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Emprendieron en la UAI, obtuvieron el mejor promedio de su magíster y ahora dan los primeros pasos en su vida laboral

En la reciente ceremonia de graduación de Ingeniería Comercial y los Magísteres de Especialidad, dos estudiantes recibieron un reconocimiento por haber obtenido el mejor promedio del Magíster en Innovación y Emprendimiento cohorte 2019. Juan Pablo Recasens y Juan Cristóbal Álvarez fueron destacados en la ceremonia virtual. “Es un gran reconocimiento, que refleja el esfuerzo de 5 años de carrera, que estuvieron llenos de desafíos, amistades y negocios. Este premio es compartido, ya que no lo logre solo, siempre tuve el gran apoyo de mi familia, amigos y polola, y se los dedicó a ellos” dijo Juan Pablo. “Me lo tomo con mucha humildad, no es algo que haya buscado, pero viene de la mano con todo el trabajo cariño y seriedad que le pusimos a Vuela Manque (nuestra tesis). Junto a mi equipo tratamos de aprovechar cada herramienta y oportunidad que nos dio el magíster para crear una propuesta robusta para el mercado” contó por su parte Juan Cristóbal.

Pero no era la primera vez que ambos recibían un importante premio en la UAI.

El 2019, junto a su compañero Sebastián Verdugo, fueron ganadores de UAI + D Prototypes, concurso organizado por la Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI que tiene por objetivo impulsar el emprendimiento estudiantil. La iniciativa – que es apoyada por Corfo a través de los programas Ingeniería 2030 y Consolidación de Oficinas de Transferencia y Licenciamiento (OTL) además del patrocinio de Santander, – busca identificar y promover emprendimientos de base científica-tecnológica desarrollados por estudiantes de pre y postgrado de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Juan Pablo, Juan Cristóbal y Sebastián ganaron el primer lugar con Vuela Manque, (@vuela.manque), que  desarrollaron también como tesis del magíster. Se trata de una plataforma que conecta, sin costo, a pilotos de avión con personas que requieren transporte aéreo. Una startup que se define como “el Uber de la industria aérea” y que sigue vigente, a pesar de que la crisis sanitaria los obligó a pausar. Estamos sin operaciones debido a la pandemia, pero fortaleciéndonos para salir con todo cuando se pueda,” cuenta Juan Pablo.

¿Y qué significó para ellos desarrollar este emprendimiento exitoso cuando aún eran universitarios? “Vuela Manque le dio un cierre a lo que fue una linda etapa en la UAI. Personalmente me quedo con la satisfacción que da crear una solución a un problema real. Durante los meses que alcanzamos a operar, volamos con más de 100 pasajeros y cada uno de ellos quedaba feliz con la propuesta que armamos siendo universitarios. Por otro lado, la experiencia de ganar Prototypes fue un lujo, desde las mentorías que recibimos hasta el jurado que presenció la final. Ser reconocidos con el primer lugar entre cerca de 80 equipos fue algo inolvidable” dice Juan Cristóbal.

El sello UAI

Si bien Vuela Manque es un emprendimiento que aún está en marcha, tanto Juan Pablo como Juan Cristóbal se están desarrollando de forma paralela en el mundo laboral. Juan Pablo trabaja en la subgerencia de Innovación de Coopeuch, como gestor de innovación. “Principalmente analizo y gestiono nuevos negocios y procesos para la organización, además de facilitar instancias de innovación y research.” Juan Cristóbal, por su lado, siguió ligado al emprendimiento y abrió Holbox, un servicio de fulfillment y pickup ubicado en Viña del Mar. “Entregamos espacio de almacenamiento para emprendedores, preparamos sus envíos y luego los despachamos con diferentes couriers para que ellos puedan dedicarse exclusivamente a vender. Además ofrecemos el servicio de retiro en tienda, para que los clientes puedan retirar sus productos en una excelente ubicación en el plan de Viña del Mar.”

El modelo educativo de la Universidad Adolfo Ibáñez está basado en tres pilares: El programa de Artes Liberales, la formación en competencias profesionales y la especialización en el último tramo de la carrera. (A partir de este 2021, con el lanzamiento del modelo 3+2 en la malla de Ingeniería Comercial, esta especialización se dará en los dos últimos años de la carrera). Para especializarse, los alumnos de comercial pueden elegir entre 13 magísteres. Juan Pablo y Juan Cristóbal optaron, en el último tramo de su carrera, por el Magíster en Innovación y Emprendimiento, MIE.

“Elegí el MIE en primer lugar porque me daba continuidad en lo que más me gustaba: poder crear y escalar cosas, pudiendo impactar en la sociedad. Para mí es muy gratificante ver que pequeños cambios, pueden generar grandes instancias para otras personas. El MIE estaba enfocado en eso y me dio muchas más herramientas para seguir perfeccionándome” explica Juan Pablo. “El MIE era por lejos era mi primera opción porque me daba la oportunidad de crear un emprendimiento al alero de excelentes profesores. Es un lujo poder contar con profesores que te acompañan durante un año a desarrollar un problema que te apasione. El ser un magister pequeño le entrega la posibilidad de tener un aprendizaje mucho más personalizado. Además, poder realizar mi práctica profesional en una empresa inserta en el ecosistema emprendedor era algo que le otorgaba un plus al último año de universidad,” cuenta por su parte Juan Cristóbal.

Sobre el modelo educativo de la Universidad Adolfo Ibáñez, Juan Pablo dice que el mayor aporte es que no solo comprendía ciencias duras. ”Si bien las matemáticas y economías son esenciales para cualquier ingeniero, fueron las habilidades blandas y el enfoque en los negocios, en especial el emprendimiento, lo que realmente la hacen destacar sobre el resto. Y cuando hablo de negocios, no solo en un enfoque económico o lucrativo, si no en el valor compartido y la responsabilidad social empresarial que rodea el ambiente de un negocio, que puede impactar aún más que solo el dinero. Convivir con el medio ambiente, las personas y los colaboradores es mucho más fuerte y gratificante. La UAI tiene en su malla eso muy inserto”. “Lo más valioso”, señala por su parte Juan Cristóbal,  “son los ramos que no solo se quedan en la cátedra sino que también te obligan a salir a la calle a aplicar y validar el aprendizaje, esas pequeñas experiencias que uno va teniendo a lo largo de la carrera permiten crear un sello distinto en los alumnos de la UAI.”

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