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¿Cuál es el rol de los consumidores y de la industria ante la escasez hídrica?

22 de Marzo 2022 Noticias

De acuerdo con proyecciones de la Universidad de Columbia, en cuatro meses más en Latinoamérica, y en particular en la zona centro/sur de Chile, se registrará entre un 50% y un 70% menos de precipitaciones que en años normales. Una situación que los expertos no dudan en calificar como crítica. En el Día Mundial del Agua, el académico de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez, José Luis Opazo (PhD in Science and Technology Policy Studies, University of Sussex, Reino Unido) aborda las dimensiones de la escasez hídrica y lo que consumidores y empresas pueden hacer para mitigarla.

La crisis mundial del agua es un hecho, pero por lo general tendemos a visualizar sus efectos a mediano o largo plazo. ¿Cuál es realmente la situación o el panorama que vivimos hoy en día?

– La crisis del agua tiene dos dimensiones. Una es el aumento del consumo en general y la poca eficiencia que tenemos en la sociedad, y la otra es cómo se agrava esto dada la realidad del cambio climático… Con éste, cambian los patrones de disponibilidad y de distribución del agua y también ocurren fenómenos climáticos extremos que hacen que cuando llueve, llueve mucho en poco tiempo. Fenómenos climáticos extremos como escorrentías, tormentas y sequías prolongadas, por el otro lado, y más profundas.

En términos específicos, nuestro país es uno de los más vulnerables al cambio climático… En general, hay una disminución de los patrones de precipitación en Chile. Particularmente en la zona central, donde está concentrada la mayor actividad productiva -agricultura, industria- y población, ha disminuido más o menos un 30% la precipitación en los últimos treinta años. Tenemos un tercio menos de agua que cae, y aparte cae en períodos que hace que escurra y que no se acumule; las temperaturas en las montañas son más altas, entonces no se acumula como nieve. Todo esto explica que haya un problema de disponibilidad de agua grave.

– ¿Podría esto llegar a requerir un racionamiento generalizado durante el año?

– En general, la gestión del agua depende mucho de las cuencas, las que tienen características distintas. En Santiago hay dos cuencas: la del Mapocho y la del Maipo. Por eso en las últimas semanas se ha hablado del racionamiento del sector oriente o nororiente de Santiago. Esas comunas se abastecen del cauce del Mapocho y en particular el Mapocho tiene menos agua y no hay capacidad de embalse. En cambio, en el río Maipo están los embalses en la precordillera, entonces hay agua acumulada, por lo que no habría ese problema en las otras comunas. Aquí se suma que las comunas que se abastecen del Mapocho son las que tienen el mayor consumo per cápita.

El experto de la Escuela de Negocios UAI explica que lo anterior se debe al uso de agua potable para riego, particularmente de jardines. “Uno puede más que quintuplicar el consumo de verano respecto del invierno en las casas que tienen jardín”, retrata.

Mirada sectorial

José Luis Opazo explica que es importante comprender que de toda el agua que tenemos disponible y usamos, cerca de un 70% se utiliza en la agricultura, un 20% se ocupa en la industria y alrededor de un 10% se destina al consumo humano. “Esto hace necesario mirar todos los sectores para poder hacer buenos diagnósticos y proponer estrategias de eficiencia”, dice.

-Partiendo por el uso residencial, ¿qué podemos hacer en nuestro día a día para cuidar este recurso?

Necesitamos repensar nuestros patrones de consumo de agua: qué significa eso, en ciertos lugares, repensar la forma como vivimos… Hay que rediseñar jardines, disminuir el consumo, ser más eficientes en el uso diario… Este es un tema complejo, entonces, no es abordable solamente por un cambio conductual, si no que requerimos también transformaciones que tienen que ver con cambios en la regulación y con prácticas de las empresas que abastecen agua; no solamente el consumidor final es el responsable de ser eficiente… Entonces, evidentemente que hay que consumir menos en la casa, pero acompañado de estrategias, políticas e inversiones que permitan hacer eso. Por ejemplo, estrategias que busquen empezar a reutilizar aguas grises. Eso significa, donde está todo construido, reconstruir.

Hay que repensar la forma en que regamos en la agricultura, hay que hacer embalses, microembalses en distintos lugares, hay que pensar en un riego cada vez más eficiente y tecnificado. Y en la industria también… Hay un tema importante de inversión en infraestructura para ser más eficientes. Todo esto implica cambiar la manera como entendemos nuestras prácticas de consumo a todo nivel, desde lo doméstico hasta lo industrial y ahí hay un tema transversal que es la política pública: por dónde se van enfocando los esfuerzos y dónde es más eficiente poner los recursos.

El rol de las empresas 

¿Qué pueden hacer las empresas para contribuir al cuidado del agua? Opazo señala que la respuesta a esta pregunta supone observar el problema desde diferentes perspectivas. Primero, desde el punto de vista de las empresas sanitarias: aquellas que abastecen agua.

“Hay toda una discusión respecto si es que hay que nacionalizar a las sanitarias, si es que están sobre utilizando los derechos de agua, etc. Ahí yo pondría en contexto el rol que han tenido las empresas sanitarias en Chile en el contexto latinoamericano”, afirma. “Somos el país más avanzado de Latinoamérica en términos de abastecimiento de agua potable y de saneamiento. Y eso, gracias a un modelo que se definió 20 años atrás o más, en el cual decidimos como Estado trabajar en conjunto con empresas para poder satisfacer esas necesidades, y que ha sido o fue un modelo muy exitoso que permite que hoy día gran parte de la población cuente con agua potable y con saneamiento como ningún otro país de Latinoamérica. Entonces, hay un rol de ellas evidentemente de seguir avanzando en el contexto de vulnerabilidad al cambio climático, de menor cantidad de agua y de ir modificando los modelos de negocios”.

En este ámbito, agrega el académico, el rol de la Superintendencia de Servicios Sanitarios como ente fiscalizador resulta crucial.

En segundo lugar, desde la mirada de las empresas que utilizan agua, “éstas requieren incorporar estrategias de gestión del recurso, estrategias de sostenibilidad que incorporen el agua como un elemento clave para ser más eficientes, buscar maneras distintas de producir sus bienes y servicios, y ahí hay un proceso importante de innovación… Aquí hay estrategias de eficiencia, de medición, plantear metas, etc. Y hay que avanzar fuertemente en eso”, señala.

Finalmente, en opinión del experto, está el desarrollo de tecnologías de eficiencia. “En general nosotros importamos las tecnologías… Somos un laboratorio en términos del agua y debiésemos avanzar también en el desarrollo de innovación, en productos, en servicios, en modelos de negocios que nos permitan caminar mucho más rápido para poder ofrecer nuevos servicios, nuevos productos, nuevas maneras de utilizar el agua. Allí hay un rol importante del sector productivo, de la empresa, para introducirse en estos temas, que son claves a nivel mundial”, concluye.

 

 

 

 

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