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Empleo femenino registra notoria caída en sectores de ocupación tradicionalmente dominados por mujeres

12 de Noviembre 2020 Noticias

En su más reciente edición, el Boletín Laboral elaborado por la Escuela de Negocios UAI a través de su Centro de Economía y Política Regional (CEPR) con el apoyo del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), correspondiente a los datos del trimestre móvil julio-agosto-septiembre de 2020, dedicó el tema del mes al análisis de las brechas sectoriales de género.

Así, se constata que el empleo femenino ha sido fuertemente afectado en el marco de la crisis sanitaria, especialmente en sectores económicos que tradicionalmente poseen una mayor participación de mujeres.

Panorama regional

En la Región de Arica y Parinacota, si bien la ocupación de ambos sexos disminuyó fuertemente al inicio de la pandemia, a partir del trimestre móvil JJA-2020 solamente las mujeres continúan bajando su nivel de ocupación, mientras que los hombres la aumentan levemente (227 más hombres ocupados versus 96 menos mujeres ocupadas en el período de análisis).

La situación por sector también revela grandes diferencias entre hombres y mujeres. Si bien la disminución de la ocupación en los sectores de comercio y alojamiento y servicio de comidas es relativamente similar entre hombres y mujeres, la variación en doce meses de estos niveles indica que, en ambos sectores, las mujeres perdieron proporcionalmente muchos más puestos de trabajo que los hombres. A nivel regional, las mujeres tradicionalmente dominan en ocupación en los sectores de actividades de los hogares, educación, otras actividades y servicios personales y sociales  y comercio. Sin embargo, el empleo femenino en comercio cae por debajo del masculino, a pesar de que antes de la pandemia era siempre superior.

Actualmente existen cerca de seis mil mujeres trabajando en comercio (-54% en 12 meses), mientras que más de ocho mil hombres se encuentran empleados en dicho sector económico (-24% en 12 meses).

El boletín agrega que también “se evidencian brechas de género que se cierran y otras que se abren”. Por ejemplo, el sector educación -que suele ser dominado por mujeres- muestra que la brecha de participación de género se acorta, tanto por el aumento de hombres en él (74% más en 12 meses), pero más por la disminución de la participación femenina en dicha área (-34% en MJJ-2020 y -9% en JAS-2020).

Por otro lado, los sectores de actividades financieras y actividades profesionales y administrativas, que tenían niveles de ocupación similares entre hombres y mujeres pre-pandemia, ahora muestran aumento de brechas de participación dada la caída del empleo femenino ellos (-23% y -27% en 12 meses, respectivamente).

El boletín correspondiente a la Región de Antofagasta, en tanto, constata que el empleo femenino ha sido fuertemente afectado en esta crisis sanitaria. “Además de que los sectores con alta proporción de empleo femenino aún se encuentran en proceso de reapertura (comercio, alojamiento y comidas, servicios, entre otros), las responsabilidades domésticas han recaído desproporcionalmente en manos de mujeres”.

El informe agrega que, al observar la pérdida de empleo por género en 2020, se aprecia que los hombres han perdido 28.597 empleos durante este periodo, mientras que las mujeres perdieron 15.493 puestos de trabajo. Sin embargo, los trabajos femeninos son más difíciles de recuperar, considerando que en la región de Antofagasta predomina el empleo masculino debido a la especialización generada alrededor de la industria minera.

En la misma región, los sectores que tradicionalmente concentran una mayor ocupación femenina son los de actividades de los hogares, alojamiento y servicios de comidas, actividades financieras, seguros e inmobiliarias, comercio, educación y otras actividades y servicios sociales y personales. A excepción del sector educación, en las otras cinco áreas la cantidad de mujeres empleadas disminuyó de forma notoria. De hecho, en el sector comercio, que a fines de 2019 llegó a tener 11.645 más puestos ocupados por este género, actualmente solo hay 3.397 más en comparación con los hombres.

La misma situación se repite en el sector de actividades financieras, seguros e inmobiliarias, en el que actualmente hay 196 más hombres trabajando. Esta cifra resalta al ser comparada con lo que ocurría a mediados de 2019, cuando existían 2.874 más mujeres empleadas en dicha área económica.

Por otra parte, al revisar la variación de la ocupación por género, es posible apreciar que el sector actividades financieras, seguros e inmobiliarias es aquel en el que el empleo femenino ha disminuido más notoriamente, con un 67% menos mujeres en relación con lo observado doce meses atrás.

En el sector de actividades de los hogares -en el que casi la totalidad de los trabajadores son mujeres- ha disminuido en un 59% la ocupación femenina. Por ello, añade el boletín, “es sumamente relevante tener en cuenta estas cifras para crear planes y programas de empleo que permitan mitigar la notoria disminución de las mujeres en estos sectores económicos, de modo tal que la ocupación femenina se reactive y dichos puestos ocupados por mujeres no se pierdan”.

En la Región de Valparaíso, la ocupación femenina fue afectada fuertemente por el estallido social en octubre de 2019, a diferencia de la ocupación masculina. Adicionalmente, y en particular en el último trimestre, solo 21% del incremento en ocupación son mujeres, revelando que la recuperación del empleo es más favorable a las ocupaciones de hombres.

La situación por sector revela grandes diferencias entre hombres y mujeres. Existe un grupo en el que el impacto es similar, integrado por los sectores de comercio y alojamiento y servicio de comidas, los cuales muestran una baja similar del nivel de ocupación entre hombres y mujeres.

En un segundo grupo las mujeres aparecen relativamente peor. En Valparaíso, éstas tradicionalmente dominan en ocupación en los sectores de actividades de los hogares, otras actividades sociales y personales y educación. Sin embargo, en estos sectores son los que se evidencian las mayores caídas de ocupación de mujeres respecto a los hombres. Así, en el sector de actividad de los hogares, ha disminuido en más de la mitad respecto a sus niveles pre-pandemia, mientras que en otras actividades sociales y personales la caída es del 30%, y en educación, a pesar de que la caída llegó a ser de más del 25%, se ha estado recuperando, pero a menores niveles que los hombres.

En un tercer grupo, las mujeres pierden más participación. Si bien el empleo masculino es mayor en los sectores de actividades financieras, seguros e inmobiliarias, así como en actividades profesionales, la brecha entre empleo masculino y femenino se ha acrecentado durante la pandemia. En estos dos sectores, el empleo masculino está 12% por encima del nivel de antes de la pandemia (JAS-2019), mientras que la ocupación femenina ha caído en casi 3 mil y 7 mil ocupadas desde febrero, respectivamente. En consecuencia, en el trimestre JAS 2020, el 35% de los ocupados del sector de actividades financieras son mujeres, comparado con 42% en febrero, y en el sector de actividades profesionales la proporción de trabajadoras mujeres ha disminuido de 46% a 39% entre febrero y agosto.

En un cuarto grupo, las mujeres están relativamente mejor. Éstas han aumentado su participación en los sectores de administración pública y defensa, y en industrias manufactureras. “En términos absolutos, el empleo femenino en estos sectores ha aumentado en 3.500 y casi 3 mil desde febrero, respectivamente. En términos relativos, la proporción de trabajadores del sector administración pública que son mujeres aumentó en 18,3% en 12 meses, mientras que la participación de mujeres en el sector de industrias manufactureras ha recuperado sus niveles respecto a la situación del 2019 solo estando 4,9% por debajo de JAS-2019”, señala el boletín.

En el caso de la Región Metropolitana, el informe constata que en sectores con alta participación de mujeres como son actividades de los hogares y servicios sociales y personales, se observa una caída significativa en el empleo femenino, no así de hombres, lo que aumenta la brecha ocupacional de género. Se observa también que en sectores que concentran un gran número de trabajadores, como comercio y manufactura, los movimientos son similares para ambos géneros. Solo en el caso de construcción se observa una caída significativa para hombres, y no para mujeres, dentro de los sectores con más empleo.

“Estas diferencias sectoriales pueden ser importantes a la hora de implementar políticas de recuperación del empleo… Las mujeres tienen una alta participación laboral en sectores como actividades del hogar, educación y servicios sociales y personales. Es posible que en este tipo de actividades haya una mayor cantidad de PYMES, o incluso trabajo por cuenta propia, por lo que puede que los programas de subsidio del empleo no sean ampliamente utilizados en estos sectores. Por lo tanto, es importante considerar las diferencias entre la composición de género”, afirma el estudio.

Finalmente, en la Región del Bío-Bío, si bien ambos géneros fueron severamente afectados por la pandemia, las mujeres sufrieron un golpe más fuerte en la ocupación que los hombres. Por otra parte, si bien la recuperación del empleo femenino comenzó en junio y se mantuvo más estable en los meses siguientes, actualmente se encuentra estancada, aunque crece en mayor número que la ocupación masculina.

La situación por sector revela importantes diferencias entre hombres y mujeres. Entre ellas es posible destacar:

Hasta inicios de este año, los sectores que contaban con mayor cantidad de mujeres ocupadas en la región eran actividad de los hogares, actividades financieras, seguros e inmobiliarias, alojamiento y servicios de comidas, educación y otras actividades y servicios sociales y personales.

Dentro de esas categorías, los sectores de actividad de los hogares, actividades financieras, seguros e inmobiliarias, alojamiento y servicios de comidas y otras actividades de servicios sociales y personales muestran una baja sostenida en la ocupación femenina, mientras que la masculina se mantiene estable.

Asimismo, en el sector de otras actividades de servicios sociales y personales, al revisar la variación de la ocupación en los últimos doce meses, podemos ver que ella ha disminuido en cerca de 20% con respecto al año anterior. Una situación similar se da para las mujeres en las áreas de actividades profesionales y administrativas, en la que la variación negativa en los últimos doce meses llega al 37%; y en actividades financieras, seguros e inmobiliarias, donde la baja de participación femenina llega a alrededor de un 17% en comparación con el año anterior.

“Es sumamente relevante tener en cuenta estas cifras para crear planes y programas de empleo que permitan mitigar la notoria disminución de las mujeres en estos sectores económicos, de modo tal que la ocupación femenina se reactive en la región de Bío-Bío”, concluye el boletín.

 

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