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Estudiantes de primer año de Ingeniería Comercial crearon modelo de negocios en un día

29 de Marzo 2021 Noticias

A pocas semanas de haber ingresado a la carrera, los nuevos alumnos y alumnas de Ingeniería Comercial de Santiago y Viña del Mar pudieron experimentar la posibilidad de crear un modelo de negocios durante la segunda jornada del “Taller de Lanzamiento.”

Uno de los pilares de la Escuela de Negocios UAI –que este 2021 presentó una innovación curricular única en Chile– es ofrecer “aprendizaje real en el mundo real”. Por ello, según explicó Sebastián Uriarte, académico de la Escuela y coordinador del Taller de Introducción a los Negocios y Emprendimiento, esta actividad buscó que los estudiantes “entendieran la complejidad de diseñar y realizar un modelo de negocios”.

“Otros objetivos cualitativos de la actividad fueron mejorar la comunicación y ampliar el sentido de responsabilidad al trabajar en equipo. En cuanto a los objetivos académicos, éstos fueron que los alumnos y alumnas entendieran la complejidad del mundo de los negocios y que lograran identificar algunos de sus componentes, particularmente a quiénes se lo van a vender, cómo lo esperan hacer y cuánto esperan ganar a través de eso”, señaló, agregando que debían considerar también cómo los modelos de negocios están inmersos dentro de un entorno que es relevante para su desarrollo.

Diseñando un modelo de negocios

Los 850 estudiantes de Ingeniería Comercial de Santiago y Viña del Mar se reunieron a trabajar durante toda una jornada de un día sábado, con el objetivo de presentar al final de la misma un modelo de negocios donde “echaran a volar su imaginación, pero pensando en las necesidades del cliente y de acuerdo a un desafío planteado”, explicó Sebastián Uriarte.

Los profesores tenían preparados 7 desafíos distintos, y a cada uno de los participantes se les entregó uno a resolver: “El primero relacionado con el uso de la tecnología en adultos mayores; el segundo se trataba de buscar cómo reducir los accidentes en bicicleta; un tercero tenía por objetivo abordar la problemática del cyber-acoso; un cuarto los instaba a pensar cómo ayudar a las personas con déficit atencional; el quinto a solucionar una problemática en torno a las personas con discapacidad motriz; el sexto tenía por objetivo pensar cómo reducir la  contaminación acústica, y el séptimo desafío estaba vinculado a desarrollar algún producto o servicio que permita reciclar”.

Los estudiantes debían pensar individualmente una idea de negocios en torno al desafío que les habían entregado, para luego presentarla ante un grupo de compañeros. “Entre ellos se ponían de acuerdo sobre cuál de todas las ideas era más factible o mejor para desarrollar y así comenzar la segunda parte de la jornada”, contó Uriarte.

Mentorías de profesores y exalumnos

Con la idea definida, los grupos se volvían a disolver momentáneamente para que cada miembro le presentara el proyecto a un mentor -que podía ser un profesor de la UAI o un exalumno invitado a participar-, de acuerdo a su área de experticia: marketing, contabilidad y finanzas, operaciones e innovación, emprendimiento y estrategia. “Cada estudiante debía revisar con un mentor la idea de negocios, pero desde un área distinta”, explicó Sebastián Uriarte. Con este feedback, volvían a reunirse con sus compañeros, re-diseñaban el proyecto y, finalmente, éste era validado por los mentores.

Los grupos realizaron presentaciones a sus profesores, quienes eligieron a los mejores de cada sección. De esta forma, desde los primeros días de la carrera, los estudiantes de Ingeniería Comercial UAI se comienzan a enfrentar a los desafíos y conocer las aptitudes que deben tener para crear un modelo de negocios.

La experiencia de una nueva alumna

A Amanda García, nueva alumna de Ingeniería Comecial campus Viña del Mar, le tocó desarrollar junto a su grupo el desafío del cyber-acoso en el área de la educación. Durante la jornada crearon SAFE SPACE, “nadie se queda atrás”. “Es una aplicación que apunta a erradicar comportamientos abusivos, acosadores e hirientes entre los alumnos de los colegios, creando un espacio seguro, de confianza, apoyo y respeto donde las personas que se sientan agredidas o incómodas a través de SAFE SPACE puedan dar a conocer su situación de manera privada a los profesionales encargados del ambiente escolar. Si el alumno siente que no pasa a llevar su privacidad, se le comunicará también a su tutor legal, esto al ser el objetivo principal de la aplicación siempre fomentar la confianza entre los alumnos y la institución. A la vez como hay que partir desde la educación, al recoger estas denuncias el colegio podrá brindarles apoyo tanto a la víctima de acoso como al abusador, por medio de profesionales especializados.”

Amanda piensa que durante la jornada del día sábado, se transmitió un mensaje de la importancia de trabajar en equipo, en un ambiente humano y de confianza, donde se consideren las propuestas de todos y valorando la habilidad de cada uno de los participantes, “para que así, en conjunto, se pueda crear un producto único con algo de cada integrante del equipo. Desde un principio reflexionamos en pos de lo que queríamos lograr, dando distintos tipos de solución al problema planteado y es ahí donde de inmediato nos movimos en base a nuestras habilidades, estableciendo roles personales y grupales para que nuestro proyecto se pudiera llevar a cabo de la mejor manera. Todos quedamos contentos con la creación de nuestra aplicación.”

Amanda, además, agradece la posibilidad de haber podido participar en mentorías durante el desarrollo del proyecto, donde los expertos los aconsejaron en base a su  experiencia “de una  manera muy cercana, teniendo en consideración nuestra base de principiante fomentándonos las habilidades que estábamos desarrollando.”

“Le agradezco un montón a la universidad hacernos participar de estas actividades. Ponernos de inmediato a desarrollar lo aprendido lo valoro mucho, porque considero que uno ejercitando, averiguando y sobre todo creando, forma un conocimiento mucho más internalizado y compacto. Al relacionarlo con la creación de mi proyecto quedé sumamente conforme y contenta con el resultado de la actividad, sobre todo porque me motivó mucho más a seguir por este camino.”

El proyecto de Domingo y su equipo

Domingo Silva es alumno de primer año de Ingeniería Comercial de Santiago y también desarrolló un proyecto junto a su grupo de trabajo. “Nuestro proyecto se llama Soft Crash y trata de una polera que cuenta con airbags para así evitar el daño critico a los ciclistas, en caso de ocurrir algún accidente. Teníamos el objetivo de que fuera accesible para todos, por lo cual postulamos trabajar con compañías de seguros, ya que les saldría más económico pagar la totalidad del valor de la polera a sus clientes que pagar sus gastos médicos.”

Domingo dice que considera que lo más destacable de esta actividad “fue que todos pudimos explicar nuestras ideas y éstas fueron bien recibidas por los integrantes del grupo. La UAI siempre fue mi primera opción, porque incentiva el emprendimiento de sus alumnos. Me llamo la atención que inmediatamente al iniciar la carrera, ya tuviéramos que realizar un taller donde creamos un modelo de negocios.”

 

 

 

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