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Promesas incumplidas

6 de Junio 2021 Columnas

El pasado martes 1 de junio, el presidente Sebastián Piñera dio su último mensaje presidencial. Como ha sido la tónica durante los cuatro años de su gobierno, lo que primó fue la presencia de lugares comunes, frases grandilocuentes y la ausencia de la región de Valparaíso en su discurso.

No deja de ser curioso: Piñera no se tomó la molestia de hacer una mención a esta región ni siquiera por pudor con la zona donde debe realizar la cuenta pública. Nunca había ocurrido algo así en los otros mensajes,  salvo el 2019 cuando se anunciaron grandes proyectos (incumplidos). Lo cierto es que las consideraciones con nuestra región siempre fueron a cuenta gotas, tres veces el 2018 y dos veces el 2020.

¿Se le puede exigir algo así tomando en cuenta todos los problemas que ha tenido el país, luego del 18 de octubre de 2019 y este último año producto de la pandemia? Me parece que sí, en especial, porque si uno revisa el programa por el que fue elegido, en este se prometía impulsar la construcción de trenes urbanos en el Gran Valparaíso y el soñado tren entre la capital y el puerto. También en materia de transporte se apuntaba a la edificación de grandes parques públicos, fomentando las ciclovías y los sistemas multimodales de transporte. Asimismo, se establecía como objetivo poner en marcha el plan “Ciudades 500”, de grandes obras y proyectos para las urbes que iban a cumplir cinco siglos de existencia, entre las que se contaba Valparaíso. Igualmente, la descentralización figuraba como una de las demandas más sentidas por las regiones y por esto se ofrecía distribuir el poder desde Santiago hacia las regiones y desde las regiones hacia los municipios. Finalmente, el programa apuntaba a crear una franquicia tributaria para las donaciones a municipios y regiones destinadas a inversión o programas en beneficio de la comunidad.

¿Qué sucedió con estas promesas desde su llegada al poder? Si lo analizamos, en base a los discursos, podemos comprobar con tristeza la ausencia absoluta de algunas de las provincias de la región de Valparaíso como Isla de Pascua, Los Andes, San Felipe, Quillota y Marga Marga. Salvo Petorca, ninguna fue parte de los discursos de la máxima autoridad desde el 2018 hasta el martes pasado.

Las únicas beneficiadas con una mínima consideración del presidente fueron Valparaíso y San Antonio. En 2018, ambas ciudades formaban parte de la infraestructura que debía ser modernizada, lo que exigía la construcción del puerto de gran escala en San Antonio y la ampliación de la capacidad portuaria en Valparaíso. Ese mismo año, Piñera hizo referencia al sistema de transporte que incorporaba importantes modernizaciones y proyectos en nuestras regiones, a través de la modernización y expansión del Merval.

Al año siguiente, uno de los focos estuvo en la creación de nuevos parques emblemáticos entre los que se consideraba el Paseo del Mar en Valparaíso. Además, mencionó el interés público para construir los tan anhelados trenes de pasajeros y carga, que conectarían la ciudad de Santiago con los puertos de Valparaíso y San Antonio.

En 2020, la mención se limitó a la construcción del embalse Las Palmas en Petorca, pero ya no figuraba ni el paseo, ni el tren, ni el puerto. La política de desarrollo regional parecía apagarse como una llama, hasta extinguirse completamente el 2021.

No deja de ser paradójico que hace casi exactamente 20 años, más específicamente, un 8 de junio de 2001, Sebastián Piñera anunciaba ser candidato a senador por esta zona: “Por la maravillosa región de Valparaíso, una región de historia, misterio, magia, encanto”. Ser candidato, aseguraba, era un honor y un privilegio que asumía con responsabilidad, alegría y entusiasmo. Sin embargo, su candidatura se desvaneció como sus sueños y sus promesas.

Finalmente, no habría problema si las omisiones en sus sendos mensajes presidenciales tuviesen como reverso un legado de obras para la región. El problema de Valparaíso es que no figuró ni en el discurso ni en la acción. Como la novia de la canción del muelle de San Blas, Valparaíso se quedó esperando “solo en el olvido, solo con su espíritu, solo con el sol y el mar”.

Publicada en El Mercurio de Valparaíso.

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