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Plebiscito y constitución: Claves para fortalecer el debate ciudadano

12 de Diciembre 2019 Noticias

El Magíster de Comunicación Política y Asuntos Públicos de la Escuela de Comunicaciones  y Periodismo (MCP), realizó la segunda sesión de su ciclo: “Conversaciones sobre actualidad”, con la clase abierta: “Plebiscito y constitución: Claves para fortalecer el debate ciudadano”.

En la actividad expusieron Marcela Ríos, Coordinadora del área de gobernabilidad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); Gloria de la Fuente, Presidenta de la Fundación Chile 21; Rodrigo Araya, Socio Tironi; y Samuel Tschorne académico de la Facultad de Derecho UAI.

“En esta instancia queremos definir los lineamientos y explicar los hitos que van a marcar los próximos dos años. Es clave desde el punto de vista político y comunicacional conocer las implicancias que tendrá para la sociedad esta discusión sobre cómo resolver el tema Constitucional”, sostuvo Max Colodro, Director del MCP.

Gloria de la Fuente -docente en varias universidades del país en materias vinculadas a la transparencia y la calidad de la democracia-, afirmó que es importante defender y entender el Proceso Constituyente: “estamos frente a un hecho histórico, es la primera vez que tenemos la posibilidad real de generar una Constitución con participación ciudadana que será corresponsable de este nuevo proyecto”. Asimismo sostuvo que la crisis nos “pilla en desconfianza” y que si bien tenemos una democracia, hay una gran ausencia de la sociedad por lo que este proceso de participación será clave  “para definir el destino del país y reconstruir la confianza que está perdida”.

Marcela Ríos -cuya especialización son la política comparada de América Latina, instituciones políticas y sistemas electorales, género y política-, dijo que es importante responder en qué medida el proceso responde a las demandas del estallido social. Para Ríos, el éxito del proceso de una Nueva Constitución requiere de la participación y aceptación de las elites y de los actores políticos claves, y de la legitimidad social que define “compleja”: “este proceso constituyente viene en un momento donde la línea de crédito está totalmente sobregirada”, afirmando que  hay un profundo debilitamiento del sistema de representación junto con una gran desconexión orgánica de las elites con la ciudadanía:  “en todas las encuestas se muestra que el gran miedo de las personas es que se terminen las movilizaciones y nada cambie”.

Rodrigo Araya- experto en el diseño de procesos de diálogo, gestión de controversias y los procesos participativos-, afirmó que “La Constitución es un artefacto que permite que nos pongamos de acuerdo en cómo vivir juntos, pone ciertas reglas de distribución de poder y plantea una visión común”. Sin embargo, sostuvo que este artefacto es “bonito pero también tabú”, porque son hechas por un puñado de hombres cercanos al poder, sin ningún espacio de diálogo. Además, sostuvo que  Asamblea Constituyente es un “mecanismo representativo y no participativo” y eso va a generar frustración porque en la convención vamos a ver a parlamentarios que perdieron y a políticos retirados que quieren volver: “es más probable encontrar a ese tipo de personas que a mi vecino”. Es por eso que Araya enfatizó que la legitimidad será difícil de crear: “tendrá una  tensión constante con el control y la certidumbre, y hay que buscar ese balance sobre cómo el sistema político se acopla con la sociedad”.

Samuel Tschorne – especialista del derecho público, teoría del derecho e historia del derecho-, afirmó que este Acuerdo abre una posibilidad que rara vez se da en la vida de las naciones: “es un logro histórico porque normalmente una Nueva Constitución proviene de un colapso del orden político y en un contexto altamente violento. Estamos frente a una crisis pero nada cercano a un colapso”. Aseguró también que gran parte de las críticas se deben a malos entendidos como que la Constitución desvía la atención de las discusiones de políticas sustantivas: “si bien la agenda social requiere una respuesta más urgente, es central la cuestión Constitucional para canalizar institucionalmente las demandas y evitar que en diez años más volvamos a tener un nuevo estallido social”. Otra crítica que se le hace al acuerdo es que se hizo en una “cocina” política, con falta de transparencia, en un lugar desconocido y que luego es impuesto: “este acuerdo es el antónimo de esto, fue adoptado con total transparencia con una enorme responsabilidad política”. Por último aclaró que la Convención Constitucional ya sea mixta o íntegramente electa, será una Asamblea Constituyente, es decir un cuerpo representativo que tiene como único propósito redactar una nueva Constitución.

Al finalizar la conversación Max Colodro afirmó que “vamos a iniciar un proceso constituyente en una de las peores crisis económicas del país y eso es una realidad que no podemos no mirar” lo que será un desafío político y comunicacional para el proceso constituyente”.

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