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Añoranza de la crisis

10 de Julio 2020 Columnas

Muchos añoran volver a la normalidad de hace unos meses. Encontrar rápidamente una cura para el Coronavirus y sentir que recuperamos nuestra vida de antes, que todo vuelve a estar en orden. Pero estas personas parecen olvidar que hace unos meses ya estábamos en crisis. No la del Covid, sino una crisis más profunda, compleja y sistémica. Una crisis que no por ser menos virulenta, era menos grave.

Recordemos que hace muy poco, solo unos meses, hablábamos del conflicto social en Chile, de los chalecos amarillos en Francia y de las manifestaciones en Ecuador, entre otros. También enfrentábamos el Brexit, las movilizaciones del independentismo catalán, el desprestigio de las instituciones internacionales y el auge de los extremismos nacionalistas de todo signo. Había una oleada de refugiados en muchas partes del mundo, un aumento de los working poor y en general un crecimiento generalizado de la desigualdad.

Una crisis de los opiáceos en USA y un consumo desbordado de tranquilizantes y antidepresivos en todo el mundo. Además, había una crisis de la educación y muchas dudas sobre el futuro de las pensiones. Y todo esto sin mencionar la mayor crisis de todas: la ambiental.

Lo mismo sucede en el mundo empresarial. Muchos gerentes esperan que cuando el Covid pase se cierre un paréntesis y volvamos a un mundo que nuestra ansiedad actual recuerda como idílico, aunque estuviese muy lejos de serlo. Muchas empresas estaban enfrentando profundos desafíos organizacionales y de negocio debido a las tecnologías digitales, había un deterioro de la imagen pública del empresariado debido a múltiples escándalos, pérdida de productividad y descontento de los trabajadores por el abuso de contratos temporales. Y todo esto sin mencionar el mayor desafío de todos, que muchos ni siquiera tenían en su agenda: una producción ecológica y sostenible.

Cuando un paciente tiene un accidente y le amputan un miembro, es normal que tenga un periodo de negación y que piense que el miembro volverá a crecer mágicamente. Pero seguramente antes de salir del hospital ya estará pensando en su nueva vida. En cómo adaptarse a una nueva realidad. La mirada estará en el futuro y no en recuperar un pasado, que como la propia palabra indica, ya pasó.

Hoy en día las empresas deben pensar en el futuro y dejar de añorar el pasado. Debemos dar respuesta a la situación actual, pero sentando nuevas bases que permitan superar los desafíos profundos en los que estábamos inmersos antes del Covid. Es el momento de abrir espacios colaborativos de reflexión, para determinar qué debemos mantener y qué debemos cambiar. Por supuesto que hay que hacerse cargo de la coyuntura actual. Hay que asegurar la liquidez, la continuidad operacional y la salud de los trabajadores.

Y esto es lo que han estado haciendo las empresas en estas primeras semanas. Pero hay que ser más ambiciosos. Toca construir el futuro a partir de soluciones innovadoras y creativas que desafíen nuestra prácticas y paradigmas tradicionales, dando respuesta a los tremendos desafíos que ya eran una realidad antes de la pandemia. De otra manera, y como dice el refrán, saldremos del fuego para volver a las brasas.

Publicado por AméricaEconomía.

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