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Violencia y comunidades vulnerables

23 de enero 2019 Noticias

David Huepe, investigador del Centro de Neurociencias Social y Cognitiva UAI (CSCN UAI) estudia la cognición en población vulnerable, trasladando los conocimientos actuales en ciencias cognitivas sobre condiciones no clínicas que pueden reorganizar la manera en que funciona el cerebro de estas poblaciones.

La psicóloga colombiana, Natalia Trujillo por su parte, estudia la neurociencia cognitiva social y salud mental, y explica que “mi línea de trabajo se ha enfocado en la reorganización neural que acontece en poblaciones crónicamente expuestas a experiencias de violencia”, foco que se complementa con el estudio de David Huepe, que busca entender y potenciar las habilidades sociales y laborales de las poblaciones vulnerables.

Actualmente ambos profesionales trabajan juntos en una investigación que permite no solo entender formas alternativas que toma la cognición en escenarios diversos, sino que además permite la formulación de estrategias de perfilación e intervención de estas comunidades en pro de potenciar sus habilidades sociales y laborales.

Es así como Natalia Trujillo explica el trabajo conjunto que realiza con el CSCN UAI, el sentido social de sus líneas de investigación y el aporte del Centro en la sociedad chilena, mundial y el mundo de la neurociencia.

¿Cuál es tu aporte en el desarrollo de este estudio?

El estudio en violencia que realizo, es cercano teórica y metodológicamente al que realiza el profesor Huepe. En este sentido, mi línea de trabajo se ha enfocado en la reorganización neural que acontece en poblaciones crónicamente expuestas a experiencias de violencia. Este estudio ha implicado la aplicación rigurosa de protocolos de evaluación de la cognición social, sumados al registro de la actividad eléctrica cerebral. Por lo anterior, el mayor aporte que realizo es en la identificación de convergencias en temáticas, metodologías y preguntas de investigación conjuntas que podrían favorecer el avance de ambas iniciativas de investigación.

¿Qué tal ha sido la experiencia de trabajar en conjunto con el Centro de Neurociencias Social y Cognitiva UAI?

Considero que el centro es un valioso aporte a la neurociencia latinoamericana, tanto por sus investigadores de alta calidad para el diseño, la puesta en marcha de iniciativas científicas y también porque promueve el uso de tecnología de punta para la investigación con estándares internacionales. En adición, la puesta en marcha del Doctorado en neurociencias sociales y cognición, promoverá el desarrollo de futuras generaciones de científicos en el área.

¿Cuál es el aporte a la sociedad de la neurociencia?

Considero que en la actualidad hay muchas posibilidades de traducción de los conocimientos de las neurociencias a la aplicación. Específicamente, la evidencia extraída de las neurociencias ha comenzado a informar la política pública, la intervención en problemáticas de salud mental y neurodegenerativas, el desarrollo de innovación tecnológica que impacte en la calidad de vida de pacientes con enfermedades neurodegenerativas, entre muchas otras. En ese sentido, la trasferencia de conocimiento derivados de las neurociencias hacia estrategias aplicadas es una tendencia actual que promueve la su uso en la clínica, innovación tecnológica y política pública.

¿Qué viene a futuro en trabajo conjunto con el Centro de Neurociencias UAI?

Hemos discutido la posibilidad de continuar y expandir la investigación en colaboración con tres líneas. Una de ellas se enfoca en el estudio de riesgo de procedimientos médicos y toma decisiones; la segunda en la expansión de los estudios en población vulnerable incluyendo escalas y tareas que han sido usadas en la evaluación de la violencia. Por último, esperamos aportar en las líneas de institucionalización y cognición, al tiempo que damos continuidad a las colaboraciones existentes en el estudio de enfermedades neurodegenerativas.

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