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Si vas para Chile: ¿hay apoyo a la inmigración en pandemia?

29 de Septiembre 2021 Noticias

La pandemia del covid-19 detuvo la masiva llegada de extranjeros a residir en Chile -que caracterizó la mitad de la década pasada- tras el cierre de fronteras que las autoridades locales decretaron para controlar la propagación del virus en nuestro país. De hecho, a diciembre de 2020, la población extranjera residente en Chile apenas creció 0,8 puntos porcentuales en relación a 2019, según el INE.

“Si bien desde el Gobierno se anunció que se reanudarán las expulsiones de inmigrantes indocumentados, es probable que una vez que las barreras de entrada al país se levanten, el crecimiento de la población inmigrante retome las altas tasas de expansión registradas hacia el final de la década”, sostienen desde el Laboratorio de Encuestas y Análisis Social , Leas UAI.

En esta situación post-pandemia el Leas UAI encuestó si la pandemia afectó la proclividad de las personas en Chile a aceptar la llegada de los inmigrantes en el marco del proyecto “Valores en Crisis durante la pandemia”, esto es, cuando en los países participantes de este proyecto estaban vigentes medidas como cuarentenas o toques de queda.

También el Leas UAI muestra otros 16 países participantes para poner los resultados de Chile en perspectiva comparada analizando las respuestas a la siguiente pregunta: “Respecto a las personas de otros países que vienen aquí, ¿qué cree usted que debería hacer el gobierno?”.

El estudio diseñado por el académico y director del Leas UAI Ricardo González T. junto a los investigadores Valentina Salvatierra D. y Adolfo Fuentes W. exhibe las respuestas a esta pregunta en Chile durante la pandemia. Las respuestas, explican los investigadores, exhiben una marcada división en este ámbito: por una parte, 11% de las personas encuestadas en Chile indica que el Gobierno debería permitir que venga quien quiera y 35% está a favor de que vengan siempre y cuando haya trabajos disponibles. Adicionando ambas categorías, el 46% estaría de acuerdo con ciertos grados de apertura hacia la inmigración.

El Leas UAI cuenta que una pregunta muy similar se realizó en Chile el año 2018, antes de la pandemia, en la Encuesta Mundial de Valores: “si bien es cierto las respuestas fueron algo diferentes en esa encuesta (5% afirmaba que el gobierno debería permitir que venga quien quiera y un 42% decía estar a favor de que vengan siempre y cuando haya trabajos disponibles), la suma de las dos respuestas llega a 47%, muy similar al 46% que respondió lo mismo en pandemia. Dicho eso, se observan diferencias de intensidad, mas no cambios de magnitudes importantes en la disposición general en pandemia”.

Por otra parte, 48% de las personas participantes del estudio sostiene que hay que aplicar límites estrictos en el número de extranjeros que puedan venir y 6% sostiene que el gobierno debería prohibir la entrada a personas de otros países. “Sumando ambas categorías, podemos ver que 54% estaría de acuerdo con fuertes limitaciones a la cantidad de inmigrantes que recibe Chile. Se observan diferencias de intensidad y de magnitud importantes en la disposición general a recibir inmigrantes entre 2018 y 2021. En efecto, 11% afirmaba que el gobierno debía prohibir la entrada a personas de otros países y 39% decía que el gobierno debía aplicar límites estrictos en el número de extranjeros que puedan venir. Por lo tanto, la suma de las dos respuestas llega a 50% en 2018, inferior al 54% que respondió lo mismo durante la pandemia”, explica el Leas UAI.

¿Cómo se compara Chile con otros países hoy? Leas UAI analiza que en Chile es relativamente cerrado dentro de la muestra de países considerados: dentro de Latinoamérica, los chilenos son más restrictivos que los encuestados en Brasil, pero menos restrictivos que los colombianos, quienes son los más restrictivos de la muestra de países. Los países europeos estudiados, a excepción de Suecia, favorecen menos restricciones que Chile; Reino Unido y Alemania son los dos países con actitudes más favorables a la migración.

“De todas formas, debemos tener cuidado con este tipo de comparaciones: hay diferencias en desarrollo económico y en cantidad y composición étnica del grupo de inmigrantes en cada país que pueden explicar estas diferencias en actitudes, aunque la literatura dice que su poder explicativo es bajo comparado con las variables perceptuales, como, por ejemplo, la cantidad de inmigrantes que los locales creen que han llegado al país”, reflexionan los investigadores.

Asimismo, el estudio del Leas UAI muestra que, en Chile, la edad es el factor más fuertemente asociado a la apertura a la migración. Incluso, controlando por la influencia de otros factores, las personas menores de 35 años están significativamente más abiertas a la inmigración que las personas mayores de esa edad. A nivel internacional, al menos en la muestra de países que participó en el proyecto “Valores en Crisis”, también son los más jóvenes quienes están más abiertos a la migración, aunque la magnitud de la asociación entre edad y apoyo a la migración es casi la mitad de lo que se observaba sólo para Chile.

También, explican en Leas UAI hay factores socioeconómicos asociados a una mayor apertura hacia la inmigración: quienes pertenecen al cuartil de ingresos más alto y quienes tienen educación superior son más abiertos a la migración que los grupos socioeconómicos más bajos. En la muestra internacional, que considera la muestra de países participantes del Proyecto Valores en Crisis, la diferencia entre el cuartil de ingresos más alto y los cuartiles más bajos es menos marcada que en Chile.

Para evaluar qué pasó durante la pandemia con tales actitudes en Chile, el estudio realizó una serie de análisis de regresión, y las consecuencias de salud de la pandemia no parecen relacionarse con las actitudes hacia la inmigración de los encuestados: “nuestro análisis muestra que, al 95% de confianza, haber tenido síntomas de COVID-19 no afecta significativamente el apoyo a la inmigración, ni tampoco que sus cercanos los hayan tenido. En contraste, al incluir los eventos económicos negativos asociados a la pandemia, como el desempleo, el cierre de un negocio propio o la reducción de la jornada, encontramos algo interesante: la apertura a la inmigración es significativamente más baja para los menores de 30 que sufrieron una reducción en su jornada laboral”.

Finalmente, los investigadores resumen que el análisis comulga con dos ideas presentes en la literatura especializada. La primera tiene que ver con que la llegada de inmigrantes puede acentuar la competencia por recursos (materiales en este caso) que son escasos, más aún en períodos de estrechez económica como los que vivimos, lo que puede concebirse como una amenaza para la estabilidad financiera de los locales. La segunda tiene que ver con que los jóvenes parecen más proclives a cambiar sus actitudes frente a una situación novedosa, como la pandemia, que las personas mayores de 30. Esto se debería a que las personas menores de 30 años aún se encuentran en el proceso de socialización, por lo que sus actitudes no son fijas, sino que pueden actualizarse según las circunstancias.

En suma, ¿la pandemia afectó la proclividad de las personas en Chile a aceptar la llegada de los inmigrantes? “Sí, un poco y en dirección hacia limitar la inmigración, como señalamos en el párrafo anterior, lo que contribuye a profundizar las divisiones en esta materia, que ya se observaban antes de la pandemia”, concluyen desde el Leas UAI.

Lee el estudio completo, aquí.

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