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¿El pivote de la Convención?

22 de Octubre 2021 Columnas

En contra de los pronósticos, la Convención Constituyente cuenta hoy con un reglamento. Pero no solo eso. En el registro de las votaciones que concretaron las reglas podemos ver que han ido emergiendo tres grandes bloques distintos de las alianzas formadas en la elección de mayo.

Partamos por la izquierda. Están votando juntos unos 62 convencionales de Chile Digno (que incluye al Partido Comunista), los Pueblos Indígenas, Pueblo Constituyente (ex Lista del Pueblo) y buena parte de los que se calificaban como independientes, que se han agrupado en Movimientos Sociales Constituyentes. Un tanto irónicamente, y gracias a la regla de los dos tercios, este bloque tiene votos suficientes para vetar lo que no le guste, pues el tercio se logra con 52. Al otro extremo, en la derecha, están los 37 convencionales de Chile Vamos, claramente diferenciados del resto, y sin poder de veto. Y finalmente está el bloque de centroizquierda, compuesto por 55 convencionales, que comprende al Frente Amplio, Nueva Constitución, Colectivo Socialista y el Colectivo del Apruebo. Este grupo también tiene poder de veto, pero su aspiración es distinta, pues quieren ser los artífices de la nueva Constitución. De hecho, lo que se ha visto claramente durante los últimos días es que este grupo ha tomado cierto liderazgo dentro de la Convención.

Todo esto es bastante aparente y en gran medida ya es sabido. Menos sabido es que con el tiempo la extrema izquierda ha ido divergiendo del resto de la Convención; y que, por el contrario, Chile Vamos y el centro se han ido acercando. En efecto, para medir la cercanía y lejanía entre las votaciones de dos constituyentes se puede usar una técnica estándar conocida como el nominate score. Esta indica con cuánta frecuencia dos constituyentes votaron igual y cuántas veces distinto. Con eso, genera una distancia determinada entre ambos. Dos constituyentes que siempre votan igual tienen distancia cero, y dos constituyentes que votan siempre distinto tienen distancia igual a 2.

Si se comparan las votaciones para configurar las comisiones que ocurrieron hasta el 14 de septiembre, con las votaciones recientes del reglamento, se aprecia que los 62 constituyentes de la izquierda más extrema siguen votando muy parecido entre ellos. Así, el comportamiento en las votaciones parece señalar que este grupo está empeñado en comunicar que no va a transar y que tiene poder de veto.

Por el contrario, relativo a la primera ronda de votación las posiciones del centro de la Convención y de la derecha se han acercado y bastante. De un lado, los constituyentes de centro se alejaron de la extrema izquierda en alrededor de 0,19 puntos. Del otro lado, y tan sorprendente, es el movimiento de la derecha, cuyos convencionales se moderaron bastante; de hecho, la distancia media entre Chile Vamos y el bloque de centro se redujo en 0,32 puntos. ¿Qué implica este acercamiento? Está por verse. Pero es difícil no pensar que está señalizando, quizás, cierta voluntad de moderación y de diálogo, lo que sugiere la paradoja de una Convención acercándose en un país muy dividido.

Como sea, el camino a los dos tercios sigue nebuloso. Para alcanzarlo se necesitan 103 de los 155 votos (o 102 de los 154, luego de la defección de Rojas Vade). Es evidente que ninguno de los tres bloques los tiene.

Una posibilidad es que la izquierda y el centro negocien, en alguna medida reconstruyendo la alianza entre comunistas y Frente Amplio. De ser así, seguramente la voz cantante la llevaría el que tiene el veto. Como sea, habrá que ver si esta combinación es posible, porque parece chocar con el hecho, claro en los datos, de que en el centro hay un buen número de convencionales genuinamente moderados. Incluso, si la derecha elige ser razonable y acercarse al centro, quizás pueda emerger un tercer veto.

La segunda posibilidad es mucho más interesante, porque se sostiene en el principal enigma de la Convención: los Pueblos Indígenas. Dicho grupo tiene 17 escaños reservados y hasta el momento, parecen ser firmes seguidores de los convencionales de Chile Digno, Pueblo Constituyente y Movimientos Sociales Constituyentes. Sin embargo, no es claro qué obtendrán de persistir en esta alianza. Por cierto, pueden bloquear lo que estimen conveniente, pero no obtener lo que quieren.

Alternativamente, los Pueblos Indígenas tienen la oportunidad de sumar sus escaños al resto de la Convención. Por supuesto, ello implicaría cambiar el comportamiento que han mostrado hasta ahora, moderarse y abrirse a negociar, como cuando Elisa Loncón recha ZÓ la indicación que pretendía modificar el artículo 94, que establecía los 2/3. Si así lo hicieran, se transformarían en el pivote de la Convención, y tendrían la llave de la apertura o el cierre de acuerdos. Y si la teoría de juegos tiene algo que decir, es que en las votaciones los pivotes siempre obtienen lo que quieren.

Coescrita junto a Antonio Díaz-Araujo Gerente general Unholster y Cristóbal Huneeus Director de Data Science Unholster.

Publicada en La Segunda.

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