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Crecimiento sin desarrollo

30 de Octubre 2019 Columnas

¿Qué tienen que ver los zombis, con nuestra realidad actual? Los zombis, aquellos seres sin vida de la ciencia ficción, han servido como ejemplo de varias ideas en economía y otras ciencias. Al igual que los zombis hay ideas que a pesar de que cada vez se siguen probando falsas o imprácticas, simplemente se rehúsan a morir. Una representante estrella de las ideas zombi es la del chorreo económico (trickle-down economics) que sostiene que políticas que beneficien a las personas y empresas con más riqueza hará que éstas generen tanta riqueza que ésta terminaría ‘chorreando’ para el resto.

El actual estallido social, es una prueba más de que enfocarse en el crecimiento económico sin redistribución, es decir sin un desarrollo inclusivo, simplemente no funciona. El chorreo económico asume que las empresas y las personas beneficiarias compartirían sus privilegios y generarían oportunidades para los demás. La actual coyuntura social y los altos niveles de desigualdad son prueba de lo contrario. La sociedad hoy reclama mayor justicia social, mejores y más oportunidades, y en definitiva un sistema menos dominado por esta idea zombi del chorreo tan instalada en Chile.

¿Y qué reclaman los porteños? Además de las demandas nacionales, existe un zombi regional del chorreo. Esta idea también muy instalada en nuestra cultura asume que políticas que incentiven a la generación economías de aglomeración en Santiago, terminarán en definitiva también chorreando a las regiones.  Sin embargo, Chile mantiene hoy niveles excesivos de concentración económica, política y administrativa que no ayudan a la construcción de una sociedad más económicamente inclusiva. Jeffrey Williamson, destacado investigador americano en ciencia y economía regional, ya en 1965 sentenciaba que existe un punto en que los beneficios de la concentración no serían los suficientes como para cubrir los costos de ésta. Hoy la ciudadanía reclama el peso de estos costos en sus vidas. Los altos niveles de contaminación, segregación, desigualdad de ingresos, delincuencia, tiempos de viaje, entre muchos otros, son los ejemplos de los altos costos de tener altos niveles de concentración regional.

Una parte fundamental del cómo avanzamos en esta discusión tiene que ver con dejar morir de una vez por todas a estas ideas zombis y abrirnos a nuevas ideas de crecimiento y desarrollo. En el ámbito regional, a pesar de lo que las ideas zombis nos hicieran pensar, la desconcentración de poder y procesos tiene un alto potencial de generar mayor crecimiento y desarrollo. No es difícil darse cuenta de que nuestro dinamismo económico y oportunidades de crecimiento está estancado por el desaprovechamiento de los recursos que existen fuera de Santiago. Al desconcentrar, estaremos obligándonos como país a escuchar las demandas de la población, en un sistema más inclusivo que nazca desde las bases hacia arriba, y no al revés.

Publicado en El Mercurio de Valparaíso.

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