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Ricardo Piglia: Profesora Antonia Viu de la Faculad de Artes Liberales recuerda su visita a la UAI

10 de Enero 2017 Noticias

Ricardo Piglia falleció el pasado viernes en Buenos Aires, consecuencia de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que lo aquejaba. El 2011, el celebrado autor fue distinguido como Miembro Académico Honorario de la UAI, oportunidad en que la académica Antonia Viu compartió con él. Este es su recuerdo.

“Tuve la suerte de conocer a Piglia personalmente después de haber enseñado muchas de sus novelas en mis cursos – La Ciudad Ausente fue sin duda mi preferida- y de haber leído todo lo que conseguía de él. La sencillez con que se dejó conducir a cada una de las citas y eventos que habíamos organizado para su visita lo humanizó de inmediato y lo hizo no solo admirable sino también querible para todos los profesores y estudiantes que compartimos con él ese abril de 2011 en que inauguró el Magíster en Literatura Comparada y en que fue distinguido como Miembro Académico Honorario por nuestra universidad.

En las dos conferencias que dictó supo interesar a públicos muy diferentes y sobreponerse a un nerviosismo que la formalidad de alguna ceremonia le produjo a pesar de ser prácticamente un rock star de la literatura, que enseñó en universidades como Harvard y Princeton, y que incluso ya en 2003 dictaba clases abiertas que se transmitieron por  la televisión pública argentina. A pesar de eso, ambas conferencias habías sido cuidadosamente preparadas, como supe cuando me regaló sus apuntes escritos en computador y luego intervenidos con lápiz grafito.

 

Esa atención en los detalles es la que creo encantaba en sus escritos, la sensación de estar siempre asistiendo a la construcción de una máquina altamente sofisticada, que no era solo un artefacto para ser leído y decodificado atentamente, sino que también se montaba sobre una máquina de leer en la que estaba contenido un archivo literario propio y la genealogía de escritores de la que él se sentía tributario: Borges, Macedonio Fernández, Joyce,  Faulkner o Tolstoi, entre otros. 

Creo que en muchos sentidos Piglia fue un “último lector” como tituló su libro de ensayos del 2005, ya que practicaba una manera de leer que hoy tiene el encanto de lo que ha dejado de ser posible en tiempos de la distracción permanente, y nos recuerda formas de la complicidad que también parecen cada vez más escasas. Desde ese lejano 2011 me he topado con muchos profesores de literatura que fueron estudiantes y amigos personales de PIglia, y he llegado a creer que no existía una cosa sin la otra.  La admiración y el cariño que generaba en sus estudiantes y colegas se expresó vehementemente en una comunidad académica internacional que lamentó cada minuto su enfermedad y se interesó, y se interesa, por cada página del diario que escribió hasta sus últimos días.

 Una pena ver que Wikipedia ya ha completado el perfil de Piglia con la reciente fecha de su muerte, pero también es una alegría leer la valoración de su obra que seguirá creciendo en la enorme comunidad de lectores que deja”.  

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