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Cristóbal Bellolio: “El populismo es un fenómeno que en ciertos escenarios será un riesgo y en otros un correctivo para la democracia”

17 de Mayo 2022 Entrevistas Noticias

Sobre la noción del concepto de populismo y los recientes movimientos sociales en Chile, como el estallido social de 2019, expuso el académico de la Escuela de Gobierno UAI, Cristóbal Bellolio, en la Universidad Autónoma y la Universidad Complutense de Madrid, invitado como parte de la delegación de académicos chilenos que viajó a España en el marco del proyecto Jean Monnet de la Unión Europea: “Impacto, riesgos y oportunidades de populismo en Europa y Latinoamérica”. La iniciativa, en la que participa la UAI, es dirigida por la profesora Paullina Astroza de la Universidad de Concepción e incluyó reuniones con académicos/as españoles y de otros países de Europa y América Latina para discutir sobre el populismo, desde una perspectiva teórica y empírica. Además, los asistentes participaron en conferencias en el Instituto Real Elcano y en el CIDOB de Barcelona.

Ya de regreso en Chile conversamos con el profesor Bellolio sobre su visión respecto a los desafíos del populismo y su nuevo libro “El Momento Populista Chileno” que será publicado próximamente.

-¿Cuáles son los principales riesgos del populismo en Latinoamérica?

Yo trabajo con una concepción neutra o minimalista de populismo, lo que quiere decir que intento despojar el concepto de una evaluación necesariamente negativa, como se suele usar, o necesariamente positiva, como lo postulan algunos teóricos que siguen a Ernesto Laclau. Como dice Cristóbal Rovira, colega de la UDP, el populismo es un fenómeno ambivalente que en ciertos escenarios será un riesgo y en otros un correctivo para la democracia. Desde una posición liberal, los riesgos son evidentes: el populismo busca la expresión ilimitada de la voluntad popular y, en ese sentido, es una fuerza democratizadora, pero erosionando el sistema de contrapesos y mecanismos contramayoritarios del constitucionalismo liberal, que están ahí justamente para proteger a las minorías y a los derechos individuales. También hay cierto riesgo en materia de pluralismo, si consideras que la elite o los adversarios no son interlocutores legítimos porque son siempre “enemigos del pueblo”. Finalmente, creo que la comprensión agonista o adversarial de la política que tiene el populismo, donde la legitimidad se funda en el poder de imponer una nueva hegemonía, se opone a la comprensión más consensual y deliberativa propia de la teoría política liberal, donde la legitimidad se funda en un acuerdo transversal. Es lo que hemos visto un poco en la Convención Constitucional.

– A propósito de tu reciente viaje a España donde te reuniste con académicos/as de distintos países ¿Cuál es la mirada internacional sobre el auge del populismo en Latinoamérica?

Se suele decir que el populismo es un fenómeno prototípicamente latinoamericano, pero gran parte de la nueva literatura al respecto viene de Europa. Me da la impresión de que ellos ven con mejores ojos nuestro populismo que el de ellos, en la medida que los populismos latinoamericanos serían “incluyentes”. Es decir, han incorporado al proceso político y validado socialmente a sectores históricamente marginados, mientras los casos paradigmáticos de populismos europeos serían “excluyentes”, en la medida que la frontera con el otro se traza en la afirmación de una identidad nacional y ética, donde el adversario es el inmigrante.

-¿Nos puedes adelantar algo de tu próximo libro donde abordarás el populismo en Chile?

El libro se llama “El Momento Populista Chileno”, pero está planteado como una hipótesis que el lector debe confirmar o rechazar. Lo que hago es escoger tres elementos conceptuales del populismo que están presentes transversalmente en casi toda la literatura -la liberal y la radical-, y en casi todos los enfoques metodológicos al respecto. Luego contrasto esos tres elementos con dos fenómenos recientes de la política chilena: el estallido social y el ascenso de José Antonio Kast. La idea es evaluar ambos fenómenos de acuerdo con los criterios acordados, sin respuestas prefabricadas. Por ejemplo, el estallido social será populista si descansamos exclusivamente en la idea de pueblo virtuoso versus elite corrupta. Pero no lo será si el populismo, como sostienen algunos autores y enfoques, necesariamente requiere un líder carismático que hable por el pueblo. Kast será populista si se trata de seguir el manual de Trump y Bolsonaro antagonizando a una elite política, cultural y mediática, pero no lo será si adoptamos el enfoque sociocultural o performático que requiere un líder que haga alarde de lo bajo o lo vulgar. Es la invitación a un ejercicio intelectual a partir de la literatura académica sobre populista, presentado en forma digerible para una audiencia general.

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