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Psicología organizó charla sobre cómo detectar posibles casos de abuso en menores

13 de Enero 2017 Noticias

Este jueves 12 de enero en la Sede Errázuriz de la UAI, la profesora de la Escuela de Psicología, Ruth Weinstein expuso sobre técnicas proyectivas para detectar posibles casos de abuso sexual en menores, además de explicar el sistema de investigación que realiza en niños de distintas edades, principalmente a través del análisis del lenguaje no verbal.

Weinstein, quien además es directora del diplomado en Técnicas Proyectivas de la UAI, compartió con alumnos de la escuela su experiencia en la investigación que realiza junto a otros profesionales del área en distintos colegios del país y que se basa principalmente en el estudio del lenguaje que manifiestan los menores, en especial del no verbal, a través del diagnóstico de pruebas gráficas y narrativas que se les aplica.

Hay una dificultad que no había sido recogida (por otros análisis), que es que los niños no usan preponderantemente el lenguaje verbal, sino que el no verbal, y esto no había sido considerado como una prueba”, aseguró la psicóloga y agregó que “el lenguaje no verbal sirve mucho para los casos en los que podría haber abuso, porque los niños o no saben hablar o se contradicen”. A este tipo de mediciones se les denomina técnicas proyectivas.

Lo que hace este examen es someter a los niños a evaluaciones donde se les solicita hacer dibujos y narrar historias, tareas que la docente califica como “amigables” para los menores. En este sentido, asegura, es posible aplicarlas a niños abusados sexualmente, sin que esto signifique una re victimización.Son las mejores pruebas psicológicas para poder analizar casos de niños traumatizados”, dijo la investigadora.

Asimismo, detalló que esta metodología no explora una variable única, sino que describe a la persona como a un conjunto dinámico de características que se relacionan entre sí”. El modelo de análisis posee una sistematización del lenguaje no verbal, es decir, del comportamiento del niño o adolescente durante la prueba. Importa más el cómo que el qué, agregó la investigadora.

La muestra se realiza en tres rangos etarios diferentes: preescolares, escolares y adolescentes, que a su vez se dividen entre los niños que han sufrido abusos, los que no presentan daños y los que tienen algún cuadro clínico distinto.

La psicóloga destacó la importancia de la variable evolutiva a la hora de efectuar la evaluación, ya que lo que puede ser considerado normal para un niño de 10 años, probablemente no lo sea para uno de 5 años.

Dentro de los principales síntomas que sufren los menores como consecuencia de la agresión sexual están la hipersexualización, depresión, ansiedad, agresividad y también diversas consecuencias emocionales tales como la culpa, el aislamiento y la estigmatización. Además, en el largo plazo pueden provocar conductas desadaptativas y de riesgo, intentos de suicidio, exceso de alcohol y drogas, entre otras.

Finalmente, la profesora explicó que el mayor porcentaje de abusos a menores en Chile se da en un contexto intrafamiliar y, por lo tanto, no se denuncian. Asimismo, afirmó que muchas veces las madres de las víctimas son cómplices, ya sea por no efectuar la denuncia o por retractarse de haberla hecho.

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