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Convención Constitucional: Los desafíos que vienen

17 de Marzo 2021 Noticias

Próximamente Chile escogerá a los 155 convencionales constituyentes que tendrán la tarea de redactar una nueva Constitución. Un proceso inédito en la historia del Chile que implica varios desafíos y que también tiene a la comunidad internacional con la mirada puesta en nuestro país, entre otras cosas, por el carácter paritario de la Convención. El nuevo texto deberá ser escrito en un plazo de 9 meses, con prórroga por 3 meses más si así lo considera necesario un tercio de convencionales o el presidente de la instancia.

De esta manera, a inicios de 2022 vence el primer plazo para entregar la propuesta de texto constitucional. El organismo deberá  aprobar los diferentes aspectos de la carta fundamental por al menos dos tercios de sus integrantes lo que implicará articular demandas y expectativas y -algo fundamental- buscar acuerdos políticos. Ese mismo año deberá realizarse el plebiscito de salida donde los ciudadanos podrán aprobar o rechazar el texto redactado por la Convención el cual será con voto obligatorio. La eventual promulgación del texto sería en 2022 y con ello Chile tendría un nueva Constitución que reemplazaría a la de 1980.

Sobre los desafíos que se vienen para esta primera etapa, las claves del proceso y el rol de la academia, nos hablan aquí la profesora de la Escuela de Gobierno, Francisca Rengifo y el profesor de la Facultad de Derecho, Rodrigo Correa, ambos integrantes de Razones Constituyentes, iniciativa de la U. Adolfo Ibáñez que busca aportar al debate constitucional desde la información, la opinión y el debate de ideas.

¿Cuál será el mayor desafío para los independientes una vez esté constituida la Convención?

Francisca Rengifo: El mayor desafío será mantener la posición independiente por la cual fueron elegidos. Por cierto, toda participación y discusión política se realiza a partir de un punto de vista  y es indispensable que así sea para enriquecer la pluralidad de visiones, porque el punto de vista es el foco con el que se iluminan los múltiples aspectos de un problema. La independencia favorece que exista diversos puntos de vistas, que salgan a la luz todos los elementos que se entrelazan en una Constitución y que el debate sobre ella no se reduzca a intereses de partido con miras a su sobrevivencia en el corto plazo. Los independientes pueden jugar un papel clave en revitalizar a los actuales partidos políticos, en profundizar la democratización del país.

Rodrigo Correa: Las normas constitucionales deberán ser aprobadas por dos tercios de los miembros de la Convención. Al ser quórum alto, difícil de conseguir, potencia el poder de toda facción a influir en el contenido del texto. El mayor desafío de los independientes será aprovechar ese poder. El problema es que eso supone, en cierto sentido, que los independientes dejen de ser independientes, pues dicho poder exige actuar como grupo.

¿Y cuál será el rol de la academia en esta etapa del debate?

Francisca Rengifo: La discusión pública es la mejor manera, sino la única vía de sobrevivencia para la democracia.  Los y las académicos tenemos que contribuir desde las diversas perspectivas disciplinares a proveer de mayor espesor al debate constitucional. El conocimiento, en todos sus ámbitos, es vital para las sociedades, porque nos permite administrar la ansiedad política de contar con las certezas indispensables para tomar decisiones adecuadas. El conocimiento nos permite evitar el juego de ganadores o vencedores y participar de un debate público genuino en el que prevalecen los mejores argumentos.

Rodrigo Correa: La academia debe enriquecer el debate. En primer lugar, debe contribuir a diagnosticar los problemas constitucionales que enfrenta el país. En segundo lugar, debe mostrar la alternativas que tiene la disposición para regular. En tercer lugar, debe señalar las potenciales consecuencias de las instituciones constitucionales que la Convención considere. Uno de los riesgos del proceso constituyente es olvidar que una Constitución no es una síntesis de sueños. La Constitución debe ser capaz de conducir la actividad estatal. Y eso supone cumplir ciertas condiciones. La academia, al enriquecer el debate de las tres maneras propuestas, estará contribuyendo a la redacción de una constitución con vigencia.

¿Qué deberíamos esperar del trabajo de la Constitución durante este año?

Francisca Rengifo: Un trabajo de honestidad política, es decir, de discusión a partir de argumentos fundados y en la que prevalecen los más sólidos. Un trabajo serio, aunque sea una perogruyada, y eso exige que nuestros/as constituyentes lo realicen con los estándares que exige la política: capacidad de diálogo, conversación auténtica, y habilidad de negociación para que prevalezcan los intereses públicos. Esos estándares serán garantías de un trabajo constituyente que genere legitimidad constitucional también hacia el futuro; porque –por ejemplo- la perspectiva histórica nos muestra cuán contingentes y diversas han sido las constituciones, y en consecuencia, nos recuerda que no hay una única fórmula constitucional que resuelva la democracia.

Rodrigo Correa: En las primeras semanas la Convención debiera acordar los mecanismos de su funcionamiento. A continuación debiera identificar los principales desacuerdos y negociar un gran acuerdo que otorgue el marco para la posterior redacción de las normas particulares.

¿Cuál será el mayor desafío para las mujeres (en temas de equidad) que integrarán la Convención?

Francisca Rengifo: El viejo desafío de hacerse valer y ser tomadas en cuenta; claro que en esta Convención, siendo las mujeres la mitad de quienes la conformarán, cuentan con la oportunidad histórica de provocar cambios constitucionales con enfoque de género. Este desafío es también un aporte al debate constitucional, porque las miles de miles de experiencias de mujeres en la participación política manifiestan el aprendizaje e interiorización de la ética del respeto. Es decir, ellas nos recuerdan las limitaciones históricas de nuestra democracia, son por tanto portadoras de una manera respetuosa de pensarnos como sociedad, de valorar las diferencias e integrarlas efectivamente al principio de igualdad. “Todos/as somos iguales de maneras distintas”. La paridad en la conformación de la Convención es necesaria para provocar cambios de larga duración en materia de equidad: la relación entre hogar y libertad individual; familia y corresponsabilidad parental; igualdad salarial y previsión social.

En materia legal, ¿cuáles deberían ser los temas claves o de mayor relevancia en esta etapa de la Constituyente?

Rodrigo Correa: En primer lugar, el modo de generar y mantener el gobierno, sea desde el parlamento y mientras cuente con su confianza (parlamentarismo), o por elección popular directa por un período fijo (presidencialismo). En segundo lugar, la distribución territorial del poder. En tercer lugar, los derechos constitucionales y sus mecanismos de protección y promoción. En cuarto lugar, la organización de la judicatura.

¿Cuáles podrían ser las mayores dificultades para articular a los sectores políticos en el debate de las ideas?

Rodrigo Correa: La mayor dificultad será la dispersión que resultará tanto de una representación muy fragmentada, como de la ausencia de proyectos constitucionales suficientemente articulados. La exigencia de aprobación por dos tercios exige llegar a acuerdos, los que son más difíciles de alcanzar a mayor fragmentación.

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