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Andrea Repetto: “La corrupción importa y genera costos relevantes”

30 de mayo 2016 Entrevistas Noticias

La recién nombrada presidenta del Consejo Fiscal Asesor y directora del Centro de Políticas Laborales de la Escuela de Gobierno UAI, Andrea Repetto, sostuvo una extensa entrevista con el diario Estrategia sobre los problemas de producción asociados a la corrupción, los sectores más susceptibles a ella y qué medidas son efectivas para combatirla.

¿Qué estudios o investigaciones a nivel internacional muestran evidencia sobre cómo la corrupción afecta la productividad y, en definitiva, el crecimiento económico?

Un grupo de economistas del Banco Mundial, liderado por Daniel Kaufmann, lleva un par de décadas trabajando en la generación de índices de gobernanza comparables a través de economías. Estos índices incluyen mediciones de la incidencia de la corrupción. A partir de esta información se ha generado una enorme literatura que permite estudiar la correlación entre corrupción y crecimiento a través de países y del tiempo. La conclusión de esta literatura es una sola: la corrupción importa y genera costos directos e indirectos relevantes.

Por ejemplo, hay proyectos que son socialmente rentables que se dejan de realizar, y hay recursos y servicios que debieran llegar a la ciudadanía, pero que no llegan. Asimismo, las empresas enfrentan costos de “acomodarse” ya sea pagando o buscando formas de eludir estos costos adicionales.

– ¿Cómo la corrupción distorsiona los precios y los retornos de una economía?

Un componente esencial de la productividad agregada es una asignación de recursos eficiente; esto es, que los recursos productivos se canalicen hacia las empresas y sectores que los utilizan con mayor eficiencia. Algunos estudios para Chile, basados en datos para el sector de manufacturas, sugieren que en plazos largos la mayor parte de las ganancias en productividad de las últimas décadas se deben a una mejor eficiencia en el uso de recursos.

Existen mecanismos que pueden impedir esta asignación eficiente de los recursos; una de ellas es la corrupción.

– ¿Cuáles son las muestras más palpables del efecto  la corrupción sobre los consumidores y sobre las empresas?

La corrupción es, en términos generales, el uso de un poder que ha sido entregado por terceros (la ciudadanía, por ejemplo) con el fin de obtener ganancias personales, esto es, para mantener el poder u obtener estatus y/o riqueza.  Esta toma distintas formas, e incluye casos tan diversos como exigir coimas para otorgar un permiso o modificar una regulación para favorecer a un grupo particular.  También puede suceder entre privados, cuando por ejemplo, se paga para alterar el resultado de una licitación privada.

En muchos casos, la corrupción actúa como un impuesto, elevando el costo de proveer bienes y servicios públicos o de realizar negocios. También altera la eficiencia en el uso de recursos, afectando la productividad y, por consiguiente, el crecimiento. Igualmente importante, afecta la fe pública y socava la democracia.

– ¿Cuáles son los sectores económicos que son más susceptibles de ser capturados por la corrupción?

Todos los sectores productivos están en riesgo de problemas de corrupción, a diversas escalas. Importa mucho la cantidad de recursos que moviliza el sector, si hay rentas posibles de extraer, cuán transparentes son los mercados asociados, y si existe capacidad fiscalizadora de terceros independientes.

Por ejemplo, las compras de material para defensa suelen ser opacas, y no suelen existir muchos proveedores y competencia en los mercados respectivos, en particular en los mercados de material de segunda mano. Así, no es de extrañar que eventualmente se haya destapado casos de mal uso de los recursos asignados por la Ley Reservada del Cobre.

En las obras públicas también suele haber mayores riesgos de corrupción, así como en los sectores que explotan recursos naturales o donde hay mucho que perder o ganar, como en los deportes. Asimismo, también sucede donde se requiere de regulación y permisos, como en la construcción, las finanzas y las telecomunicaciones.

– ¿Qué sugiere la investigación internacional sobre las herramientas más apropiadas para combatir la corrupción?

Existe una literatura más nueva, que no sólo estudia cuánta corrupción hay y cuáles son sus costos, sino que también qué hacer para reducirla. Los trabajos de Benjamín Olken, académico del MIT, por ejemplo, muestran un efecto importante de auditorías realizadas por agencias independientes. En general, la transparencia y el monitoreo, incluyendo el de la ciudadanía, son efectivas en reducir la corrupción y sus costos.

Existe menos evidencia académica al respecto, pero la protección a los informantes también es una herramienta que crecientemente se ha utilizado (y promovido por parte de organismos internacionales) para detectar y disuadir la corrupción.

– ¿Brasil es un ejemplo de cómo la corrupción puede afectar las instituciones del Estado y la democracia? ¿A qué distancia está Chile de una situación así?

Chile ha reaccionado rápidamente a los escándalos de financiamiento de la política que se han ido destapando en el último tiempo. A pesar de lo difícil que es para el mundo político reformarse a sí mismo y ceder cuotas de poder, en menos de un año ya tenemos leyes nuevas, tanto para que haya un financiamiento más transparente y equitativo de la política, como una mejor democracia interna de los partidos. La reacción aquí ha sido muy distinta, los problemas no se han naturalizado ni dejado para después.

– Eduardo Engel se refirió a hechos relacionados con el MOP y la concesión Nogales-Puchuncaví, realizada hace un tiempo, y a obras más recientes, como la construcción del puente Cau Cau y el canal de Chacao, señalando que en esta última el MOP adelantó los pagos a la empresa en vez de cursarle multas por atrasos, por lo que pareciera que la denuncias hechas no resultaron ser lo suficientemente desalentadoras o causado una reacción…

No conozco los detalles, aun cuando entiendo que al menos el caso del Puente Cau Cau está siendo investigado por Fiscalía. En todo caso, e independiente de lo que haya detrás de cada una de estas situaciones, las recetas para la disuasión son claras: transparencia, agilidad en la fiscalización y monitoreo de modo de detectar rápidamente los casos de irregularidades, y sanciones efectivas, en las que las personas (y no solo las empresas) se hagan responsables.

*Fuente: Estrategia- 27 de mayo 2016

 

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