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¿Cómo será el nuevo gobierno de Piñera?

18 de Diciembre 2017 Entrevistas

El futuro que le espera a Sebastián Piñera en su segundo mandato como presidente de Chile, fue el tema central de la entrevista que el Diario Financiero realizó al académico de la Escuela de Gobierno y PhD. en Filosofía Política de la University College London, Cristóbal Bellolio.

Aquí, su entrevista con el medio:

“Con el gran acuerdo Piñera se anticipa a un escenario de gobernabilidad complejo”

El experto afirma que la victoria le costó cara al candidato, que ahora deberá enfocarse en construir sobre las reformas ya obradas por Bachelet.

El culpable de la derrota de Alejandro Guillier no fue el propio candidato, sino lo que representaba afirma el analista político Cristóbal Bellolio.“Guillier hizo una mejor segunda vuelta que una primera. Yo que él, me quedaría con la conciencia tranquila. Él nunca buscó tanto esto, era el mejor candidato que había”, asegura.

“La culpa no es de él. Tampoco necesariamente hay una culpa. Es evidente que la Nueva Mayoría es una coalición en retirada”, plantea.

-Piñera convocó en su discurso a un gran acuerdo ¿a qué se refiere? ¿Podrá lograrlo?

Con eso está anticipándose a un escenario de gobernabilidad complejo. Hoy sale muy fortalecido, porque se dijo en algún minuto que esta segunda se estaba transformando en un plebiscito sobre Piñera y que él lo ganaba o lo perdía. Pero anticipa que el costo de la victoria fue caro. Necesitó esta campaña del terror y de extremar los argumentos, para que la gente realmente sintiera que era Chilezuela o el progreso, y necesitó aceptar las demandas de Ossandón, por ejemplo en materia de gratuidad. La derecha giró por un puñado de votos. Es una victoria que le costó cara y ahora lo que tiene que hacer es tratar de gobernar y para eso no sirve que partas poniéndole los cañones a tu adversario. Piñera entiende que lo peor que puede hacer es llegar con el lenguaje de la retroexcavadora. Es lo suficientemente inteligente para captar que ese no es el camino, sino que por el contrario: si las reformas de Bachelet fueron populares y él ganó finalmente prometiendo una de ellas-eso es una victoria moral  para la presidenta- va a tener que gobernar entendiendo que eso no se toca, construir sobre lo ya obrado. Sabe que, si mañana, le hace caso a los desvaríos de su sector más conservador y quiere meterse con el aborto, cualquier tipo de las batallas valóricas ya conquistadas, tendrá en la calle no sólo al Frente Amplio a un 70% de los chilenos. Entiende que este es el tono que corresponde ahora, después de una campaña en que Chile estuvo muy polarizado.

En este sentido ¿cómo se viene la pelea en el Congreso para la aprobación de sus propuestas?

En la medida en que vaya avanzando hacia el corazón de las reformas de Bachelet, va a ser difícil para los otros (la derecha dura) oponerse. Va a tener los votos de otros si es que los suyos no están. Piñera nunca pensó tampoco en hacer grandes transformaciones que requieran escaramuzas legislativas, que demandan tanto tiempo y esfuerzo. Entiende que lo suyo es gobernar un Ejecutivo audaz que entregue señales correctas en materia de crecimiento e inversión que hace, entre comillas, mejor la pega que los elencos típicos de la Concertación, supuestamente la lógica de las parkas rojas. Eso es donde apuesta. Él no se va a enfrascar en eternas discusiones parlamentarias. No se va a jugar su gobierno en grandes reformas donde sabe que no tiene las mayorías parlamentarias necesarias.

-Su gobierno estará marcado entonces por las cosas que la gente ve: crecimiento, empleo seguridad…

A un gobierno de derecha se le pide tres cosas: que cumpla en materia de crecimiento, empleo y seguridad. Esas fueron las promesas de su primer gobierno, de las cuales cumplió las dos primeras. Los expertos debatirán si tiene que ver con el ciclo externo o lo interno, en eso no me voy a meter. Pero a un gobierno de derecha uno le pide que rinda en lo que sabe hacer.

Elector desconocido

 -¿Qué explica la diferencia de casi diez puntos? ¿Por qué nadie lo vio venir?

Esto confirma lo que venía pasando: nos hemos equivocado en todos los pronósticos. Y eso fue en parte porque estamos pisando terreno desconocido. Esta es la segunda elección que tenemos con voto voluntario, por lo tanto no sabemos exactamente cómo se descompone el electorado. No enfrentamos por ejemplo con el fenómeno de Beatriz Sánchez en primera vuelta, pero nunca pudimos estar seguros de quiénes estaban votando por ella. En 2009 era muy fácil preguntarle a aquellos que habían votado por MEO por quién votarían en segunda vuelta y se sabía que había un tercio de MEO Piñerista. Ahora es bastante más difícil. Además que hubo restricción a las encuestas, tenemos mucha menos información.

Básicamente, nos preguntamos cuáles son los patrones. Y los patrones suelen ser que en segunda vuelta votan menos que en la primera. Nosotros pensábamos que el piñerismo había llegado más o menos a su techo si se le sumaban los votos de José Antonio Kast. Piñera sacó 3,7 millones. A mí me parece una hazaña y desafía los análisis que hacíamos hasta la semana pasada. Quizás el mérito de Piñera fue traer gente nueva, que no había votado en primera vuelta, que hoy se movilizó a votar por Piñera. El escenario del “Chile se salvó”, el Chilezuela, se instaló.

-¿Qué pasa ahora con la Nueva Mayoría, cómo se rearma?

La NM no se rearma necesariamente. Sigue en el poder como un cadáver. El desafío es para aquellos que subsisten, para la generación de recambio. Con esto, los Escalona y compañía definitivamente tienen que partir y lo que queda es esta generación X, que fue ignorada durante tanto tiempo. Ahora ellos tienen que tratar de ver de qué manera pueden generar un proyecto propio o si terminan absorbidos por el polo de atracción que tiene el Frente Amplio. El polo gravitacional es el FA. La pregunta, más que qué va a hacer la NM ahora, es de qué manera el FA entra a este campo de batalla, mira los heridos y retira los escombros.

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