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Hacia una economía resiliente y baja en emisiones

5 de Octubre 2020 Noticias

Marcelo Mena Carrasco, Ex ministro de Medio Ambiente, conversó con los estudiantes del Magíster en Innovación y Diseño del Design Lab de la Universidad Adolfo Ibáñez, sobre la transformación de Chile, hacia una economía resiliente y baja en emisiones.

Mena es Ingeniero Civil en Bioquímica de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Además, posee un Master of Science y PhD., en Ingeniería Ambiental de la Universidad de Iowa. Realizó un postdoctorado en el MIT Joint Program on the Science and Policy of Global Change en el contexto de la Fellowship Mario Molina y en 2011 fue Fulbright Visiting Scholar en la California State University en Fresno.

A partir de sus estudios y trabajo, dio cuenta que Chile ha sufrido más de 9 mil millones de dólares, de daño climático, durante los últimos 20 años. Por lo mismo, señala que “es necesario enfrentar el cambio climático, pues tiene mayores beneficios que costos económicos. Invertir 140 mil millines de dólares en infraestructura resiliente para Latinoamérica, traerá 700 mil millones de beneficios”.

Según un estudio de A. Waldron, consultor científico mundial, sobre protección de la naturaleza, alimentación y economía y, especialista en finanzas de biodiversidad y agroforestería, proteger la biodiversidad (al menos en un 30%) al 2030 a nivel global, generaría una mayor actividad económica en diversos sectores tales como la pesca, sector forestal, agricultura y turismo.

Entonces, ¿cuál es el desafío para Chile? El desafío es disminuir y neutralizar las emisiones, sin externalizarla en otros países, para llegar a la “carbono neutralidad”, proyectada en el año 2050.

Para llevar a cabo esta meta, es necesario una estrategia financiera en diversos ámbitos, que debiese entregar principios de regulación y obligaciones, para formalizar compromisos, tales como los “Principios de Helsinki”, que fueron diseñados para respaldar a los ministros, en la tarea de intercambiar prácticas óptimas y experiencias relativas a políticas macroeconómicas, fiscales y de gestión de las finanzas públicas, orientadas a lograr un crecimiento resiliente al clima y con bajo nivel de emisiones de carbono.

Asimismo, es necesario transparentar el gasto climático, incorporar: el “riesgo climático” en planificación fiscal e inversión pública, el cambio climático en compras públicas y finalmente, la regulación del sector financiero.

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