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Momento de tomar decisiones

13 de Noviembre 2022 Columnas

Los últimos eventos, asociados a la elección del Presidente de la Cámara de Diputados confirman el fracaso del sistema electoral relativo a esa rama del Congreso. La fragmentación extrema de la representación política ya resulta toxica. No solo existen 22 Partidos Políticos, sino que 15 de ellos tienen representación parlamentaria, y donde muchos de ellos incluso acogen a liderazgos sin mayor conexión ideológica y solo buscando capturar votos. No se trata de volver al antiguo sistema Binominal, que tenía sus propios defectos, pero ciertamente esta forma de sistema proporcional “corregido” solo ha conseguido la fragmentación e ingobernabilidad de la Cámara y la generación de dinámicas políticas que sencillamente impiden la conducción coherente de la Política.

En este caso en particular, el establecimiento de un acuerdo administrativo que se repartía los cargos de la Mesa con prescindencia explicita de la Oposición solo genero una reacción orientada a su desarticulación, y el punto de gravedad de esa acción fueron partidos nuevos sin consistencia ideológica o parlamentarios tradicionales que han convertido en el “turismo electoral” una rutina para mantenerse en la Cámara saltando de un Partido a otro, ofreciendo su Caudal de Votos ( y recompensa económica asociada) y convirtiéndose en verdaderos caudillos locales que solo actúan por el tráfico poder.

El quiebre del Partido de la Gente era, en muchos sentidos, predecible. Lo mismo que la Democracia Cristiana, considerando su crisis interna y que muchos ven ya como terminal. El problema es que el resultado, más allá de que el Oficialismo haya retenido la Testera, es que el escenario político esta aún más polarizado y fragmentado, cortesía de las expulsiones desde el PDG. Ciertamente una Victoria Pírrica pues el resultado es hacer aún más difícil la obtención de acuerdos ante proyectos de reformas de gran calado como es el caso de la Reforma Tributaria o de Pensiones. Una escena en la que los saltos de alegría de la Ministra Ana Lya Uriarte difícilmente son comprensibles. La amenaza del flamante Presidente de la Cámara, de “pegarles a los díscolos donde les duele”, es decir, en sus remuneraciones, resulta incomprensible, pues parece buscar profundizar el problema en un momento donde la Oposición persiste en su intento de erosión de la primacía del Oficialismo, buscando sacar su liderazgo en media docena de Comisiones apenas termine la tramitación del Presupuesto 2023. Un choque de trenes anunciado.

Es claro que en un ambiente así de toxico, difícilmente podrán tener éxito la tramitación de las reformas antes mencionadas sin un ambiente de tensión y múltiples recursos dilatorios. Una situación así se vuelve intolerable a mediano plazo, y se hace urgente corregir el sistema electoral Parlamentario. Son muchos los ámbitos que mejorar, desde los nuevos distritos electorales, que son gigantescos, hasta los estímulos para el turismo electoral ya mencionado, y una revisión del financiamiento estatal a los Partidos Políticos por el Caudal de Votos que consiguen en cada evento electoral. Pero, todo eso será inútil mientras se mantenga el ambiente político donde lo que ya es evidente es la minoría política e ideológica del Gobierno siga buscando imponerse como mayoría con proyectos poco compartidos socialmente, solo se continuara con un ambiente de fuerte tensión en la Cámara. El 2023 será un gran desafío para el Congreso, y ojalá el Gobierno y los Parlamentarios lo comprendan, pues los riesgos de irrupción de liderazgos caudillares populistas, que se sustenten precisamente en estos espectáculos tóxicos son la principal amenaza que comienza a perfilarse a nuestra democracia.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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