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Salud mental y primera infancia

31 de Mayo 2018 Columnas

El Gobierno de Chile, durante los primeros meses de administración, ha puesto la primera infancia dentro de sus prioridades. Lo anteriores una buena noticia, ya que es en este período en el que se adquieren las habilidades, tanto cognitivas como no-cognitivas, que sientan la base para el desarrollo futuro del niño.

Existe amplia evidencia sobre el impacto positivo que pueden tener las políticas públicas orientadas a este período de la vida –apropiadamente diseñadas y ejecutadas–, en diversos resultados futuros. La evidencia internacional muestra que, entre otras cosas, la inversión en infancia temprana aumenta los logros educacionales en la etapa escolar, lo cual a su vez amplía oportunidades laborales, y también reduce comportamientos de riesgo, tales como son embarazos adolescentes y conductas delictivas.

Entonces, para el diseño efectivo de políticas públicas enfocadas a la primera infancia, se vuelve relevante analizar los factores que afectan el desarrollo infantil temprano. Algunos de ellos son el entorno del niño, como características en su hogar,  el acceso a establecimientos de cuidado infantil y educacionales, así como el acceso a servicios de salud.

Respecto a este último, sabemos también que el estado de salud de la madre durante el embarazo tiene un efecto en la salud del niño cuando nace. Sin embargo, no sabemos tanto respecto del rol que juega la salud mental de la madre en el embarazo. En un estudio reciente para Chile, encontramos que, si una madre es expuesta a altos niveles de estrés durante su embarazo, esto afecta negativamente la capacidad del niño de desarrollar habilidades cognitivas y aumenta sus problemas conductuales en los primeros tres años de vida.

Esto es preocupante, ya que Chile es un país con alta incidencia en problemas de salud mental, particularmente entre mujeres. A pesar que Chile tiene una larga historia de políticas de salud pública orientadas hacia la salud física de las madres y su hijo en el período prenatal, el estado chileno está al debe en la cobertura de problemas de salud mental.

Nuestros resultados indican que la salud mental en el embarazo juega un rol crucial en el desarrollo de los niños. Por lo tanto, las políticas públicas orientadas a mejorarla –tanto en la población general como en particular en mujeres en período gestacional–deberían ser también una prioridad dentro de la agenda de primera infancia.

Publicado en La Segunda.

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