia de autoridades de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo, del Centro de Inteligencia Territorial de la Escuela de Diseño de la Universidad Adolfo Ibáñez (CIT-UAI), profesionales de los gobiernos regionales, invitados de centros de estudios de distintas universidades, estudiantes y profesores, se realizó el séptimo y último coloquio del CIT cuyo tema  fue: “Desafíos y oportunidades de los nuevos gobiernos regionales”.

La actividad, que se enmarcó en el décimo aniversario del CIT, comenzó con la presentación de María Paz Troncoso, subsecretaria de Desarrollo Regional y Administrativo, quien se refirió a los principales retos y oportunidades que tienen los nuevos gobiernos regionales en el proceso de regionalización y descentralización de Chile. Troncoso, enfatizó que la dictación de una ley de Fortalecimiento de la Regionalización del País no es garantía de éxito sin la participación, compromiso y voluntad de todos los actores. Por lo mismo, mencionó tres aspectos claves para llevar este proceso a buen término: capital humano, gestión para el desarrollo y transparencia.

Para la subsecretaria uno de los factores más críticos es el humano, debido a los niveles de desigualdad entre regiones, que se expresan también a escala territorial. “Sus efectos se traducen en un desaprovechamiento del potencial de desarrollo del territorio nacional, generando oportunidades dispares de progreso para las personas en cada territorio”, dijo. A su juicio, se condicionan las posibilidades no solo individuales, sino también regionales, afectando la cohesión territorial, entendida como la necesidad de generar y asegurar condiciones básicas a lo largo del país que posibiliten alcanzar un mínimo nivel de bienestar para las personas.

“El proceso de descentralización no se trata solamente de fortalecer las capacidades de los gobiernos regionales para la adecuada toma de decisiones. Existen una serie de acciones y trabajo asociado a la adecuación de las distintas estructuras que darán sustento a las decisiones. Hay que incorporar nuevas herramientas que posibiliten la mejor comprensión de esa toma de decisiones basada en la información, y acá es donde valoro el acuerdo que tenemos con la Universidad Adolfo Ibáñez”, comentó refiriéndose al Índice de Bienestar Territorial que desarrolla en todas las regiones del país el CIT en conjunto con la Subdere.

Asimismo, agregó que más que preguntarse si la descentralización es buena o mala, es necesario fijar la atención en los resultados que la descentralización produce en términos de democracia, eficiencia, desarrollo regional y local, “lo que depende de buenos diseños, pero mucho más de buenas implementaciones”.

Por su parte tanto Ignacio Walker, ex senador, diputado y ministro de Relaciones Exteriores quien también participó del coloquio, realizó la analogía de la Subdere como la “sala de máquinas” a cargo de la implementación del proceso histórico que es la descentralización y regionalización. “En Chile -dijo- no somos conscientes del proceso que estamos llevando a cabo desde el punto de vista de la elección democrática de las autoridades regionales; ya no solo de consejeros regionales, sino además de gobernadores. Desde 1977 estábamos designando intendentes desde Santiago, esa es la historia del Chile republicano y colonial, siendo el único estado de la OCDE que no elegía a sus autoridades regionales. Tal vez una de las explicaciones por las que  le hemos dado la importancia a este proceso histórico, es porque tiene un vicio de origen, ya que fue una reforma constitucional y legal aprobada sin convicciones por parte del gobierno, la oposición, los diputados y senadores”.

Durante su presentación, Walker sostuvo que la descentralización es un aspecto muy importante de la democratización, que requiere tener en cuenta el punto de vista de la transferencia de las competencias del poder central, porque la descentralización es política, administrativa y fiscal. “Es ahí donde juega un rol fundamental la Subdere para dotar de atribuciones y competencias a estas autoridades desde el nivel central al nivel regional. No se trata solo elegir autoridades es dotarlas de atribuciones y por lo tanto, hay una dimensión administrativa y una dimensión fiscal, que es la más débil, la más atrasada y la que despierta más inquietudes”.

Otro de los puntos planteados por el ex ministro fue la gradualidad que debe tener el proceso, considerando -enfatizó- que durante más de dos siglos años en Chile existió un Estado unitario centralizado y que por ello existe el riesgo de caer en la ansiedad y realizar un tránsito precipitado hacia el Estado descentralizado. “Es lo que se sugiere en los programas de gobierno de los candidatos a la presidencia en esta materia, ya que ambos proponen eliminar el delegado presidencial regional y eso puede matar este proceso. Por eso invito al diálogo y a la reflexión de una transición gradual”.

Por último, destacó al Índice de Bienestar Territorial (IBT), desarrollado por el CIT  UAI como un elemento innovador para el proceso. “Es una medida que hace la médula del proceso de descentralización y que permite generar información instrumental para que los decidores públicos sepan qué terreno están pisando”.

El peso del centralismo

A las presentaciones anteriores se sumó también a este coloquio la de Carolina Tohá ex ministra de Estado, diputada y ex alcaldesa de Santiago, quien afirmó que la descentralización es una de las transformaciones más grandes desde la vuelta a la democracia. “Pese a que siempre predominó la idea centralista, había en Chile un movimiento político a favor del desarrollo del país más desde los territorios. Luego de la Constitución del 1925 y del fracaso de la ley de comunas autónomas, pasamos a tener un país centralista. Además, todo el espectro político se rindió al centralismo. En todos esos años representantes de las provincias propusieron al poder central algún tipo de ajuste para volver a tener cierto tipo de administración de los territorios con algún grado de autonomía o de toma de decisiones y se encontraron con un ‘portonazo’ de la izquierda y la derecha”, dijo agregando que se debe reconocer que el centralismo le dio muchos buenos servicios a la patria, logros y avances. “Ha (el centralismo) estado arraigado en la cultura del país, constituyéndose poderes, relaciones y jerarquías en torno al modelo. También intereses, negocios, dependencias y clientelismo. Por lo tanto, cuando comienza a plantearse que no podemos seguir así, surge un obstáculo mayor, que no es un tema administrativo, sino una tradición histórica, un modelo de poder. Ignacio Walker tiene mucha razón cuando dice que la aprobación de la ley de descentralización se hizo sin convicción, por ceder a reclamos desde los territorios”.

La ex ministra comentó que no ha existido un sector del país o un poder del Estado que haya repensado el país superando este modelo centralista y que esta ley de Fortalecimiento de la Descentralización es solo una vía para transitar. “A otros países que han planteado un modelo de descentralización nunca les han resultado. Pero esa idea les ayuda a vislumbrar para dónde quieren ir y, a medida que van avanzando, realizan ajustes. Nosotros no tenemos un modelo de a dónde queremos llegar, nuestra legislación no lo establece. Políticamente lo que se ha desarrollado es de un verdor absoluto, y esto se puebla de lugares comunes que quiero poner en discusión”.

A su juicio, el centralismo perjudica tanto a regiones como a Santiago. Si bien los poderes están en Santiago -sostuvo- el problema es que en la Región Metropolitana se pierde la contraparte en la política pública. Las regiones logran “tironear” al poder central generando cierta dialéctica, aunque desequilibrada, porque el poder está muy cargado al centro, y mientras que en Región Metropolitana no hay nada, no existe una contraparte que cuestione las decisiones.
“La equidad no está garantizada en la descentralización, incluso la inequidad puede aumentar si no se realiza esta iniciativa en forma correcta. Las personas que tienen más capacidades cada vez tendrán más y las que tiene menos serán postergados. Cuando no se realizan bien estos procesos aparecen poderes caudillescos que tapan todo tipo de democracia sana y participativa”, enfatizó.

Sobre este tema, Ignacio Walker estimó que la descentralización será exitosa en la medida que la gente sienta que en su realidad cotidiana; en su barrio, le empezó a cambiar la vida: “Por eso considero tan importante el Índice de Bienestar Territorial que realiza el CIT junto a la Subdere; porque se pone en el lugar del ciudadano, más allá de lo administrativo y lo burocrático”.

Algo que lo que la subsecretaria Troncoso coincidió,  afirmando que el problema mayor del centralismo es que las personas en los territorios no son sujeto de decisiones. “De ahí que es necesario alimentar el diálogo y generar los medios de manera que las decisiones se tomen en bases a datos y no de percepciones ni intereses específicos”, concluyó.

 

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