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Un libro: “un bien esencial”

18 de Abril 2021 Columnas

La ministra de las culturas, Consuelo Valdés, celebra la noticia según la cual los libros acaban de ser declarados “bienes esenciales”: “La lectura tiene un valor permanente en la formación de las personas y cumple un rol fundamental en el bienestar de la salud de la población en contexto de confinamiento”, afirma. Según el nuevo instructivo, los libreros podrán entregar los libros mediante delivery, al igual que artículos como la comida y los remedios. Es, sin duda, un gran reconocimiento.

¿Pero qué significa declarar al libro como bien esencial? Si dejo de comer me muero… ¿eso significa que si dejo de leer me muero? ¿Que no podemos “vivir” sin los libros? Heinrich Heine, poeta alemán, acuñó esa conocida frase que dice que las personas capaces de quemar libros terminan algún día quemando seres humanos. Siguiendo esa lógica pero a la inversa, creo que las personas capaces de valorar como imprescindible un libro serán capaces algún día de valorar la persona humana en su integridad.

Existe una relación intrínseca entre humanidad y literatura, entre la dignidad del hombre y la naturaleza del libro como creación espiritual. Valorar la literatura como esencial es reconocer en ella algo profundamente humano. En la literatura me encuentro conmigo mismo y con el otro, en mi condición radical de sujeto desvalido y necesitado. Daniel Defoe, en su mal tildada novela de adolescente –Robinson Crusoe– relata la increíble alegría que su náufrago experimenta al encontrar a otro ser humano después de años de soledad y abandono en una isla. Viernes, quien es rescatado de la muerte por canibalismo, cambia del todo la vida de Crusoe. A tal punto que éste llega a afirmar: “Mi vida fue a partir de entonces tan agradable que, de no vivir bajo la amenaza de los ataques de otros salvajes, pensé que no me hubiera importado quedarme en aquel lugar el resto de mis días”.

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que se considere una cierta jerarquía u ordenamiento en las necesidades. Primero habría que satisfacer las necesidades “básicas” como alimentación, techo y abrigo… y recién ahí el ser humano podría abrirse a nuevas esferas supuestamente más altas o espirituales. Pero no es así. Precisamente porque estamos hechos de otra madera es que somos capaces de buscar abrigo, casa y cobijo. Crusoe encuentra a Viernes una vez que ha logrado organizar su mundo en sus aspectos más básicos, y pareciera que este orden viniera a probar que hay necesidades básicas y otras superiores pero prescindibles.

Pero Crusoe tan solo sobrevive esos penosos y largos años sin contacto con otro ser humano. Al encontrar a Viernes, Crusoe empieza a vivir nuevamente como ser humano. El encuentro entre ambos es crucial y transforma su existencia. Y eso es lo que nos entrega la literatura: la humanidad perdida. Y por eso los libros son “bienes esenciales”. Porque de verdad nos vamos muriendo sin ellos. Hoy más que nunca, post estallido social y en medio de esta pandemia que se prolonga más allá de todo lo imaginado, debemos buscar lo que verdaderamente nos permita vivir como seres humanos.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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