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Universidad y brecha de género

30 de Octubre 2019 Noticias

Carmen Cortázar fue la primera mujer matemática incorporada en la Academia Chilena de Ciencias hace 4 años. Su historia forma parte de la exposición “Retratos de Matemáticas” que incluye 21 perfiles y que permaneció desde el 14 al 28 de octubre en el Hall del Edificio A del Campus Viña del Mar de la Universidad Adolfo Ibáñez.

La muestra buscó resaltar el trabajo de mujeres matemáticas que han hecho importantes trabajos en áreas de investigación como homología algebraica, ecuaciones en derivadas parciales, geometría algebraica, probabilidades y estadística, análisis en variedades y teoría de Números.

Para inaugurar esta actividad, se realizó charla “Mayo feminista en las universidades chilenas ¿hay un antes y un después?”, que estuvo a cargo de la profesora de la Facultad de Ingeniería y Negocios de la Universidad Alberto Hurtado, Marcela Mandiola.

La profesional realizó un recorrido y análisis desde el origen del movimiento que desde mediados del año pasado puso en la agenda pública las demandas por la equidad de género. El inicio de las demandas surgió por una acusación de acoso sexual que, en palabras de la docente, “es una forma de violencia que puede manifestarse con normalidad en el ámbito académico, en el currículum, en las discusiones y en los debates en las aulas universitarias, siendo una expresión de opresión y subordinación hacia las mujeres que se vive en el día a día”.

Explicó, además, que “no se refiere a la agresión solo como un acto de violencia física, sino como una práctica cotidiana de violencia de género donde en general se refleja en una invisibilización de las mujeres y otras minorías en el mundo académico”.

Esto tiene consecuencias en la vida profesional de quienes eligen una carrera de esta área, ya que, “podemos decir que el éxito profesional está del lado más de los varones que las mujeres, independiente del rendimiento que tienen en la escuela. Eso tiene que ver con las múltiples complejidades que representa para las mujeres ejercer una carrera en los distintos ámbitos. Aun cuando muchas de esas mujeres puedan decir, yo elegí quedarme en la casa, uno se pregunta si realmente es una elección o la opción que quedó”, aseguró Mandiola.

Junto a la educación no sexista y el reconocimiento de otras minorías, uno de los puntos fundamentales parte del petitorio del mayo feminista fue la puesta en marcha de protocolos de acoso: “Se pedía que en los lugares que existían se renovaran, se actualizaran y, sobre todo, se agilizaran porque muchos tenían este documento, pero el avance de las investigaciones continúa siendo muy lento. Eso demuestra que todavía existe cierta resistencia a considerar estas experiencias de manera seria y que tengan consecuencias en la carrera profesional o estudiantil de quienes eran acusados”, explicó la profesional.

Posteriormente, en conjunto con el profesor de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC) de la UAI y miembro del comité de género de la FIC, Federico Antico, y la estudiante parte de la directiva del Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEEIN), Bárbara Salazar, comentaron los desafíos que tiene para la Universidad el integrar a más mujeres a la carrera y continuar con los avances en equidad de género.

Mandiola instó a los presentes a que cuestionaran lo que cada uno hace desde su lugar: “lo que uno siempre puede hacer es problematizar en su propio contexto. Yo los invitaría a hacer eso. Ver qué de lo nuestro puede estar mal. Porque la educación en negocios es profundamente masculinizada y relacionada con características en las que son mucho más fáciles que encajen varones”.

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