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José Luis Campos, profesor de Ingeniería habló sobre la escasez hídrica

28 de marzo 2017 Noticias

En el  Día Mundial del Agua, que este año se enfocó en el  lema: “Aguas residuales, ¿por qué desperdiciar agua?”, conversamos con el profesor del área de Energía y Medioambiente de la Facultad Ingeniería y Ciencias en Viña de Mar,  José Luis Campos, sobre su participación como investigador asociado -en los temas de tratamiento de aguas- en el proyecto FONDAP de CONICYT  “Centro de Recursos hídricos para la Agricultura y la Minería” (CRHIAM),  liderado por la Universidad de Concepción.

El profesor Campos, PhD en Ingeniería Química de la Universidad de Santiago de Compostela, fue invitado en 2016 a participar en este proyecto que está en marcha hace dos años  y donde  el tema principal es el tratamiento y reúso de aguas en la minería y la agricultura, problema crítico para estos dos importantes sectores productivos de nuestro país.

– ¿Cuál ha sido tu contribución en este  proyecto?  

Hasta el momento, y desde mi incorporación, hemos impartido  un seminario en la Universidad de Concepción sobre la evaluación de nuevas tecnologías para el tratamiento de aguas servidas, desarrollamos una publicación relacionada con los parámetros de operación más adecuados para operar sistemas biológicos cuyo objetivo es eliminar compuestos nitrogenados y he estado a cargo de guiar a una alumna de la Universidad de Concepción durante un proyecto postdoctoral. Con esta alumna vamos a intentar mejorar la eficacia de eliminación de nutrientes en sistemas de humedales, los cuales son idóneos para el tratamiento de aguas servidas en zonas rurales dado su bajo/nulo requerimiento energético.

– ¿Cómo ves el escenario en materia de recursos hídricos para la agricultura y la minería,  cuáles son los principales problemas que se vislumbran y cómo se podrían prevenir?

La escasez hídrica puede hacer en un futuro que, tanto la minería como la agricultura, pierdan competitividad en el mercado internacional. En cuanto a la agricultura, esta se está desplazando hacia la zona sur de Chile en búsqueda de agua a medida que avanza la desertificación. Esta “solución” es quizás factible para grandes empresas, pero los pequeños productores se están viendo muy afectados sobre todo  en la  V Región. La solución no es obvia y probablemente pasaría por una mejor gestión de los recursos hídricos, por ejemplo, almacenar en las napas aguas de lluvia y tratar de promover el reciclaje del agua. Sin embargo, la mejor alternativa sería pensar en cambiar el tipo de cultivo por otro menos demandante de agua. Esto ya ha pasado en España donde se está promoviendo la producción del pistacho, con un alto valor en el mercado.

Respecto a la minería, esta industria se está abasteciendo de agua a base de plantas desalinizadoras. El precio de desalinizar el agua y transportarla a la mina es muy alto, llegando a los 2000 $/m3. Este precio se puede pagar en la minería, pero no en la agricultura. Una opción interesante sería dar un tratamiento adecuado a las aguas servidas de ciudades cercanas a las mineras con sistemas de membranas. Esta alternativa reduciría notablemente los costos de producción de agua limpia, frente a las desalinizadoras,  y también los de transporte. Esta tecnología se está probando a escala piloto en las plantas de tratamiento de aguas servidas  de Antofagasta para producir agua potable y en Singapur ya está plenamente establecida.

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