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Pablo Luis Cánepa, toda una vida ligada a la Universidad Adolfo Ibáñez

16 de Agosto 2017 Noticias

 

Nunca pensó en convertirse en profesor. Muy por el contrario, la primera vez que tuvo que hacer clases, simplemente no llegó. Le dio pánico escénico. “Me dije no soy capaz. Me senté en una plaza, esperé que pasara la hora y me devolví a mi oficina. Era sobre administración en otra universidad, y si bien iba muy preparado, no conocía lo que era pararse frente a alumnos. Después nunca más falté,” cuenta -ahora- divertido Pablo Luis Cánepa, cuando lleva casi 20 años como docente de la Escuela de Negocios. Este 2017 asumió, además, como Secretario Académico de la misma Escuela.

Pablo Luis es reconocido por muchos de los alumnos que pasan por las aulas de la universidad, y como no si lleva toda una vida ligado a esta institución. De hecho, pertenece a la primera generación de la historia que realizó un MBA el año 1988, cuya lista de alumnos, escrita a mano, aún guarda. “La experiencia fue muy buena, tanto, que con varios de mis ex compañeros nos vemos siempre. El programa era la vedete de la Escuela, nos cuidaban mucho porque estaban probando con nosotros. El director del MBA, que se llamaba Magíster en Dirección de Empresas (MDE) y se impartía en Presidente Errázuriz, era Sergio Barraza  Picone, quien falleció delante de nosotros el último día de clases, es el único profesor que ha muerto en clases.”

  • ¿Cómo? ¿Cómo recuerda esa tragedia, Pablo Luis?

“Murió dando el discurso final del programa, estaba hablando del principito y falleció en la testera de la sala que está en la entrada de Presidente Errázuriz, frente a nosotros. Nuestras señoras nos estaban esperando afuera, porque íbamos a ir a celebrar nuestra graduación y obviamente todo quedó cancelado.”

  • ¿Y cómo recuerda a Don Sergio? ¿Cómo era él?

“Él ponía toda el alma en lo que hacía. Carismático, buena persona. Era tan apasionado, que a lo mejor durante el discurso final se emocionó demasiado y murió con la satisfacción de ver realizado su sueño. El modelo era su joya, él lo había traído de afuera. Era el primer MBA de Chile, motivo de mucho orgullo. Todavía me emociono al recordarlo. Le dio un ataque cardiaco y si bien dos compañeros que habían estado en la Armada trataron de reanimarlo, no se pudo. Ya no se podía hacer nada.”

Lo que no sabía este Ingeniero Comercial de la Universidad de Chile, nacido y criado en Valparaíso, en “la república independiente de Playa Ancha” y wanderino de alma, es que después del MBA seguiría vinculado para siempre a la UAI, situación que el mismo explica se dio por casualidad. “Nunca estuvo en mis planes hacer carrera en la universidad, después del MBA me fui a la empresa y como faltaba gente que corrigiera exámenes y pruebas, me contrataron como corrector. Me las llevaba y corregía en mi casa. Después fui profesor part time, luego full time y así, pero nunca postulé. Hoy en día en cambio, enseñar es mi pasión,” cuenta Cánepa, académico que  hoy imparte clases en el área de marketing y estrategia en pregrado y diferentes programas postgrado.

  • Con tanto tiempo en la Universidad, tendrá muchas anécdotas, ¿no?

“Muchas. Una vez llegó a mi clase un alumno sin zapatos, ni siquiera con calcetines, diciendo que era su estilo de vida. Se sentó y puso además, sus pies arriba de una silla, entonces cuando uno le hablaba veía sus pies, que estaban negros porque había caminado por todas partes. No lo acepté y le dije que tenía que ser más formal, que no podía venir a clases así. Salió de la sala y no volvió nunca más.”

Otro estudiante que se quedó grabado en la memoria de Pablo Luis, fue un alumno paraguayo que tuvo en Viña del Mar. “Veo que está durmiendo a las 15:30 de la tarde en mi clase. Le pregunté pero me dijo que él era así, que tenía la capacidad de dormir pero a la vez, escuchar y retener la materia. El curso se rio, yo le dije, ok, duerma, y efectivamente, siguió durmiendo. De repente, avanzado la clase, le pregunto algo… ¡y me contesto! Efectivamente, había escuchado todo mientras dormía. Una capacidad que nunca más vi.”

Pablo Luis llegó a la universidad cuando era más pequeña, y le tocó ser testigo de su crecimiento. “Ha sido un agrado trabajar en la UAI, el crecimiento no ha afectado y siguen existiendo muy buenas relaciones, buen ánimo, buenas intenciones.”

Secretario Académico de la Escuela de Negocios

Pablo Luis cuenta que el cargo de Secretario Académico – que desempeñará junto a su labor como profesor-  existe en otras facultades, pero hasta este 2017, no lo tenía la Escuela de Negocios. “La idea es aglutinar todo en una sola persona que haga de nexo entre todas las unidades de la Escuela que tengan que ver con alumnos, como certificados y reglamentos. Darle un orden a lo que ya estaba y lo que hay que hacer, hacerlo.”

Es un cargo que trabaja directamente con el Decano y con Secretaría General. Entre sus responsabilidades se cuenta la reglamentación, certificación, jerarquización, consejo docente,  titulación y graduación de la Escuela de Negocios.

Así, por ejemplo, el Secretario Académico debe velar por el fiel cumplimiento de los reglamentos y normativas internas establecidas, proponer y perfeccionar los reglamentos y normas existentes y/o necesarias y crear y difundir decretos relevantes, resoluciones del Decano y normativa interna.

En cuanto a los procesos de graduación y titulación, debe autorizar expedientes, velar por la calidad de los procesos, y hacer seguimiento a los rezagados, entre otras responsabilidades. “El cargo ayudará a generar una directriz, unificar elementos que estaban sueltos y requerían un orden,” cuenta Pablo Luis.

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