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¿Se transformará Chile digitalmente?

15 de Diciembre 2021 Columnas

Es capaz el estado de modernizarse, intentando seguir el ritmo de lo que significa una transformación digital en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo? Transformación digital no significa incluir tecnología en todos lados, sino que adaptar procesos, personas y cultura para convivir en un mundo altamente digitalizado, con cambios rápidos y constantes. Este concepto necesita de prácticas que no son fáciles de observar culturalmente en la sociedad chilena. Conceptos, por ejemplo, como el de agilidad. Hace bastante que los métodos ágiles se utilizan en las empresas, sin embargo, usan ideas que son difíciles de aceptar en nuestra sociedad: bienvenido el cambio, fallemos rápido y barato para aprender, hagamos iteraciones cortas, con entrega continua que nos permita adaptamos ágilmente. Ser ágil es una actitud y no tiene que ver con velocidad del cambio, sino con adaptabilidad.

Estamos mal acostumbrados a hacer cambios grandes, con entregas de alta visibilidad que nos permitan mostrar hitos impactantes, pero que, en la realidad, dejan gente fuera que no debieron excluir y, por supuesto, cuando vemos un ápice de mal funcionamiento, buscamos culpables y mostramos que el de la vereda del frente lo hace pésimo. La mentalidad ágil viene de una respuesta a desarrollar proyectos de software largos, sin pruebas constantes y, cuando lanzamos -después de meses o años de trabajo- resulta que el software ya no sirve, porque la competencia y el mercado cambiaron, así como el mundo digital nos ha mostrado. En este aspecto, los candidatos presidenciales tienen una tremenda responsabilidad de mostrar cómo transformarán digitalmente el Estado. Porque modernizarlo significa eso.

La rápida evolución que tuvo la comisaría virtual y su adaptabilidad es un ejemplo positivo de ello ¿ Puede un Estado ser ágil entonces? SÍ, Australia, quienes han estado usando estos métodos para, en ciclos cortos, intentando equivocarse lo antes posible, puedan hacer cambios pequeños, pero disminuyendo el riesgo en base a aprendizaje, porque testean constantemente lo que hacen, antes de implementar – por ejemplo- un sistema de evaluación de necesidades de viviendas. Alguien dijo una vez que el camino al éxito es ir de fracaso en fracaso y no en línea recta. La agilidad se apoya de este principio. Fallar es parte de lo que los seres humanos hacemos. ¿Cuándo dejamos de permitimos una equivocación? Claro, equivocarse con un proyecto de millones de dólares y con meses de desarrollo es diferente que equivocarse y aprender en un mini proyecto de unas semanas.

Entonces ¿qué nos impide cambiar? Candidatos Kast y Boric, ¿están dispuestos a que Chile sea un país ágil? Avanzaríamos en adaptabilidad y en resultados más certeros en políticas públicas, gastaríamos de forma más eficiente, entregando valor o aprendiendo del error más frecuentemente y, por cierto, nos daríamos cuenta de que ser ágil y transformarse digitalmente, si bien es tremendamente complejo, se puede lograr en base a aprendizaje constante.

Publicada por El Mercurio.

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