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Doctorado en Procesos e Instituciones Políticas tiene a su quinto graduado

A través del formato de videoconferencia, Patricio Espinosa obtuvo el grado de Doctor del programa Doctorado en Procesos e Instituciones Políticas (DPIP), impartido por la Escuela de Gobierno UAI, al aprobar con distinción máxima la defensa de su tesis titulada: “Patrimonialización indígena: administración étnica para la conservación del estado liberal”.

Patricio expuso ante la comisión examinadora conformada por Andrés Estefane, investigador y presidente de la Asociación Chilena de Historiadores y profesor lector de la tesis; Miguel Vatter, profesor del Departamento de Ciencia Política en Flinders University, Australia; Maite de Cea de la Universidad Diego Portales, Verónica Figueroa de la Universidad de Chile y Daniel Chernilo director del Doctorado en Procesos e Instituciones Políticas (DPIP).

Patricio es Antropólogo de la Universidad Católica de Temuco e ingresó al DPIP en 2017. Sus principales áreas de investigación son la sociología política y del derecho, cambio social, políticas públicas y pueblos indígenas. Se ha desempeñado como docente e investigador en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Temuco. Desde 2018 es miembro de The CALACS Indigenous Studies Working Group y de la Red de Pobreza Energética. Su investigación doctoral se centró en el estudio el significado, función y performatividad del proceso de patrimonialización de los pueblos indígenas. En su hipótesis propone que la patrimonialización constituye una forma de protección de la soberanía estatal que opera reconfigurando la soberanía de los pueblos indígenas mediante la integración legislativa de los mismos.

“La tesis estudia la relación entre el pueblo mapuche con el estado. Por tanto no puede ser un tema más importante en el contexto de la Convención Constituyente y es una contribución a la discusión sobre cómo se pueden repensar las relaciones entre el estado y los pueblos originarios. Lo otro importante es que Patricio es el quinto tesista ya graduado del doctorado y que es una tesis que fue evaluada por gente proveniente de las ciencias políticas, la historia, antropología, filosofía política y sociología, lo cual refleja el perfil interdisciplinario del doctorado”, comenta al respecto Daniel Chernilo, director del DPIP.

En esta entrevista Patricio cuenta detalles de su investigación, así como el aporte del DPIP para el desarrollo de su trabajo académico y la experiencia como alumno del programa.

-¿Qué te motivó a enfocar tu tesis doctoral en la investigación del proceso de patrimonialización de los pueblos indígenas?

Fue una motivación principalmente teórica. Cuando observamos las formas mediante las cuales el derecho opera sobre los pueblos indígenas este, por lo general, lo hace mediante un lenguaje conservacionista y revalorativo en que el concepto de patrimonio adquiere relevancia. Se trata de un lenguaje dominante que puede distinguirse en constituciones políticas y legislaciones de diversos estados a partir de los años setenta y en América Latina, especialmente a partir de la década de los años noventa. Este es un lenguaje que no opera con otros grupos sociales que reivindican derechos, de modo que explorarlo implica aproximarse a las formas con las cuales el estado comprende la reparación respecto de los pueblos indígenas. Investigar las condiciones de posibilidad de este particular lenguaje jurídico, junto con comprender las consecuencias que de éste se derivan, fue lo que me impulsó a orientar la tesis en este camino. Tengo, además, una motivación adicional. Soy de Temuco. Allí se encuentran mis raíces familiares. Creo que la investigación, al incorporar un capítulo dedicado al pueblo mapuche en Chile, puede ofrecer luces para distinguir la forma en que se reconfigura jurídicamente el conflicto entre el estado y dichos actores.

-¿Cuáles fueron las principales conclusiones de esta investigación?

A modo muy sintético, la principal conclusión es que el estado, vía patrimonialización, habilita pero al mismo tiempo constriñe la acción política de los pueblos indígenas a una dimensión cultural donde la forma jurídica de dicha dimensión es el resultado que se obtiene cuando el derecho liberal opera desbordado por las reivindicaciones políticas de estos actores. Por tanto, y al contrario de lo que se postula por regla general en la literatura especializada, esa dimensión cultural sí posee un contenido normativo pero que permanece encubierto mediante la narrativa culturalista. Por ejemplo, al analizar ese contenido normativo es posible distinguir la concepción propiamente indígena respecto de la política y el derecho como ámbitos vinculados a una “comunidad de vida” cuya radical interconexión va más allá de las ideas de participación política y de propiedad restringidas al derecho individual. Se trata, entonces, de una dimensión que desafía al estado como actor creador de un sistema de normas jurídicas, y que por tanto conecta con la noción de soberanía indígena.

-¿Qué es lo que más destacarías de tu paso por el DPIP y que aconsejarías a los nuevos/as postulantes?

Lo que me resultó más destacable es la interdisciplinariedad del programa. Cuando postulé recuerdo que fue precisamente este punto lo que más me llamó la atención porque en aquel entonces no encontré un programa doctoral en Chile que tuviese esa característica. Al interior del programa esa interdisciplinariedad se materializa en cursos y seminarios, varios de ellos organizados por duplas docentes. Y también en coloquios donde los estudiantes deben presentar avances y responder las dudas y comentarios de académicos provenientes de las más diversas disciplinas. El doctorado, en tal sentido, estimula a sus alumnos a explorar y “perderse” en debates y enfoques muy diversos, pero que finalmente permiten perfilar las preguntas de investigación de manera mucho más atingente y original. En mi caso, esa exploración me permitió conectar con la filosofía política y la historia conceptual, enfoques que en lo sucesivo resultaron fundamentales para el desarrollo de la investigación. Otro punto para destacar es la excelencia del claustro académico. Haber tenido seminarios con profesores que se encuentran en las altas cumbres del debate científico nacional e internacional es una experiencia muy enriquecedora. Ahora, no creo estar en posición de ofrecer un consejo a los nuevos postulantes, pero quizás si algo pudiese indicar al respecto es que hay dos puntos relevantes a la hora de postular al programa: tomarse el tiempo para elaborar un proyecto de investigación con coherencia interna y tener la capacidad de presentarlo con claridad frente a la comisión académica.

-¿Cuál fue el mayor aporte del DPIP para tu trabajo académico y de investigación?

El mayor aporte, sin duda, es el espíritu interdisciplinario del programa formativo. Este representa un punto crítico al considerar las problemáticas sociales emergentes y la forma en que estas desafían las capacidades de las disciplinas tradicionales para su comprensión. Por otro lado, es muy relevante el apoyo económico que el programa brinda a sus estudiantes  que, en mi caso, me permitió participar de diversas actividades científicas en el extranjero y publicar un artículo en una prestigiosa revista especializada. También destaco las amplias posibilidades de inserción académica que ofrece el programa para sus estudiantes. Gracias a ellas puede desempeñarme como colaborador y asistente de proyectos de investigación y también como profesor de posgrado.

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