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Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura recibe Miembro Académico Honorario 2018

4 de Mayo 2018 Noticias

El rector de la Universidad Adolfo Ibáñez, Harald Bayer, el Presidente de la Junta Directiva de la Universidad Adolfo Ibáñez, Pedro Ibáñez y el decano de la Facultad de Artes Liberales Francisco Covarrubias encabezaron -este jueves 3 de mayo- la ceremonia de incorporación del escritor, político y crítico peruano Mario Vargas Llosa como Miembro Académico Honorario de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Esta distinción máxima se entrega a personalidades destacadas en el ámbito de la cultura, particularmente a quienes a través de sus estudios y trayectoria han efectuado una contribución trascendente en una disciplina o área del saber. “Mario Vargas Llosa se ha caracterizado no sólo por una fecunda obra literaria, sino que también como un agudo crítico y gran defensor de la libertad. Al mismo tiempo por su defensa del rol central que la humanidades juegan en la formación ha sido permanente, no sólo como una forma de conocer esos ámbitos disciplinarios, sino que como un antídoto de populismos y totalitarismos. En ese sentido, su figura, su obra y trayectoria están en total sintonía con los principios y valores que la UAI sustenta,” señaló el decano de la Facultad de Artes Liberales, Francisco Covarrubias al dar inicio a esta ceremonia en honor al escritor que,  el año 2010 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

“Le quiero contar al profesor Mario Vargas Llosa que todos los estudiantes que están aquí hoy día están teniendo una sólida formación en Artes Liberales. Como universidad creemos que no basta la especialización sino que las Artes Liberales son un pilar central en la formación de nuestros estudiantes. Los que son de primeros años están cursando el nuevo  programa Core Curriculum – que lo hacemos en asociación con la universidad de Columbia- no sólo han leído y discutirlo a autores como Aristóteles, Maquiavelo, Locke, Hume, Smith, Marx por nombrar algunos sino que también se han adentrado en el mundo de la literatura desde Homero hasta Borges, pasado por  Dante, Shakespeare y el Quijote.” dijo Covarrubias destacando que en la UAI se busca desarrollar el espíritu crítico en los alumnos, para desafiar lo que se da por sentado. “Al final del día como ha dicho el homenajeado, la literatura nos permite tener ciudadanos descontentos e inconformes, que aunque nos haga a veces mas infelices, nos hará también muchísimos más libres.”

Artes Liberales, Literatura y Libertad

“Agradezco profundamente este diploma, que me incorpora simbólicamente a la Universidad Adolfo Ibáñez. Es un honor que reconozco en toda su importancia. Me emociona muchísimo estar esta tarde rodeado de gente joven que reciben formación profesional y que esta universidad los impregna con las Artes Liberales,” afirmó Mario Vargas Llosa, antes de dictar la clase magistral “Artes Liberales, Literatura y Libertad.”

El laureado escritor comenzó su conferencia contándoles a los asistentes sobre su vocación, literaria y lo importante que ha sido en su vida la lectura. “En nuestra época, la literatura ha dejado de ser el entretenimiento principal en la sociedad. Hay muchos otros que se disputan este liderazgo y aunque está bien que la gente se entretenga, no está bien que la lectura pase a ser algo secundario en la vida de las personas, y voy a tratar de explicarles porqué.”

“Siempre he dicho”, continuó el autor, “que lo mejor cosa que me ha pasado en la vida fue aprender a leer. Yo tenía 5 años y  mi familia vivía en Cochabamba, Bolivia. Recuerdo como cambió mi mundo gracias a la lectura. Leíamos historias que exigían esfuerzo intelectual para descifrar esas palabras, convertirlas en imágenes y vivir las historias que ellas contaban. Recuerdo como se ensanchó el mundo, el universo gracias a la lectura, como esas historias que yo leía con verdadera pasión hechizado por lo que contaban me permitían viajar en el tiempo hacia el futuro, hacia el pasado, a otros países, a otras lenguas, otras culturas, otras costumbres. El pequeño mundo que era el mío gracias a esa operación mágica maravillosa de la lectura  me convertía en un ciudadano de un universo inagotable que se renovaba cada vez que un nuevo libro caía en mis manos.”

Vargas Llosa destacó que el mejor elogio que se le puede hacer a la literatura, es que es “un gran placer. Nos hace vivir experiencias que no tendríamos en la vida si nos limitásemos a existir.”

Pero además, según las palabras de Premio Nobel, la literatura beneficia a la sociedad de muchas otras maneras. “Gracias a ella conocemos mejor y desde adentro nuestro idioma, en toda su riqueza y profundidad que sólo se aprende leyendo la gran literatura.  Conocer un idioma no es solo hablarlo bien, con exactitud, precisión y elegancia, es también una manera de aprender a pensar mejor, con más profundidad, exactitud, añadiendo al conocimiento la imaginación, la fantasía, que enriquece nuestra sensibilidad y nuestra manera de comunicarnos con los otros.”

Para el autor, otra ventaja de la literatura tiene que ver con que la inevitable especialización de nuestros tiempos – que si bien enriquece el conocimiento de ciertas parcelas del saber-  al mismo tiempo aísla y dificulta el comunicarse con los otros. “Eso sería un  gran peligro para reconocer en el otro aquello que somos nosotros mismos, el común denominador que establece la fraternidad entre los seres humanos. Nada ayuda tanto a recordar y conocer esa fraternidad como la literatura, que nos muestra que siendo nosotros latinoamericanos podemos sentirnos semejantes a los rusos del siglo XIX o a los grandes escritores franceses o ingleses del siglo XVI,  o sentirnos casi idénticos a los españoles del siglo XVI. La literatura restablece la fraternidad que la especialización excesiva va haciendo olvidar.”

Mario Vargas Llosa ahondó, también, en lo que considera la mayor contribución de la literatura a la humanidad: desarrollar en nosotros – como ninguna otra disciplina, el espíritu crítico, “fuente de la  insatisfacción y rebeldía en los seres humanos que sin ellas no hubiera habido progreso en la historia. Acaso estaríamos aún en el mundo de los ancestros, prisioneros de la tribu, que no es como ciertas doctrinas lo expresan -el mundo de la felicidad e igualdad,- sino que nos recuerda aquel momento inicial de nuestra historia en que los seres humanos y los animales eran casi indiferenciables, cuando los seres humanos vivían en lo terror del desconocido”.

El escritor explicó que cuando leemos una gran obra literaria, salimos de ella, miramos nuestro entorno y sentimos que el mundo en que vivimos no tiene la coherencia y la la belleza de esos mundos que somos capaces de inventar y materializar imaginando, soñando y escribiendo. “Y eso crea un malestar, insatisfacción. Descubrimos que el mundo real está lleno de defectos cuyas deficiencias aparecen por contraste con esos mundos a los que hemos podido tener acceso, donde todo resulta bello,  incluso el dolor y el sufrimiento por la manera en que está escrito, concebido, imaginado. Eso despierta en nosotros una gran rebeldía, una intolerancia frente a la mediocridad del mundo. Gracias a eso el mundo ha progresado.”

Para Vargas Llosa, el espíritu de rebelión que la literatura inocula en los lectores ha sido el gran enemigo del autoritarismo y totalitarismo a lo largo de la historia. “Prácticamente todos los gobiernos y religiones del pasado tuvieron una gran desconfianza de la literatura porque veían en ella una amenaza potencial contra lo que representaban. Por eso han querido controlar esa identidad y han establecido sistemas de censura. Pero la literatura siempre ha sido capaz de desbordar esas rejas. ¿Por qué veían en la literatura ese peligro? Porque la literatura es insumisa, fuente de rebeldía en todas las sociedades. Basta que la democracia desaparezca y la reemplace un gobierno totalitario para que la literatura aparezca como peligrosa para el poder, porque efectivamente lo es. La literatura nos muestra que la realidad está mal hecha, que la realidad que podemos imaginar siempre será mejor que la que estamos condenados a vivir, y nos hace actuar en consecuencia de esa otra realidad.”

Esa es una de las razones por la que la literatura – según Vargas Llosa- debería formar parte del currículum escolar y universitario de todas las sociedades que quieren intentar tener buenos ciudadanos. “Tener buenos ciudadanos no es tener ciudadanos dóciles, sino insatisfechos, capaces de inyectar a esa realidad los movimientos,  transformaciones y reformas. Si no queremos tener sociedades de autómatas, con ciudadanos movidos por los hilos de un dictador, necesitamos tener  una sociedad de buenos lectores, de buena literatura que crea ciudadanos que saben que el mundo está mal hecho y que puede ser mejor”.

Mario Vargas Llosa –nuevo Miembro Académico Honorario de la Universidad Adolfo Ibáñez- terminó agradeciendo nuevamente a la UAI por el reconocimiento. “Va a ser un gran estímulo que tenga en el futuro. Los escritores también tenemos depresiones, nos sentimos desmoralizados o derrotados por la vida. Cuando experimente uno de esos pesimismos, recordaré que este día estuve aquí rodeado de gente joven, cariñosa, que me aplaudieron mucho al recibirme y espero que me despidan también con aplausos tan cariñosos como los del principio. Muchas gracias,” finalizó el Premio Nobel de Literatura entre los aplausos de estudiantes, profesores, autoridades y  funcionarios de la Universidad Adolfo Ibáñez.

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