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¿Por qué Chile es el segundo país del mundo que más ha empeorado en su salud mental?

16 de Abril 2021 Noticias

El último informe “Un año del Covid-19″ de la consultora internacional Ipsos abordó proyecciones y sensaciones de la pandemia en el último año, consultando a más de 21 mil adultos de 30 países. Los resultados ubicaron a Chile en segundo lugar a nivel mundial con adultos que han declarado deterioro en su salud mental durante la pandemia. El primer lugar lo obtiene Turquía.

¿Por qué estamos tan mal?

Según indican las académicas de la Escuela de Psicología, Claudia Cruzat, Eva Dauelsberg y Paula Cornejo, las características culturales de Chile entregan una mirada de la salud mental responsabilizando al individuo, sin embargo “sabemos que las problemáticas de salud mental están influidas al menos en un 50% por las denominadas “determinantes sociales” que son las condiciones en que las personas viven y trabajan”, indica Claudia.

Es por esto, que hoy, los problemas en salud mental requieren una mirada más amplia, evaluando contexto social, lo cual implica soluciones sociales. “El modelo en que vivimos y  trabajamos ha impedido verdaderamente detenernos, a pesar de que está todo paralizado. Es una paradoja de nuestro proceso de cuarentena” agrega la académica Paula Cornejo, quien explica que hablar de parar o detenernos no es en la acción, sino desde lo psicológico: “parar, pensar y poder seguir adelante requiere condiciones básicas de seguridad social”.

Otro factor relevante recae en lo laboral, y es que según indican las expertas, los liderazgos políticos no han sido capaces de dar luces dentro de la incertidumbre, y las incertezas provocan gran angustia, “una función importante del líder, es entregar certezas básicas, dentro de las incertezas”, explica Dauelsberg.

¿Qué hacer para mejorar?

Las académicas plantean dos caminos, uno es la resiliencia personal y otro, la resiliencia social, y hay herramientas prácticas en ambos casos:

Aspectos que favorecen la resiliencia personal

  • Afrontamiento activo: Buscar acciones directas, aumentar los propios esfuerzos para reducir al estresor.
  • Planificación: Pensar acerca de cómo afrontar al estresor. Planificar estrategias de acción, los pasos a dar y la dirección de los esfuerzos a realizar.
  • Apoyo instrumental: Procurar ayuda, consejo, información a personas que son competentes acerca de lo que debe hacer.
  • Apoyo emocional: Buscar soporte emocional de empatía y de comprensión.
  • Aceptación: Aceptar el hecho de lo que está ocurriendo, de que es real.
  • Espiritualidad: Buscar la espiritualidad en momentos de estrés: meditación, mindfulness, etc.
  • Humor: Hacer bromas sobre el estresor o reírse de las situaciones estresantes.
  • Reinterpretación positiva: Buscar el lado favorable del problema e intentar crecer a partir de ello.
  • Desahogo: Conciencia del propio malestar emocional, acompañado de una tendencia a expresarlo.
  • Auto-distracción: Centrarse en otros proyectos, intentando distraerse en otras actividades.

Aspectos que favorecen la resiliencia social:

  • Buscar apoyo: Acercarse a compañeros, amigos, familia en una dinámica de ajuste y reajuste, esto crea un campo de protección que fortalece la resistencia a la adversidad y enriquece la salud mental colectiva.
  • Contención: Las personas al percibir que no existen apoyos sociales y que la responsabilidad es únicamente individual, sienten angustia y desesperanza.

¿Cuándo pedir ayuda?

Si estás experimentando una sensación de desesperanza, tristeza, angustia y soledad, y tus problemas no parecen mejorar a pesar de tus esfuerzos y ayuda de las personas más cercanas, es momento de pedir ayuda a un especialista.

Aquí, las académicas dejan algunos indicadores importantes para identificar si estás pasando por un momento difícil que requiere ayuda especializada:

  • Te preocupas excesivamente, esperas el peor desenlace de las situaciones y estás continuamente con la sensación de estar al límite.
  • Estás estresado y tu cuerpo habla: cansancio, agotamiento, insomnio, dolores de cabeza, dolores musculares o estomacales.
  • Tienes problemas para relacionarte y comunicarte adecuadamente con tu familia y/o pareja, o malestar en dichas relaciones.
  • Te resulta difícil sobrellevar las actividades diarias: no puedes concentrarte en tus tareas laborales o académicas y en consecuencia, tu rendimiento se ha visto afectado.
  • Tu comportamiento resulta dañino para ti o los demás. Ejemplos: bebes demasiado alcohol, abusas del consumo de otras sustancias, tienes comportamientos agresivos hacia los demás, etc.
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