arrow-right host location public time type

Pago a 30 días: ¿La Zanahoria o el Garrote?

6 de Agosto 2018 Columnas

El apoyo financiero es la categoría peor evaluada en el contexto para emprender en Chile, según el estudio Global Entrepreneurship Monitor Chile 2017. Dentro de las políticas públicas, también reciben una baja evaluación las barreras que supone la carga impositiva a las nuevas empresas y aquellas en fase de crecimiento. Por otra parte, el Ranking del Banco Mundial “Doing Business” ubica a Chile en el lugar 55 entre 190 países y el Ranking para la obtención de créditos lo posiciona en el puesto 90 (y número 72 en impuestos).

Una de las principales razones para la toma de crédito de las pymes es la restricción de liquidez del capital de trabajo, dado el desfase de pago entre los salarios e impuestos y el pago de los clientes. La situación es aún más inconsistente cuando esos clientes son las grandes empresas y aprovechan de financiarse gracias a los largos plazos de pago.

Fue en el primer gobierno de Piñera que se creó el Sello ProPyme, profundizándose en el gobierno de Bachelet, donde voluntariamente las empresas que pagan en un plazo inferior a 30 días, reciben el reconocimiento. Una “zanahoria” importante, por cierto, pero no suficiente. La mayoría de las empresas finalmente terminarán ajustando sus políticas de pago a través del “garrote”.

Indudablemente, la Ley de Pago a 30 días aprobada en general por una unanimidad en la Cámara de Diputados es un “garrote” y va en la dirección correcta de apoyo a las pymes, pero requiere modificaciones para que realmente sea efectiva.

Los intereses y la publicación del comportamiento de pago de las empresas son una forma, pero debemos ir más allá, en especial cuando en la misma ley se mantiene la posibilidad de que en casos excepcionales de común acuerdo pueda aumentarse el plazo. Las empresas, en especial grandes, que mantienen contratos con pymes y que no se afiliaron voluntariamente al Sello Propyme, buscarán las excepciones. Es cosa de recordar el caso español de la “Ley de medidas de lucha contra la Morosidad”, en vigencia ya hace más de una década, en donde estas excepciones han sido cada vez más el comportamiento regular.

Ahora bien, la “zanahoria” de Propyme quedará obsoleta, pero aún hay tiempo para estar a la vanguardia. Es muy importante, en este sentido, que las empresas sean responsables en el cumplimiento de esta nueva ley, algo que también implica un esfuerzo del sector público, que según estudios de la Asech y la Bolsa de Productos fue uno de los peores pagadores durante el año pasado.

Y aquí es grato recordar otros casos de celeridad en el cumplimiento de la ley, como fue el de los sellos de los alimentos. Al aprobarse ese proyecto, algunas empresas decidieron ponerse a la vanguardia e incluso antes de que entrara en vigencia, ya habían modificado sus procesos y logrado tener un producto más nutritivo, con menos calorías y/o azúcares. Ya entrada en vigencia la normativa, fueron muchas las compañías que siguieron trabajando en sus procesos, y hoy la mayoría comunica en sus campañas que no tienen sellos.

En esta oportunidad, el llamado es a que no sólo las grandes empresas, sino también las instituciones gubernamentales, desde ya estudien las maneras de cumplir el reglamento del pago a 30 días a pymes antes del plazo que imponga la ley. Sólo de esta manera, nuestra pequeña y mediana empresa podrá participar del mercado de una manera más competitiva, eficiente y que beneficie tanto a sus clientes como a la economía nacional, que requiere del esfuerzo de todos.

Publicada en Diario Financiero.

 

Contenido relacionado

Redes Sociales

Instagram